Orientación Académica

Introducción a las técnicas de estudio

Aprender a estudiar es una de las asignaturas pendientes a las que tienen que enfrentarse tanto los estudiantes como aquellos que trabajan pero que desean complementar su formación con conocimientos especializados y adaptados a sus necesidades laborales.

En ocasiones, tener nociones básicas sobre los factores más determinantes para lograr buenos resultados académicos no resulta suficiente, sino que conviene conocer a fondo qué pasos hay que seguir para aprovechar al máximo el tiempo dedicado al estudio

¿Qué son las técnicas de estudio y para qué sirven?

Las técnicas de estudio son estrategias o recursos que facilitan la adquisición de conocimientos. Se utilizan para aprender mejor y de manera más eficaz con el objetivo de conseguir un mayor rendimiento académico. 

Debido a su importancia, numerosas escuelas, universidades e instituciones ofrecen formaciones y recursos sobre técnicas de estudio. A través de estos cursos podrás:
  • Adquirir una serie de estrategias de aprendizaje para conseguir el mayor rendimiento posible y alcanzar tus objetivos con éxito. 
  • Generar un ambiente adecuado para el estudio, teniendo en cuenta aspectos como el espacio, la iluminación, el mobiliario, la temperatura, etc.
  • Conocer cómo la postura, la alimentación y el descanso contribuyen a mejorar la concentración. De esta manera conocerás en qué momentos del día puedes aprovechar más el tiempo de estudio y dar la importancia debida a las horas de sueño.
  • Planificar el estudio mediante un calendario y hacer uso de las nuevas tecnologías
  • Averiguar cuáles son las técnicas de estudio más adecuadas para cada persona en función de sus hábitos y de sus habilidades.
  • Seguir los mejores consejos para afrontar los exámenes, lo que incluye dormir las horas suficientes o hacerse un breve esquema de respuesta después de leer todas las preguntas.
Es importante alcanzar un método de estudio propio que te permita aprender a tu ritmo y obtener unos resultados óptimos. En definitiva, para mejorar el rendimiento académico es imprescindible: