Enric Renau. Editor
Aparece la necesidad de una política de becas potente de verdad, ambiciosa y que estimule a aquellos que demuestren un interés en seguir formándose y un esfuerzo acreditado con los resultados académicos y actitudinales. Una política que discrimine también en función del poder adquisitivo, favoreciendo, obviamente a los que más lo necesiten. Una política de becas muchísimo más dotada económicamente.
15/12/2008