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¿Qué quieres estudiar?

Cómo elegir la formación adecuada en cada etapa de la vida

Reportaje

Objetivos, trayectoria previa y circunstancias personales pesan más que la edad a la hora de decidir qué formación seguir, según expertos y fuentes consultadas

  • 23/07/2026
  • Tiempo de lectura 8 mins

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Las personas perciben la formación como necesaria u oportuna en diferentes momentos de su vida: para acceder a estudios superiores, conseguir el primer empleo, especializarse, actualizar competencias, acreditar la experiencia, promocionar, cambiar de profesión o aprender por placer o curiosidad.
 
Sin embargo, la participación en actividades formativas disminuye con la edad. En España, el 30,9% de las personas de 25 a 29 años se formó durante las cuatro semanas anteriores a la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2025. La proporción bajó al 20,2% entre los 30 y 34 años y al 9,2% entre los 55 y 64, según el informe Explotación de las variables educativas de la Encuesta de Población Activa (2026), del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes.
 
La misma tendencia se observa en otros países: el 51% de las personas de 25 a 34 años de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) participó en alguna formación durante los 12 meses anteriores de ser encuestados, frente al 43% de las de 35 a 54 y al 26% de las de 55 a 65, según el informe Trends in Adult Learning 2025, publicado por el organismo internacional.

 

¿Existe una formación ideal para cada etapa de la vida?

No existe una opción formativa idónea asociada a una edad o etapa determinada, coinciden las fuentes consultadas y los articulistas del monográfico de Educaweb sobre este tema. Sí puede haber, en cambio, un itinerario más ajustado a la trayectoria previa, las circunstancias personales, el objetivo profesional y el momento vital.
 
"Por tanto, lo ‘ideal' es un traje a medida que debe confeccionarse en función de la trayectoria previa, las circunstancias del presente y las aspiraciones del futuro", indica  José David Vidal Soler, profesor de FP y economista.
 

La edad influye, pero no determina qué estudiar

En la juventud suelen tener más peso las titulaciones regladas que permiten acceder a una profesión o continuar estudiando. En la edad adulta pueden cobrar mayor relevancia la especialización, la actualización de competencias, la promoción laboral o la recualificación, coinciden los articulistas del monográfico de Educaweb.
 
Sin embargo, estas tendencias no deben convertirse en itinerarios rígidos. Dos personas de la misma edad pueden partir de situaciones muy diferentes y necesitar opciones formativas distintas: una quizá necesite obtener el título de la ESO o de una primera cualificación, mientras que otra busque un curso breve para adaptarse a nuevas funciones.
 
De hecho, en España, más del 30% de los adultos matriculados en enseñanzas formales estudia Secundaria o niveles inferiores, que permiten obtener titulaciones no completadas anteriormente, según el informe Trends in Adult Learning 2025, de la OCDE. Este dato muestra que las trayectorias formativas pueden retomarse y reconstruirse durante la edad adulta.
 
 "No hay una formación ideal en términos universales, pero sí una formación adecuada para cada persona en función de su momento vital, sus motivaciones, sus recursos y sus objetivos", afirma Antoni Navio, doctor en Pedagogía y vicepresidente del Col·legi Oficial de Pedagogia de Catalunya.
 

¿De qué depende qué estudiar?

La decisión de formarse depende de varios factores, entre ellos el nivel educativo previo, el objetivo que se persigue y el tiempo disponible. En España, el 23,8% de las personas con estudios superiores participó en actividades formativas en 2025, frente al 6,6% de quienes tenían como máximo la primera etapa de Secundaria, según datos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes.
 
Con el paso del tiempo varían los motivos para aprender y el formato elegido. El 37% de las personas adultas de los países de la OCDE participó en cursos, talleres o seminarios, según el organismo. Además, el 42% de estas actividades duró un día o menos.
 
La brevedad facilita participación de quienes compaginan el aprendizaje con el empleo o las responsabilidades familiares. Sin embargo, los cursos muy cortos pueden resultar insuficientes cuando se necesita una recualificación profunda, advierte la OCDE. Por ello, el organismo internacional recomienda impulsar itinerarios modulares que permitan acumular aprendizajes y avanzar hacia acreditaciones más amplias.

 
Un joven con gafas, camisa blanca y pelo oscuro corto, de pie, ayuda a un hombre mayor de pelo blanco y gafas, sentado, que trabaja en un portátil. Lleva un jersey azul verdoso sobre camisa blanca. Al fondo, en una biblioteca o sala de estudio, se ven otras dos personas mayores usando portátiles en la misma mesa.
El 26% de las personas de 55 a 65 años participan en actividades formativas al año en los países de la OCDE. Imagen: Canva.

¿Qué criterios ayudan a elegir la formación adecuada?

Elegir estudios de manera fundamentada exige valorar algo más que la oferta disponible. Antes de comparar cursos, estudios o centros, conviene comprobar si la opción encaja con la persona, sus objetivos ysus circunstancias actuales.
 
  • Conocerse antes de elegir la formación

El primer paso es identificar los intereses, las capacidades, la experiencia previa, la motivación y la forma de aprender.
 
Este autoconocimiento cambia a lo largo de la vida. Como explica Juan Llanes, secretario de la Asociación Española de Orientación y Psicopedagogía (AEOP), cada etapa vital puede modificar la imagen que las personas tienen de sí mismas y condicionar sus decisiones futuras.
 
Antes de escoger una formación conviene preguntarse qué ha cambiado en la propia trayectoria, qué se necesita ahora y qué se espera conseguir en el futuro.
 
  • Tener claro qué se quiere conseguir al formarse

La formación debe responder a un objetivo concreto. No necesita lo mismo quien busca una titulación oficial para acceder a una profesión que quien quiere especializarse, actualizar competencias, promocionar o cambiar de sector.
 
El profesor José David Vidal Soler  resume esta idea al señalar que "la formación idónea no viene determinada por los años que marque el documento de identidad, sino por la convergencia entre el momento vital del individuo y el objetivo estratégico que persiga".
 
  • Analizar la utilidad y el reconocimiento de la formación

También hay que comprobar si los aprendizajes serán útiles para el objetivo planteado y si la titulación tendrá valor académico o profesional. No siempre la opción más larga o de mayor nivel ofrece el mejor resultado.
 
El doctor en Pedagogía Antoni Navio indica que conviene valorar "la relevancia para el proyecto formativo o profesional, el reconocimiento o la acreditación y la calidad pedagógica". Esto implica verificar si la formación permite continuar estudiando, mejorar en el empleo o acceder a nuevas oportunidades.
 
  • Valorar si formarse es viable

Antes de decidir, resulta clave analizar si estudiar puede compaginarse con el tiempo disponible, las responsabilidades personales y la situación económica.
 
 "Elegir una formación cuyo formato colisione con la realidad cotidiana es la vía más rápida hacia la frustración y el abandono", advierte el profesor y economista Vidal Soler,
 
De hecho, la falta de tiempo por motivos laborales o familiares es la principal barrera entre quienes desean formarse, según el informe Trends in Adult Learning 2025 de la OCDE.

Hombre de 55 años se forma en la universidad
Antes de decidir qué estudiar, a cualquier edad, es clave comprobar si los estudios puede compaginarse con el tiempo disponible. Imagen: Magnific, generada con IA.

¿Qué información hay que comparar antes de decidir qué estudiar?

Una vez definido qué se busca y qué se puede asumir, resulta necesario informarse sobre las opciones disponibles Y comparar el programa, el centro y las oportunidades asociadas.
 
 
Aspecto a comparar Qué conviene comprobar
Sobre el programa formativo
  • Contenidos y competencias que se adquirirán.
  • Requisitos de acceso y perfil recomendado.
  • Duración del programa, carga de trabajo, horarios y modalidad.
  • Sistema de evaluación.
  • Titulación, acreditación o certificado que se obtendrá (por ejemplo, si es un máster oficial o propio).
  • Posibilidad de continuar estudiando o acumular acreditaciones.
Sobre el centro o la institución
  • Reconocimiento del centro y validez de la titulación.
  • Experiencia y cualificación del profesorado.
  • Recursos, instalaciones y plataformas de aprendizaje.
  • Prácticas y convenios con empresas.
  • Servicios de orientación y apoyo al alumnado.
  • Precio total, becas, ayudas y formas de financiación.
  • Opiniones y trayectoria de antiguos estudiantes.
Sobre el mercado laboral y el contexto
  • Salidas profesionales vinculadas a los estudios.
  • Demanda de estos perfiles y evolución del sector.
  • Inserción laboral o progresión de antiguos estudiantes.
  • Condiciones habituales de trabajo.
  • Competencias más solicitadas por las empresas.
  • Cambios tecnológicos, sociales o normativos que puedan afectar a la profesión.


Antoni Navio advierte que uno de los principales errores es decidir unos estudios datos incompletos o sesgados. Por eso, resulta clave contrastar lo que explica el centro con portales oficiales, observatorios de empleo, asociaciones profesionales y experiencias de antiguos estudiantes.
 
El Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional (Cedefop) recomienda consultar fuentes objetivas, imparciales, fiables, accesibles y conectadas con datos sobre ocupaciones, competencias, cualificaciones, oportunidades de aprendizaje, condiciones laborales y mercado de trabajo, según su informe An EU reference framework for lifelong guidance.  

¿Cómo ayuda la orientación a tomar mejores decisiones formativas?

La orientación académica y profesional no consiste solo en acompañar a las personas en su decisión sobre qué estudiar, sino en ayudarles a valorar las alternativas según sus objetivos, circunstancias y posibilidades reales.
 

Convierte la información en opciones concretas

Ante una oferta amplia y cambiante, el profesional de la orientación interpreta los datos y a distingue qué oportunidades pueden resultar más adecuadas para cada perfil.
 
Cedefop señala que estos servicios deben facilitar el acceso al aprendizaje y al empleo, acompañar las transiciones y ayudar a gestionar la trayectoria personal y profesional en contextos cambiantes.
 

Enseña a decidir con autonomía

Una buena intervención no ofrece respuestas cerradas. Proporciona recursos para comparar alternativas, anticipar consecuencias y revisar las decisiones cuando cambian las circunstancias.
 
"La orientación debe ayudar a dotar a la persona de herramientas para tomar decisiones acertadas en el momento que lo necesite", sostiene Juan Llanes, secretario de la AEOP, profesor e investigador de la Universitat de Barcelona.
 

Acompaña los cambios y ayuda a superar barreras

Elegir estudios, volver a las aulas o cambiar de profesión puede generar miedo, inseguridad o la sensación de que ya es tarde. En esos momentos, el acompañamiento permite identificar obstáculos y trazar un itinerario formativo posible.
 
Ana Cobos, presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE), destaca que puede servir para "mejorar la empleabilidad, dar un giro en la vida profesional o seguir elaborando el proyecto de vida", una vez finalizada la etapa laboral.
 
Contar con orientación profesional puede marcar la diferencia entre elegir por inercia y construir un itinerario formativo con sentido.

Para más consejos sobre cómo decidir unos estudios, consulta este contenido de Educaweb sobre Cómo escoger unos estudios y una profesión, o mira este vídeo...

 

 
Mayra Bosada Morán Redactora
Soy redactora y editora de contenidos de actualidad de Educaweb sobre temas de educación, formación, empleo y orientación; así como responsable de comunicación. Me motiva que mi trabajo contribuya a ayudar a las personas a decidir su proyecto de vida y profesional.

Estudié la Licenciatura en Comunicación y la Maestría en Mercadotecnia en el Tec de Monterrey (México); así como un Máster en Periodismo en la Universitat de Barcelona-Columbia University. Además, tengo más de 30 años de experiencia como periodista y gestora de contenidos en empresas dedicadas a la educación y la comunicación en España y México.
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