2. Para conseguir que el adolescente reconozca que puede estar presentando algún problema, es muy importante hacer uso de un buen clima de confianza.
3. Ponernos en marcha sin dramatizar: el diagnóstico de estas enfermedades es grave pero se pueden superar con la ayuda profesional adecuada.
4. Poner hincapié en la necesidad de pedir ayuda profesional para poder frenar la difícil situación que seguramente se está viviendo. Resaltar el papel del terapeuta como alguien que le puede ayudar a sentirse mejor con uno mismo y mejorar su relación con los demás. Esta es una manera de ofrecer soluciones al problema que se está planteando.
5. Es importante una adecuada derivación. Los profesionales que conducen el tratamiento de estas enfermedades son básicamente psiquiatras y psicólogos especializados en Trastornos de la Conducta Alimentaria.
6. Desde la ACAB (Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia) podemos orientar a los padres sobre que profesionales les pueden ayudar y facilitar la derivación para que el/la hijo/a reciba un tratamiento eficaz.
