No hay duda que la movilidad internacional es una de las salidas al desempleo. En anteriores publicaciones hemos defendido la necesidad de buscar alternativas profesionales en el extranjero, pero, ¿la crisis está alentando la fuga de cerebros? ¿Qué desventajas supone la pérdida de capital humano? Te animamos a que compartas tus opiniones en Facebook y Twitter.
Además, en este boletín puedes conocer las reformas impulsadas por el Ministerio de Educación.
Si ponemos más énfasis en el análisis de los éxitos escolares, es decir, en aquello que funciona, y dedicamos los cambios de timón, los presupuestos y la atención mediática en los logros, se creará una dinámica favorable para impulsar los cambios para reducir el fracaso.
La tecnología ha aparecido en el aula como una innovación disruptiva, que ha surgido desde el exterior del propio sistema escolar. Los que menos sacudidos están son los alumnos, probablemente. Ellos, nativos digitales, viven con naturalidad unas herramientas y utilizan unos lenguajes y unos espacios digitales que son propios de su generación. Son las organizaciones las que no están del todo preparadas.
Para España, la apertura del mercado de trabajo europeo puede conllevar la visibilidad de las rigideces de su estructura laboral, pero con los datos disponibles ya no hay mucho que esconder. Los cambios no se producirán por decreto ley. Parece más eficiente la creación y desarrollo de actividades de valor añadido, porque estimularán el alza de los salarios, la reducción de la brecha salarial por sexo y la reducción del desempleo.
El "coaching educativo” tiene su lógica porque no busca en el exterior la solución del problema. Asume que la respuesta depende de uno mismo, y que uno puede recibir ayuda, aunque evidentemente, el contexto social no ayuda.
No me parecen mal los intentos de primar los centros que mejores resultados obtenga su alumnado, ponderando, de algún modo, el esfuerzo realizado en función de los colectivos a los que formen. No me parece mal que la dotación pública a los centros tenga relación con el éxito, siempre que no se afecte a la calidad docente, lo que implica un esfuerzo de evaluación permanente y transparente y de comprensión y reequilibrio de los resultados según el contexto socioeconómico en el que impacta.
En España hay un déficit de profesionales formados en ingenierías y, en general, en estudios técnicos. En el país campeón del paro europeo, parecería obvio que apostar por este tipo de formación permitiría reenfocar el modelo productivo y apostar con más intensidad por una economía basada en el conocimiento y las infraestructuras de valor añadido.
Tres ejemplos demuestran que algo está cambiando en la educación: la posible modificación del calendario escolar, el Plan de Bolonia o el incremento de plazas de Formación Profesional respecto al decrecimiento de estudiantes universitarios. Pueden haber errores de comunicación o falta de tacto, pero los responsables políticos están para gobernar, para transformar lo que no funciona y para impulsar lo que vale la pena.
Aunque han cambiado los valores, se mantienen demasiado las diferencias reales en las ocupaciones según género, en la distribución de responsabilidades en el trabajo y en los salarios. Y también, en la asunción de las tareas del hogar y en el tiempo dedicado a la educación de los hijos.
Mientras se encuentran soluciones externas, llega el momento de plantearse, individualmente como docentes, si uno está haciendo todo lo que puede para derrotar el fracaso: Mirar si puede influir más en su claustro para que se tomen algunas medidas que podrían contribuir a su reducción. Buenas tutorías. Buena orientación. Implicarse en los programas específicos que se presenten a nivel de la administración o de las entidades de los barrios...
Si el valor de ser maestr@ pasa por la ecuación -bajo sueldo-seguridad-conciliación y poco prestigio social-, no vamos bien. La resolución de la ecuación la tienen que resolver los propios maestros, porque la fórmula -legislación y motivación política- se ha demostrado ineficaz sin la implicación de los docentes. Enric Renau. Editor.
Hay factores externos al sistema educativo que explican los malos indicadores. Pero también hay elementos internos como el modelo pedagógico y la poca exigencia selectiva y evaluativa del profesorado que tampoco favorecen los resultados del informe PISA.
Los y las docentes deben poder arriesgarse dentro y fuera del sistema educativo. La innovación no puede sólo ser un artículo de un decreto a cumplir dentro de una organización burocrática como es la administración pública. Tantas demandas que llegan al mundo de la educación tendrían que convertirse en oportunidades de desarrollo profesional dentro o fuera de las aulas. Pero hace falta arriesgarse.
Cuando personas de otras culturas y, por lo tanto, con otros valores, asumen funciones y responsabilidades, y tienen éxito, tenemos que asumir que, en buena medida, es debido a que nosotros hemos renunciado a ellas.
Como sociedad, somos capaces de hacer las vacaciones de verano más largas de la Unión Europea y a la vez, los horarios laborales más extensos durante el resto del año. No tiene sentido que, habiendo transformado nuestras vidas en tantos ámbitos, no seamos capaces de reorganizar nuestro tiempo laboral y conciliar mejor la vida profesional, la vida familiar y el tiempo libre individual.