La investigación docente como instrumento de análisis de las barreras de género

María del Rosario Tercero Cotillas y Belén Labián Fernández- Pacheco,
Profesora de Intervención Sociocomunitaria y profesora de T. Servicios a la Comunidad en el IES El Greco en Toledo
29/11/2017


El significado del sustantivo mujer nunca se asocia al de ejecutivo (tampoco al de ejecutiva) pero, si somos rigurosos, ¿por qué deberíamos asociarlo? 

Mujer es entrega, sabiduría, escucha, capacidad de organización, intuición, inteligencia, ¿estos calificativos no favorecen que una mujer estudie lo que quiera? Pero, como sucede con cualquier punto de partida teórico, crea un complejo campo de significados que tendremos que desgranar.

Las mujeres estaban casi siempre ausentes en los cánones habituales de las disciplinas académicas, tales como la historia, literatura, filosofía y ciencia política. Se hallaban relegadas a la esfera privada del parentesco o de la familia. Así, las primeras académicas se esforzaron por enfocar las vidas de las mujeres, así como rescatar pensadoras mujeres olvidadas o invisibles en su área de estudio.

Las nuevas categorías analíticas, entre ellas la de género, han permitido abrir nuevos campos de investigación, incorporar nuevos enfoques a campos tradicionales y repensar buena parte de los supuestos y miradas tradicionales. Todo ello supone un cambio de paradigma al considerar a las mujeres como agentes y sujetos de transformación social.

Por ello, vamos a aprender a utilizar el género como condicionante de análisis para desarrollar y evaluar los conocimientos construidos y adquiridos con respecto a los estudios académicos de hombres y mujeres

El género, como categoría social, es una de las contribuciones teóricas más significativas del feminismo contemporáneo. Esta categoría analítica surgió para explicar las desigualdades entre hombres y mujeres, poniendo el énfasis en la noción de multiplicidad de identidades. Lo femenino y lo masculino se conforman a partir de una relación mutua, cultural e histórica. El género es una categoría transdisciplinaria, que desarrolla un enfoque globalizador y remite a los rasgos y funciones psicológicos y socioculturales que se le atribuye a cada uno de los sexos en cada momento histórico y en cada sociedad.

Las elaboraciones históricas de los géneros son sistemas de poder, con un discurso hegemónico, y pueden dar cuenta de la existencia de los conflictos sociales. Y la problematización de las relaciones de género logró romper con la idea del carácter natural de las mismas. Lo femenino o lo masculino no se refiere al sexo de los individuos, sino a las conductas consideradas femeninas o masculinas.

La elección académico-profesional que realizan los estudiantes al término de la Enseñanza obligatoria o post-obligatoria es el resultado de un conjunto de condicionantes sociales, así como del arrojo, la expectación y los intereses personales que confluyen a lo largo de un proceso determinado.

Actualmente, a pesar de que mujeres y hombrees se encuentran en situaciones de decisión similares, todavía se observan grandes diferencias asociadas al género en la elección de estudios. Las mujeres, en su gran mayoría, siguen eligiendo estudios considerados típicamente femeninos como Farmacia, Psicología, Enfermería o Ciencias de la Educación, mientras que los varones cursan estudios considerados tradicionalmente como masculinos, como son las Enseñanzas Técnicas, Físicas y Ciencias.

Dado este comportamiento diferenciado en el proceso de elección de hombres y mujeres, será necesario revisar los procesos de orientación para la igualdad entre los sexos y adoptar medidas adecuadas para orientar escolar y profesionalmente a las mujeres de cara a que realicen elecciones no tradicionales y sigan una formación que las cualifique para acceder a un abanico de profesiones y empleos mucho más diversificados.

Vamos a tener en cuenta la clasificación y propuesta que realiza Royo y Jiménez Correa (1993) que clasifica los distintos factores que influyen en la elección de estudios del siguiente modo:

* Factores socioeconómicos. Entre los factores socioeconómicos que inciden en la elección de carrera cabe destacar:

 • Las características personales del sujeto: raza, sexo, edad..

 • La familia: profesión de los padres, número de hermanos, actitudes familiares, recursos económicos.

 • Medio social donde se desenvuelve el individuo: medio de residencia, oportunidades de estudio y trabajo, situación de empleo.

 * Factores psicológicos. La elección vocacional del sujeto está directamente influenciada por sus propias características personales. Las variables psicológicas que juegan un papel más o menos destacado en la elección son la inteligencia, aptitudes, intereses, madurez vocacional, motivaciones y valores.

* Factores pedagógicos. "Hace referencia a las actividades pedagógicas que las instituciones educativas organizan para orientar la elección académico-profesional de los alumnos - currículos específicos, tareas de información y asesoramiento, servicios de orientación escolar- así como el rendimiento académico" (De Miguel, 1975, p. 22).

 * Factores institucionales. Las elecciones de carrera también están condicionadas por las limitaciones que imponen los centros universitarios en el acceso a los estudios, así como por la oferta de plazas, la dificultad objetiva de las carreras, las características de los propios centros, el prestigio de los mismos, la existencia o no de universidades privadas y las condiciones del mundo laboral.

Todo ello nos lleva a concluir, por tanto, que las mujeres siguen optando por estudiar en Facultades y Escuelas no técnicas, y consolidando su preferencia por los estudios humanísticos. Esta segregación continua se agudiza en el propio mercado de trabajo.

Las mujeres generalmente ocupan posiciones de estatus inferior y poco valoradas socialmente. Además, se concentran en unas pocas ocupaciones que reflejan los estereotipos tradicionalmente femeninos. Estas diferencias de elección entre hombres y mujeres no parece que se deban a los resultados académicos obtenidos por las mujeres en la Educación Secundaria, ya que su rendimiento académico es más elevado que el de los hombres. Tampoco a la distribución de ambos sexos en las elecciones de Ciencias o de Letras que se hacen en el Bachillerato, ya que se distribuyen diferencialmente entre hombres y mujeres (C.I.D.E., 1992).

Otra de las variables que parece tener un peso importante en las diferencias de elección de carrera son los "estereotipos de género". Estos son creencias o pensamientos que las personas tenemos acerca de lo que es propio de cada sexo y que se adquieren en un proceso de aprendizaje donde, además de los factores culturales comunes a la sociedad, es de una importancia fundamental la experiencia de interacción con el modelo social más próximo: la influencia de la familia e incluso de la propia escuela.

Es notorio constatar que a la hora de la elección de estudios y profesiones todavía perduran los estereotipos socialmente vigentes sobre lo que se considera propio o impropio en la mujer, por el hecho de serlo. La influencia de estos esquemas perceptuales incide directamente en las mujeres que han de optar por una u otra posibilidad y también determina que el mundo del trabajo siga discriminando a las mujeres (Borja, Fortuny y Pujol, 1991, p.1 ).

La elección de áreas tradicionalmente masculinas por parte de las mujeres parece estar relacionada, también, con el apoyo recibido (Houser y Garvey,1983; Plas y Wallston, 1983) y con las experiencias familiares, sobre todo el trabajo de la madre.

El tratamiento diferencial de hombres y mujeres en el seno familiar servirá como modelo de aprendizaje de los roles sexuales que se consideran típicos de cada sexo. Por su parte, la escuela, a través del currículo oculto, las normas de comportamiento, los recursos educativos, la organización del espacio y las actitudes del profesorado, refuerza los estereotipos sexistas que ya se iniciaron en la familia, y transmite una serie de valores, actitudes, expectativas y destrezas que orientan a los dos géneros por caminos diferentes.

Para evitar el condicionante de género en la elección de la carrera estamos realizando un proyecto realizado por docentes-investigadores en centros de primaria y secundaria, llamado STEAM (proyecto interdisciplinar, ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas) para establecer en qué momento perdemos a las mujeres en estos ámbitos.

Tenemos un claro compromiso social pues queremos promover el análisis de la experiencia de las mujeres, las razones de su exclusión y minusvaloración a lo largo del tiempo y en la actualidad, sus diferentes itinerarios vitales, su actividad creadora, el valor económico de su trabajo no remunerado, su contribución a la creación de situaciones de bienestar, etc. Ello contribuye a una mayor igualdad entre mujeres y hombres en las sociedades actuales.

La investigación en educación es aquel instrumento que pretende comprender y explicar los fenómenos educativos para proporcionar un cuerpo organizado de conocimientos acerca, en este caso, de los condicionantes de género en la elección de una carrera. Si la labor investigadora se introduce en las instituciones educativas mediante sus protagonistas aparecerán entonces:
 
Tenemos que crear puentes entre los dos márgenes de esta "falla educativa" mujer/elección académica.
 
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