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Funciones ocultas de los orientadores en los centros educativos

Marta Fernández-González. Orientadora. Gijón (Asturias)
22/09/2008
Las funciones de los orientadores en los distintos niveles educativos aparecen reflejadas en los correspondientes documentos del MEC (1989). Para una visión menos normativa pueden consultarse las funciones generales de los orientadores en Fernández Barroso (1989).

Sin embargo el objetivo de este artículo no es hablar de esas funciones ya establecidas sino de las que día a día realiza este grupo humano y que podrían considerarse como ocultas, en cuanto a que no se suele hablar de ellas en ninguno de esos documentos que las citan o al menos no de forma explícita. Enumeramos a continuación algunas de ellas guiándonos por otros trabajos y estudios que hablan de diferentes aspectos de la función orientadora (Sebastián, Rodríguez y Sánchez, 2003) (Vélaz de Medrano, 1998).

Las funciones ocultas de los orientadores educativos que sacaremos aquí a la luz son cuatro, aunque evidentemente cada persona interesada podrá encontrar otras que no mencionamos.

1. Función epistemológica. Según la Real Academia de la Lengua (RAE, 2007) la Epistemología hace referencia a una doctrina dedicada a estudiar los fundamentos y métodos del conocimiento científico y por lo tanto dedicada a la teoría o naturaleza de ese mismo conocimiento. En nuestra opinión los orientadores que desempeñan su trabajo en centros educativos poseen ese conocimiento sobre la labor educativa que a muchos otros profesionales, como el profesorado, les falta (CEP Ciudad Real, 2005). Ello se debe seguramente a su formación y especialización profesional y también a que el tipo de trabajo que llevan a cabo se relaciona directamente con la mejora de esa labor. Por lo tanto una de las funciones que todo orientador realiza, aunque no se dé cuenta quien le rodea, es estar al tanto de la teoría existente sobre la educación, modelos de orientación, etc., transmitir como consecuencia ese conocimiento a la comunidad educativa y elaborar investigaciones conducentes a aumentar el nivel teórico que poseen y su aplicación a la práctica.

2. Función de canalización. Los nuevos métodos educativos, nuevas tecnologías, nuevos materiales que se destinan a facilitar el aprendizaje de los alumnos necesitan una vía para llegar a quienes los usarán en última instancia, que son los profesores. El orientador, como experto en educación que es en el sentido comentado en el punto anterior, puede canalizar o atraer esas novedades positivas para la comunidad en la que trabaja desde la administración que las ha creado o que intenta difundirlas hasta el nivel primario de la enseñanza, que es el del aula. Por lo tanto su función aquí sería la de agente de trasvase de la innovación educativa.

3. Función de apoyo técnico. En el despacho del orientador se aglutinan cantidad de materiales y recursos que les ayudan a ellos mismos en su trabajo diario pero también al resto de componentes de la función educativa. Ese sería el caso de los materiales de apoyo a la función tutorial. Además los orientadores suelen conocer personas y recursos existentes en la zona útiles ante determinadas situaciones (abandono de los estudios, necesidad de transmitir algún conocimiento específico a alumnos, etc.). Por todo ello pensamos que el orientador ejerce una función de soporte del resto de la comunidad educativa en cuanto a que proporciona recursos indispensables para su buen funcionamiento y el cumplimiento de sus objetivos. A pesar de que esta función parezca complementaria de otras a ojos de muchos la realidad nos indica que es una de las más realizadas por este colectivo y por eso la incluimos aquí, con el objetivo de sacarla a la luz.

4. Función de conocimiento. Los orientadores suelen conocer, en general y por diversas causas, las circunstancias de algunos alumnos. Esta información no suele ser poseída por sus profesores, por lo que podemos decir que, en caso de presentarse algún problema en el proceso de enseñanza-aprendizaje, el orientador siempre podrá aportar información indispensable para resolverlo. Esta función podría considerarse complementaria de la ya clásica de mantener el contacto con las familias y la incluimos aquí en último lugar por su importancia debido precisamente a que atañe también al entorno más cercano al alumno.

Recursos web utilizados

www.mepsyd.es

Recursos bibliográficos

CEP Ciudad Real. (2005). Formación permanente del orientador: propuestas para el desarrollo profesional desde la zona de orientación. Ciudad Real: CEP.

Fernández Barroso, A. (1989). Reforma del sistema educativo y orientación. Papeles del psicólogo, número 39.

MEC. (1989). Libro Blanco para la Reforma del Sistema Educativo.

Sebastián, A., Rodríguez, M.L. y Sánchez, M.F. (2003). Orientación Profesional. Un proceso a lo largo de la vida. Madrid: Dykinson.

Real Academia Española de la Lengua (2007). Diccionario de la Lengua Española 22º edición. Madrid: RAE.

Vélaz de Medrano, C. (1998). El modelo de orientación psicopedagógica en la Comunidad de Madrid o crónica de una intervención anunciada. Ponencia.
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