Selección por competencias en el sector de la automoción

Alberto Cuervo,
Profesor del Área Calidad, Excelencia y Responsabilidad Corporativa Bureau Veritas Centro Universitario (Barcelona)
02/05/2016

El coche es una parte imprescindible de nuestras vidas, y alrededor del mismo gira una actividad productiva de gran interés para el producto interior bruto de cualquier país, como es el sector de la automoción.
 
Podemos acordarnos de esas caravanas de coches que nos muestra la televisión en los períodos vacacionales, y que te recuerdan que no deseas  coger un coche para aguantar esos atascos, o simplemente pensar en nuestro día a día donde nos encontramos con situaciones que nos permiten reflexionar sobre este interesante sector.
 
Puedes salir de trabajar, y encontrarte con un compañero que se ha quedado sin batería en su coche al salir de trabajar y nos pide ayuda, o te encuentras con un abollón en tu coche cuando te lo encuentras aparcado en una calle o en un garaje, y entonces es cuando verdaderamente pensamos en cómo arreglar ese problema y en las diferentes ocupaciones que solucionarían estos problemas como un electromecánico, un chapista, un pintor o un mecánico, o acordarte del comercial que te vendió ese coche, y por qué escogiste ese coche y no otro.
 
La evolución tecnológica, las innovaciones y los cambios se producen con gran rapidez en este sector, y hace que la formación de trabajadores con los adecuados niveles de competencia, se revele como imprescindible.
 
Cuando realizamos procesos de selección, buscamos que nuestros trabajadores desarrollen su ejercicio profesional con la mayor eficacia y eficiencia posible.
 
Para ello, describiremos la ocupación con la identificación de la actividad o actividades que realiza este profesional en el desempeño de sus responsabilidades laborales, valorando las competencias, conocimiento, habilidades y actitudes necesarias para un buen desempeño profesional.
 
Competencias y perfiles profesionales
 
El concepto de competencia engloba no sólo conocimientos técnicos y destrezas profesionales, sino también las capacidades o comportamientos necesarios para el desempeño de un trabajo.
 
Es conveniente, valorar tres perfiles profesionales distintos de este sector, comercial, mecánico y chapista, y en todo ellos podemos apreciar unas competencias comunes.
 
Todas las competencias que establezcamos deberán configurar lo que se entiende como calidad de servicio en la atención a los clientes, tanto en el aspecto exterior en relación al producto final que se ofrece a los mismos, como de carácter interno en relación al propio trabajador y a las relaciones que mantiene con los demás compañeros, lo que nos muestra una de las competencias claves para todo profesional de este sector, el trabajo en equipo.
 
El trabajo en equipo es primordial, puesto que a la larga generará un mejor clima de trabajo, y por tanto debemos conseguir personas que den empatía y se muestren con plena disponibilidad a colaborar en el buen desarrollo de la actividad profesional, conjugándolo con la flexibilidad y adaptación a los cambios.
 
Una competencia que considero muy destacada en cualquier trabajador de este sector, es la capacidad de comunicación, que representa la capacidad que tiene esa persona para recibir información por ejemplo sobre la actividad a realizar, y posteriormente comunicársela a sus clientes o compañeros con claridad y precisión para conseguir la eficacia y eficiencia deseada.
 
Si se aprecia que la persona no posee suficientemente desarrollada esta capacidad deberá ser potenciada y acudir a la vía formativa, ya que en estos casos estamos hablando de personas que deben dirigir y coordinar equipos de trabajo.
 
Otra competencia destacada que podemos incluir en el perfil de estos trabajadores, sería la realización de tareas entendida como el reflejo de desarrollar las tareas asignadas a su puesto de trabajo con la calidad y diligencia debida, sin que se necesite de una continua supervisión por parte de los superiores.
 
En el desarrollo de sus funciones, el trabajador del área técnica debe tener la diligencia profesional precisa en la conservación de materiales y equipos mostrándose cuidadoso con los materiales y equipos que utiliza habitualmente, y manteniendo un adecuado orden, limpieza y disponibilidad de los mismos.
 
Asimismo, en estos puestos de trabajo de estas características la competencia planificación y organización es básica, ya que se debe conseguir que esa persona desarrolle sus funciones, y organice y planifique eficazmente el trabajo de su equipo en tiempo, coste y calidad.
 
La gestión del tiempo de estos profesionales es importante gestionar bien el tiempo no es convertirse en esclavo del reloj, y si en trabajar con mayor eficacia, concentrando los esfuerzos en las tareas que contienen mayores posibilidades de generar más alto rendimiento.
 
 
Estas cuatro competencias deben potenciarse en estos trabajadores, con la finalidad encontrar profesionales que además de una formación y experiencia adecuadas, posean unas competencias concretas predeterminadas por la empresa que ofrece el empleo.
 
La empresa estudiará a los mejores trabajadores de cada división o departamento, hace un listado de las competencias que poseen y éstas se convierten en estándar.
 
De este modo, a la hora de seleccionar personal se buscarán perfiles similares a los de los profesionales que mejor funcionan en la organización.
 
 
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