Descubre tu vocación

Laia Mestres i Salud.
Redacción de Educaweb
13/02/2012

¿Qué te gusta hacer? ¿Cuáles son tus aspiraciones? ¿Dónde te gustaría trabajar en el futuro? Estas son algunas preguntas relacionadas con la vocación que suelen hacer los profesionales de la orientación. Pero, para el orientado, buscar respuestas no es fácil: es necesario descubrir y reflexionar sobre los intereses propios, las competencias y las tendencias innatas.

En otras publicaciones sobre orientación académica y profesional hemos hablado de aspectos relevantes para los profesionales como la orientación dirigida a personas con necesidades educativas especiales, la orientación a lo largo de toda la vida, las herramientas TIC que facilitan el proceso de autoconocimiento, etc. En este monográfico queremos centrarnos en las personas que no son capaces de encontrar aquello que les motiva: su vocación. Por eso, hemos pedido a los expertos que nos expliquen cómo favorecen el autoconocimiento y todos aquellos elementos orientadores que contribuyen a definir la vocación de una persona.

¿Qué entendemos por vocación?

La vocación es la inclinación de la persona por estudiar unos una formación concreta, elegir una profesión o emprender cualquier otra actividad en la vida. Los expertos coinciden en señalar que la vocación va ligada a las actitudes, comportamientos, preferencias y habilidades. Puede presentarse a edades tempranas o bien desarrollarse a partir de las experiencias vitales y los conocimientos que se van adquiriendo progresivamente. Para Anna Soms, pedagoga y orientadora de Educaweb, "lo más importante es que presuponga motivación, ganas de hacerlo, esfuerzo, sacrificio y voluntad de conseguirlo para que haya una distancia entre el presente y el deseado futuro."

De hecho, estas ganas de hacer algo es lo que motiva a la mayoría de estudiantes a decantarse por un tipo concreto de formación. Según el Estudio Internacional Fundación BBVA sobre Estudiantes Universitarios de Seis Países Europeos, publicado por la Fundación BBVA en 2010, la vocación es el principal motivo de elección de la formación universitaria.

Cuando se les pregunta a los alumnos cuál es la principal razón por la que se matricularon en los estudios que cursan actualmente el 63% de la media de todos los países analizados, reconoce que los eligieron porque eran los que más le gustaban. En cambio, la elección de la universidad los jóvenes encuestados viene dada por razones más prácticas, destacando la cercanía al lugar de residencia por encima de aspectos como la excelencia o el prestigio del centro.

Otro dato del estudio es el aumento del factor vocacional en los estudiantes de humanidades en todos los países (75%), mientras que los alumnos de ciencias económicas y jurídicas son los que mencionan, en mayor medida, las perspectivas laborales como motivo de su elección (41%). No resulta nada sorprendente este dato. Los orientadores académicos y profesionales ya saben que la mayoría de personas que eligen estudios relacionados con las humanidades son conscientes que no tienen las mejores perspectivas laborales del mercado, pero aún así, sienten pasión por esta rama de conocimiento.

Desde la perspectiva de los profesionales de la orientación, la preferencia del alumno por unos estudios o profesión determinará claramente las acciones orientadoras que se lleven a cabo, aunque a menudo la motivación por una carrera concreta o ciclo formativo no coincide con las habilidades y competencias reales de la persona. En este caso, Amparo Acereda, psicóloga y profesora del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universitat Abat Oliba CEU, es partidaria de dejar que el alumno/a tenga la última palabra. En cualquier proceso de toma de decisiones existe un riesgo de error. En este contexto, el orientador debe favorecer que el alumno sea consciente de que puede errar en su decisión si no se tienen en cuenta variables como el talento, la motivación, la necesidad y la conciencia. Si el alumno orientado sigue empeñado en llevar adelante su vocación, aun no teniendo competencias y habilidades para ello, el orientador debe entonces insistir al alumno en que el proceso será más costoso, si cabe, pero que la decisión final no es suya, si no del alumno. Incluso, a costa de una mala decisión.

¿Cómo trabajamos el autoconocimiento?

Antes de llegar a tomar la decisión, errónea o no, existen una serie de cuestiones sobre la propia personalidad, motivación y aptitudes que el joven debe responder, sin engañarse y siendo plenamente consciente. Es importante escuchar a amigos, familia, docentes… pero la decisión final la debe tomar el orientado y para ello es necesario trabajar el autoconocimiento.

En el contexto de la orientación, el autoconocimiento implica que uno mismo es conocedor de sus habilidades, su rendimiento escolar, su personalidad, sus gustos e intereses, sus valores, sus motivaciones, su capacidad de trabajo… Se trata de averiguar los principales rasgos de la persona y hacer una autovaloración para poder tomar una decisión académica y profesional adecuada, escogiendo la profesión o estudios compatibles.

En la actualidad existen herramientas útiles para el autoconocimiento, como por ejemplo nuestro test de orientación Gran Recorrido (GR), que pueden facilitar el trabajo de los orientadores. Pero, para empezar, es necesario reflexionar sobre una serie de cuestiones básicas que Qestudio resume en su sección Oriénta-T:
A estas cuestiones básicas, Amparo Acereda añade las relacionadas con la vocación: ¿Qué es lo que en realidad siento que debería hacer? Para determinar la conciencia del orientado y ¿Qué puedo aportar al mundo? para descubrir la necesidad.

Para terminar, Fernando Velasco González, director de Formación de Soluzione, considera que el futuro de la orientación se encuentra en prestar un servicio personalizado, en tratar a la persona desde su individualidad, en enseñarle a manejar la cantidad ingente de información que tiene a su disposición, pero desde una filosofía evidente aunque muy poco utilizada: Eleva tu nivel de conciencia, conócete mejor a ti mismo, analiza tus debilidades, potencia tus fortalezas y con el conocimiento obtenido,  genera las opciones más beneficiosas para tu futuro.

Webgrafía:

Gran Recorrido (GR): Herramienta de autoconocimiento para facilitar la elección de unos estudios y/o profesión

Oriénta-T con Qestudio

Acerada, Amparo (2012). Entrevista: Existen cuatro cuestiones de cuya respuesta dependerá el propio proceso de toma de decisión del orientado: ¿para qué soy bueno?, ¿qué es lo que me gusta hacer?, ¿qué puedo aportar al mundo? y ¿qué es lo que siento que debería hacer?. Monográfico 246 "Orientación Académica y Profesional". Educaweb

Soms, Anna (2012): ¡Vocación de futuro!. Monográfico 246 "Orientación Académica y Profesional". Educaweb

Velasco, Fernando (2012). Conocernos mejor, la mejor herramienta de orientación. Monográfico 246 "Orientación Académica y Profesional". Educaweb
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