Inspector de hacienda

Descripción
Los inspectores de hacienda son funcionarios públicos que trabajan para la Agencia Tributaria. Se aseguran de que las empresas y los trabajadores autónomos paguen los impuestos que corresponden. Interpretan las cifras y deciden si debe investigarse una empresa.
Actividades laborales
Los inspectores de hacienda son funcionarios públicos que trabajan para la Agencia Tributaria. Desempeñan su trabajo en muchos campos, entre ellos la resolución de asuntos, la investigación y el asesoramiento técnico.

Los inspectores interpretan las cuentas para asegurarse de que los trabajadores autónomos y las compañías pagan la cantidad correcta en sus impuestos sobre la renta y el capital. Ayudan a las empresas dándoles consejo sobre cómo cumplir con las regulaciones tributarias.

Investigan asuntos en los que creen que las cuentas sometidas a la Agencia Tributaria por algunas empresas no son exactas. Los inspectores suelen trabajar en equipo. Pueden prestar asistencia a colegas o dirigir el equipo en un caso particular.

Los principiantes de esta profesión investigan a pequeñas empresas que operan con transacciones en efectivo. Los inspectores más experimentados suelen investigar a las empresas más grandes, con cuentas más complejas.

A veces, los inspectores de hacienda trabajan por su cuenta, con plenas responsabilidades en un caso y con total control de su propio tiempo. En otras ocasiones, los inspectores sumarán sus fuerzas a las de un equipo.

El inspector tiene que estar familiarizado con el tipo de negocio que implique cada caso. En una investigación completa y a fondo, los inspectores de hacienda visitan instalaciones y hablan con las personas cara a cara, a fin de entender los registros comerciales de la compañía y su economía, sondeando sus cuentas en busca de posibles problemas.

Los inspectores de hacienda también pueden analizar los registros informatizados de una empresa, comprobando que se esté aplicando correctamente la legislación fiscal. Pueden investigar en el comercio electrónico, estudiando asuntos fiscales de empresas que coticen en Internet.

Mediante el examen de todos los registros, el inspector puede apreciar diferencias entre los ingresos declarados y el estilo de vida del propietario o directores de la empresa. En las cuentas puede haber características poco corrientes que no cuadren con lo que el inspector sabe de ese sector comercial o de la actuación reciente de la empresa.

Los inspectores exponen el caso en las reuniones con los miembros del equipo, y también por correspondencia con el contribuyente (o visitándolo).

Los inspectores de hacienda buscan explicaciones y cuestionan toda irregularidad en las cuentas. Además de reunirse con el dueño o el director de una empresa, puede reunirse con los profesionales que asesoran a éste, por ejemplo, un contable o un abogado.

Los inspectores resuelven muchos casos mediante la negociación con el contribuyente, aunque algunos casos deben llevarse a los tribunales; en tal caso, es posible que el inspector tenga que preparar gran cantidad de pruebas detalladas. Algunos pueden comparecer en un juzgado o ante un tribunal.

Los inspectores experimentados investigan complejos casos de fraude o evasión fiscal que parecen no tener solución. Son expertos en derecho fiscal y estrategia tributaria, por lo que podrían prestar asesoramiento especializado a las agencias locales sobre cuestiones fiscales complicadas y casos individuales.
Perfil profesional
Para ser inspector de hacienda, se requiere:
  • Capacidad de planificar y organizarse el trabajo.
  • Conocimientos de cálculo aritmético y capacidad de analizar la información.
  • Capacidad para la toma de decisiones.
  • Saber trabajar en equipo eficazmente.
  • Ser capaz de resolver problemas complejos y alcanzar resultados.
  • Flexibilidad para hacer frente, y soportar, los cambios.
  • Interés en cómo funcionan los negocios.
  • Estar preparado para utilizar la tecnología de la información en apoyo de su trabajo.
  • Ser adaptable; por ejemplo, aprender a afrontar las implicaciones fiscales del comercio electrónico y de las empresas que operan en Internet.
  • Ser capaz de prestar mucha atención a los detalles.
También se requiere tener:
  • Facilidad para la comunicación oral y escrita.
  • Buen criterio y profundo conocimiento de la legislación pertinente.
  • Grandes aptitudes para la negociación y la discusión.
  • Confianza.
  • Actitud profesional tranquila y comprensiva, pero firme.
  • Determinación y perseverancia.
  • Capacidad de tratar con gente de muy diversos orígenes y clases sociales.
En caso de convertirse en responsable de un caso particular, hay que ser capaz de liderar, motivar, apoyar y alentar a las personas de su equipo.
Competencias
  • Analiza registros informáticos de empresas.
  • Aptitud para tomar decisiones.
  • Aptitudes para el liderazgo.
  • Aptitudes para la comunicación verbal y escrita.
  • Aptitudes para la gestión de cambios.
  • Aptitudes para la planificación.
  • Asesora a empresas sobre regulación tributaria.
  • Bien organizado.
  • Capacidad para trabajar en equipo.
  • Capaz de analizar información.
  • Capaz de prestar atención al detalle.
  • Capaz de tomar la iniciativa.
  • Cuestiona irregularidades en cuentas.
  • Da asesoramiento especializado a oficinas de recaudación de impuestos locales.
  • Destrezas en informática.
  • Dirige equipos.
  • Enfoque flexible.
  • Firme.
  • Flexible.
  • Hábil para la aritmética.
  • Habilidad para debatir.
  • Habilidad para la negociación.
  • Habilidad para motivar.
  • Habilidad para resolver problemas.
  • Habilidades interpersonales.
  • Honesto.
  • Interés por la legislación.
  • Interés por los negocios.
  • Investiga casos de sospecha de impago de impuestos o de fraude.
  • Llega a acuerdos con los contribuyentes.
  • Objetivo.
  • Profesional.
  • Resuelto.
  • Se persona en tribunales.
  • Se reúne con asesores profesionales, contables y abogados.
  • Seguro.
  • Tranquilo.
  • Visita empresas e investiga sus cuentas en busca de posibles problemas.
Estudios oficiales
A continuación se relacionan algunos de los estudios oficiales (ciclos formativos o carreras universitarias) que permiten ejercer esta profesión. Hay que tener en cuenta que dependiendo del ámbito de especialización, es posible que se tenga que complementar la formación con otros cursos más específicos del sector. La formación continua es un aspecto clave para la mejora profesional.
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