Diego Abellán Sáenz del Castillo es director de Formación Profesional del Centro Integrado de FP Egibide en Vitoria-Gasteiz, que imparte ciclos formativos de 13 familias profesionales y ofrece también con certificados profesionales, cursos de especialización, programas de especialización y formación para el empleo. Desde su responsabilidad, conoce de cerca tanto los itinerarios iniciales de FP como las opciones orientadas a la actualización, especialización y recualificación profesional.
Es Ingeniero de Telecomunicaciones y ha desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en el ámbito educativo y de la Formación Profesional. Antes de asumir la dirección de FP de Egibide ejerció como profesor en ciclos vinculados a la familia Electricidad y Electrónica y ha participado en proyectos relacionados con la innovación y la transformación digital de la FP.
1. ¿Qué perfiles de alumnado acceden actualmente a las distintas enseñanzas y niveles de FP?
Los perfiles del alumnado de Formación Profesional son muy variados. En Egibide disponemos de una oferta muy amplia, y el alumnado que accede a los diferentes niveles es un reflejo de la realidad plural con la que nos encontramos en nuestro territorio.
A rasgos generales podríamos identificar diferentes perfiles dentro de la FP. Comenzando con el alumnado más joven, de entre 15 y 18 años, que normalmente acceden a los Grados Básicos y Medios. Son estudiantes que requieren un enfoque de aprendizaje más práctico, con una tutorización cercana y personalizada. En estos niveles desempeñamos una labor socioeducativa clave para evitar el abandono escolar y acompañarles en un itinerario de éxito en el sistema formativo o laboral.
En los Grados Superiores y Cursos de Especialización, el perfil abarca desde estudiantes jóvenes que continúan su itinerario académico (tras el Bachillerato o desde otro ciclo de FP) hasta personas adultas. En este grupo de personas más maduras, que en ocasiones también cursan grados medios, encontramos perfiles que desean redirigir su carrera laboral hacia sectores con alta empleabilidad en Álava, y también personas en activo que necesitan promocionar en sus empresas.
Por último, en la oferta de acreditaciones o módulos de menor duración, como son los certificados profesionales, grados C y cursos de formación para el empleo, el perfil predominante es el de profesionales en activo o desempleados que buscan adquirir competencias técnicas muy concretas para poder acceder de una forma rápida al mercado de trabajo, o la reconversión hacia nuevas tecnologías que ven necesarias en su ámbito laboral.
2. ¿Qué presencia tienen las personas adultas que buscan avanzar profesionalmente, especializarse o cambiar de profesión?
Como he comentado en la pregunta anterior, la presencia de personas adultas en nuestras aulas es significativa, ya que la Formación Profesional ofrece la oportunidad de formarse de forma permanente a lo largo de la vida. Y esto está teniendo una gran acogida entre personas que retoman los estudios después de pasar un tiempo trabajando o fuera del ámbito académico.
En nuestro caso, tenemos una amplia oferta de grados y cursos en regímenes como el nocturno o vespertino, en los que la presencia de adultos supone un porcentaje bastante alto. Este porcentaje no es tan elevado en los ciclos diurnos tradicionales de Grado Medio y Superior, pero en muchas de nuestras aulas convive el alumnado joven de en torno a los 18 años con compañeros de 30, 40 o más años.
Cuando se produce esta convivencia intergeneracional, normalmente aporta una riqueza muy interesante: se combina el entusiasmo y las capacidades digitales de la juventud con la responsabilidad y la experiencia acumulada de las personas adultas, una combinación suele resultar en un ambiente de clase muy favorable para el aprendizaje y la convivencia.
Es Ingeniero de Telecomunicaciones y ha desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en el ámbito educativo y de la Formación Profesional. Antes de asumir la dirección de FP de Egibide ejerció como profesor en ciclos vinculados a la familia Electricidad y Electrónica y ha participado en proyectos relacionados con la innovación y la transformación digital de la FP.
1. ¿Qué perfiles de alumnado acceden actualmente a las distintas enseñanzas y niveles de FP?
Los perfiles del alumnado de Formación Profesional son muy variados. En Egibide disponemos de una oferta muy amplia, y el alumnado que accede a los diferentes niveles es un reflejo de la realidad plural con la que nos encontramos en nuestro territorio.
A rasgos generales podríamos identificar diferentes perfiles dentro de la FP. Comenzando con el alumnado más joven, de entre 15 y 18 años, que normalmente acceden a los Grados Básicos y Medios. Son estudiantes que requieren un enfoque de aprendizaje más práctico, con una tutorización cercana y personalizada. En estos niveles desempeñamos una labor socioeducativa clave para evitar el abandono escolar y acompañarles en un itinerario de éxito en el sistema formativo o laboral.
En los Grados Superiores y Cursos de Especialización, el perfil abarca desde estudiantes jóvenes que continúan su itinerario académico (tras el Bachillerato o desde otro ciclo de FP) hasta personas adultas. En este grupo de personas más maduras, que en ocasiones también cursan grados medios, encontramos perfiles que desean redirigir su carrera laboral hacia sectores con alta empleabilidad en Álava, y también personas en activo que necesitan promocionar en sus empresas.
Por último, en la oferta de acreditaciones o módulos de menor duración, como son los certificados profesionales, grados C y cursos de formación para el empleo, el perfil predominante es el de profesionales en activo o desempleados que buscan adquirir competencias técnicas muy concretas para poder acceder de una forma rápida al mercado de trabajo, o la reconversión hacia nuevas tecnologías que ven necesarias en su ámbito laboral.
2. ¿Qué presencia tienen las personas adultas que buscan avanzar profesionalmente, especializarse o cambiar de profesión?
Como he comentado en la pregunta anterior, la presencia de personas adultas en nuestras aulas es significativa, ya que la Formación Profesional ofrece la oportunidad de formarse de forma permanente a lo largo de la vida. Y esto está teniendo una gran acogida entre personas que retoman los estudios después de pasar un tiempo trabajando o fuera del ámbito académico.
En nuestro caso, tenemos una amplia oferta de grados y cursos en regímenes como el nocturno o vespertino, en los que la presencia de adultos supone un porcentaje bastante alto. Este porcentaje no es tan elevado en los ciclos diurnos tradicionales de Grado Medio y Superior, pero en muchas de nuestras aulas convive el alumnado joven de en torno a los 18 años con compañeros de 30, 40 o más años.
Cuando se produce esta convivencia intergeneracional, normalmente aporta una riqueza muy interesante: se combina el entusiasmo y las capacidades digitales de la juventud con la responsabilidad y la experiencia acumulada de las personas adultas, una combinación suele resultar en un ambiente de clase muy favorable para el aprendizaje y la convivencia.
"La presencia de personas adultas en nuestras aulas de FP es significativa".
3. ¿Qué suele motivar a las personas adultas a volver a formarse a través de la FP?Las motivaciones que llevan a una persona adulta a dar el paso de matricularse de nuevo son variadas, aunque indudablemente el factor más importante es la elevadísima tasa de inserción laboral que tiene la Formación Profesional en Euskadi, que supera el 90% según los últimos datos publicados por Lanbide. Esta alta empleabilidad convierte a la FP en un valor seguro para quienes buscan estabilidad o un giro en su trayectoria profesional.
Entre los principales motivos encontramos, en primer lugar, la búsqueda de un empleo de calidad o una primera inserción en el mercado laboral. Esto ocurre con frecuencia en personas en situación de desempleo o en personas migrantes que ven en la FP la vía más rápida y efectiva para su integración social, laboral y su arraigo en nuestro entorno.
Por otro lado, está la necesidad de reinventarse y cambiar de ámbito profesional. Recibimos a muchas personas que provienen de sectores en declive o de empleos precarios que buscan redirigir su carrera hacia áreas con un gran dinamismo y demanda en Álava, como la fabricación avanzada, la mecatrónica, la digitalización o el sector sociosanitario.
Asimismo, otra motivación muy relevante es la promoción interna y la especialización dentro de la propia empresa. Hablamos de trabajadores en activo que necesitan una titulación oficial para poder optar a puestos de mayor responsabilidad, mejor retribución y mayor reconocimiento.
Por último, existe un grupo de profesionales que acuden buscando la acreditación oficial de su experiencia laboral. Son trabajadores que llevan años ejerciendo un oficio sin una titulación, pero que necesitan traducir esos conocimientos en un título oficial para consolidar su puesto de trabajo o dar respuesta a exigencias normativas.
4. ¿Qué barreras encuentran las personas que quieren retomar su formación y cómo puede la FP ayudar a superarlas?
La vuelta a las aulas y talleres con una cierta edad es siempre un desafío, y las personas adultas que toman esta decisión deben hacer frente a barreras importantes. La principal suele ser la dificultad para conciliar la jornada laboral y las cargas familiares con la asistencia a clase y el tiempo de estudio.
A esto se le suma a menudo la pérdida del hábito académico y la brecha digital; son personas que llevan 10, 15 o 20 años sin estudiar y afrontan el regreso con cierta inseguridad o temor al fracaso. Asimismo, la necesidad de mantener ingresos estables genera una incertidumbre económica que les impide dedicar una jornada completa a la formación.
Para ayudar a superar estas barreras, el sistema de Formación Profesional y un centro como Egibide disponen de herramientas muy concretas y eficaces. En primer lugar, tratamos de ofrecer un acompañamiento tutorial cercano y realizar una labor de orientación académica y profesional que ayude a todo nuestro alumnado durante toda su formación.
En cuanto a la metodología pedagógica utilizada es muy orientada a la práctica, lo que permite a las personas adultas conectar los contenidos desde el primer día con sus vivencias previas y poner en valor su experiencia de vida y trabajo.
Además, contamos con horarios adaptados en oferta de tarde y noche para facilitar la compatibilidad laboral.
Finalmente, una herramienta clave es el procedimiento de acreditación de competencias, que permite reconocer la experiencia laboral previa y convalidar módulos profesionales. De este modo, se puede acortar notablemente el itinerario formativo y el tiempo necesario para obtener la titulación oficial, reduciendo de forma significativa la carga económica y personal.
"Una de las grandes fortalezas de la FP es que toda la formación es acumulable y acreditable de forma oficial".
5. ¿Qué formaciones de la FP (grados A, B, C, D y E) resultan más adecuadas para avanzar profesionalmente, especializarse o cambiar de profesión? ¿Por qué?La reciente reestructuración de la Formación Profesional en cinco grados ascendentes (del A al E) ofrece una flexibilidad y una modularización pensadas precisamente para dar respuesta a cada necesidad de aprendizaje. Este nuevo mapa de formación continua permite tanto a personas en activo como en desempleo adquirir o actualizar sus competencias para dar un salto real en su trayectoria profesional y construir un futuro laboral más sólido.
Una de las grandes fortalezas de este sistema es que toda la formación es acumulable y acreditable de forma oficial, de modo que cada persona puede progresar al ritmo que le permitan sus circunstancias personales o laborales.
En Egibide, por ejemplo, hemos comenzado con la impartición de grados C (que corresponden a los certificados profesionales y que son una parte de un grado D). De esta manera, cursando consecutivamente diferentes grados C, un estudiante puede llegar a completar y obtener el título de grado básico, medio o superior (grado D) correspondiente. Estos grados C resultan muy atractivos para la recualificación rápida por su duración —habitualmente entre 300 y 600 horas— y porque incluyen formación práctica en empresa desde el primer momento.
Por su parte, los cursos de especialización (Grados E o "másteres de la FP") son la opción idónea para titulados de FP de grado medio o superior que desean estar a la vanguardia en tecnologías especializadas de su sector.
En definitiva, cualquiera de los cinco grados resulta plenamente válido e idóneo para avanzar profesionalmente, especializarse o cambiar de rumbo laboral. La elección de uno u otro no depende de qué grado sea "mejor", sino del punto de partida, de la disponibilidad de tiempo y de las necesidades o metas concretas que tenga cada persona en su proyecto de vida.
6. ¿Cómo se adapta el carácter práctico de la FP y la formación en empresa a las necesidades de las personas que compatibilizan los estudios con el trabajo u otras responsabilidades?
El carácter práctico y aplicado de la FP es una de sus características principales y una gran fortaleza para el público adulto. Evidentemente, es necesario un cierto conocimiento teórico, pero el aprendizaje se completa y desarrolla fundamentalmente en talleres, laboratorios y proyectos aplicados que buscan reproducir entornos reales de trabajo.
Para quienes compatibilizan los estudios con el trabajo u otras responsabilidades familiares, este enfoque supone una gran ventaja, ya que el tiempo invertido en el aula se traduce desde el primer día en competencias útiles, tangibles y directamente aplicables a la realidad laboral.
En cuanto a la formación en empresa, para aquellos estudiantes que ya se encuentran trabajando en el propio sector o en un área afín, existe la posibilidad de solicitar la exención total o parcial del módulo de Formación en Empresa. Para ello, basta con acreditar que su actividad laboral coincide con los resultados de aprendizaje que exige el ciclo formativo.
7. ¿Qué tipo de orientación necesitan estas personas para identificar la formación que mejor les permita avanzar en su propio ámbito, especializarse o cambiar de profesión?
La orientación académica y profesional de nuestro alumnado es un pilar fundamental en el modelo de acompañamiento que desarrollamos. Cualquier estudiante, pero muy especialmente las personas adultas, no buscan una orientación genérica, sino un asesoramiento personalizado y adaptado a la realidad de su situación.
Para prestar esta ayuda, el punto de partida es siempre un análisis individualizado que tiene en cuenta la titulación previa de la persona, su experiencia laboral y, por supuesto, sus metas e intereses personales. Sobre esa base, y aprovechando el conocimiento de la legislación, de las distintas vías del sistema de FP y de nuestra propia oferta formativa, exploramos y proponemos las opciones que resulten más acordes e interesantes para cada perfil. A partir de ahí, diseñamos de forma conjunta su itinerario formativo, graduando la carga lectiva y seleccionando los módulos o modalidades que mejor garanticen su progreso.