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La escasez de perfiles FP en el mercado laboral: propuestas de mejora

Artículo de opinión

  • 07/05/2026
  • Tiempo de lectura 5 mins

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Elías Amor Bravo. Presidente de la Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones (AFEMCUAL)
En los últimos años, la Formación Profesional ha sido la rama del sistema educativo que ha registrado un mayor crecimiento en todos los indicadores. La imagen y prestigio social de estas enseñanzas ha pasado a ocupar un primer puesto en las decisiones sociales, lo que se ha visto estimulado por unos mayores niveles de empleabilidad y, sobre todo, desde la creación del Catálogo Nacional de Estándares de Competencias Profesionales por la certificación oficial de los procesos de aprendizaje.

Sin embargo, es cierto que este éxito del Sistema de Formación Profesional no oculta el hecho de que hay ramas y sectores de la economía donde los empresarios se quejan de la falta de candidatos para los empleos que ofertan, apareciendo un fenómeno de escasez en la oferta de profesionales formados que se convierte en un freno para la expansión de las actividades productivas y la mejora de la competitividad de las empresas.

El debate sobre el qué hacer para afrontar esta brecha de competencias ha pasado a ocupar un primer plano en la agenda política, y de la misma cabe señalar que su corrección no resulta fácil porque entraña numerosos factores colectivos e individuales que inciden en los procesos de decisión de aprendizaje, incluso en etapas tempranas del sistema educativo. Una vez más, el énfasis se traslada a los profesionales de la orientación académica y profesional cuyo trabajo puede ayudar, pero incluso aunque estos recursos fueran ordenados de forma eficiente, la referida brecha de competencias podría seguir existiendo.

La Formación Profesional ha tenido crecientes dificultades para ofrecer candidatos formados en los oficios tradicionales vinculados a la construcción, como albañiles, pintores, alicatadores, electricistas, fontaneros; a los que se añaden, los conductores de camiones, y profesionales de la industria, como soldadores, mecánicos y ajustadores de maquinaria agrícola e industrial.

En el ámbito de los servicios a la comunidad, se detecta escasez en trabajadores de los cuidados a las personas mayores; en el turismo, camareros, cocineros, camareras de piso, gobernantas, entre otros, por citar los que tienen más dificultades. No obstante, prácticamente en todas las familias profesionales se manifiestan los referidos déficits de competencias.
 
Por el contrario, las especialidades de comercio y marketing, administración y, sobre todo, sanidad o de nuevas tecnologías se encuentran ampliamente solicitadas y existen problemas de atención a la demanda, sobre todo en las plazas de los centros públicos.
 

Acciones para afrontar la escasez de candidatos en ciertos oficios  

Ante este escenario, que provoca cada año una distribución asimétrica de la oferta y demanda de Formación Profesional, la Administración, en colaboración con los centros de FP y la participación inestimable de las empresas, han estado implementando los aspectos fundamentales de la Ley Orgánica 3/2022 que tienen un mayor impacto sobre la recomposición de las preferencias.

Uno de ellos es la formación dual y la exigencia de que toda la FP pase a tener este carácter, fijando desde el comienzo de los procesos de aprendizaje las estancias en las empresas con un nuevo diseño y ejecución práctica.

De igual modo, se ha estado trabajando en la información procedente de los Observatorios territoriales para tener en cada momento un conocimiento lo más ajustado posible de las necesidades de formación de las empresas, que lógicamente van cambiando a lo largo del tiempo. Programar, a continuación, las acciones formativas que se deben realizar con cargo a los fondos públicos dan una idea de cierta seguridad en la empleabilidad y la eficacia y eficiencia de la gestión pública.

Ante un problema complejo como la brecha de competencias, los autores entienden que hay que arriesgar, y por ello, apuntan a la conveniencia de explorar nuevos procedimientos y formatos de aprendizaje. Estos podrían afectar a la relación profesor-alumno en los oficios tradicionales, y en vez de los grupos clásicos de 15 o 20, apostar por la convivencia de un formador y un aprendiz en la resolución de los encargos prácticos, lo que debería estimular el atractivo de la formación, haciéndola mucho más dinámica y especializada.

De igual modo, el programa Escuelas taller con más de 40 años de éxitos sigue siendo un instrumento fundamental para el aprendizaje de oficios por parte de jóvenes que abandonan el sistema educativo. Se trata de un proceso que combina la teoría en aula con las prácticas en un entorno real de trabajo, dirigido a culminar un determinado proyecto público, lo que actúa como un poderoso elemento de pertenencia a la Escuela, acompañada de la correspondiente retribución al alumno trabajador.

Por supuesto que no se pueden menospreciar en todo este proceso las acciones concretas dirigidas a dar a conocer mejor estas ocupaciones. Ya sea porque despiertan poco interés o porque no se valoren por medio de los condicionantes familiares y sociales. Si este fuera el caso, las campañas de información que se desarrollen por la Administración, los centros o las empresas, e incluso de forma coordinada entre estas tres partes, deberían poner el énfasis en la difusión de la empleabilidad lograda con estos oficios, así como las condiciones salariales y laborales de los puestos de trabajo y las posibilidades de desarrollo profesional.

Estudios realizados al respecto confirman que muchos jóvenes que participan en los programas de FP de grado medio, e incluso de grado superior, lo hacen sin contar con conocimientos de las características de los empleos que van a ocupar, convirtiéndose esta información en parte del proceso de aprendizaje.

No cabe duda de que se requiere una acción publicitaria mucho más persuasiva que la actual, teniendo en cuenta la persistencia en el tiempo de las brechas de competencia. No parece que los esfuerzos que se vienen realizando para atraer jóvenes a los oficios estén dando los resultados deseados.

El problema es importante y requiere la máxima atención porque ya existen estudios que coinciden en afirmar que la escasez de estos profesionales para el funcionamiento de las empresas, la industria y los servicios podría traer consigo una parálisis económica sobrevenida en procesos que requieren la presencia humana para su desarrollo.

No deja de ser una cuestión de no menor importancia el hecho de que, buena parte de estos oficios que conforman la brecha de competencias, van a quedar por sus especiales características, al margen de los efectos negativos que sobre el empleo tendrán la IA y la robótica. Este, sin duda alguna, debería ser un aspecto fundamental para la atracción de la demanda a los oficios, pero tampoco parece que, al menos de momento, haya dado sus frutos. Habrá que perseverar.
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