Los retos de los Centros Especiales de Empleo

Artículo de opinión

Los Centros Especiales de Empleo (CEE) son empresas cuya finalidad es la integración laboral y social de personas con diversidad funcional. En este Monográfico hemos planteado a los expertos cuáles son los principales retos de los Centros Especiales de Empleo, sus funciones sociales y las perspectivas de futuro del denominado "empleo protegido".

  • 15/04/2015

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Los Centros Especiales de Empleo (CEE) son empresas cuya finalidad es la integración laboral y social de personas con diversidad funcional. Según la Federación Empresarial Española de Asociaciones de Centros Especiales de Empleo, para obtener la calificación de Centro Especial de Empleo, las empresas deben contar en su plantilla con un mínimo del 70% de trabajadores con discapacidad y solicitar la correspondiente calificación a la administración competente.
 
Además de su finalidad integradora, la principal característica de los CEE es que se trata de empresas promovidas principalmente por asociaciones de personas con discapacidad y/o sus familiares. Pero, actualmente, existen multiplicidad de tipologías de centros y modelos de gestión.
 
Los CEE desarrollan actividades diversas y, si bien nacen ligados a la subcontratación industrial, han ido abriéndose a nuevos mercados como la producción de bienes y el sector servicios, tanto en sectores tradicionales como en nuevos yacimientos de empleo.
 
En este Monográfico sobre Retos del mundo del trabajo protegido hemos planteado a los expertos cuáles son los principales retos de los Centros Especiales de Empleo, sus funciones sociales y las perspectivas de futuro del denominado "empleo protegido".
 
La integración laboral de las personas con diversidad funcional
 
El camino por recorrer en la integración laboral de las personas con discapacidad es todavía muy largo. El estudio "Perfil del trabajador con discapacidad 2014" de la Fundación Adecco y la consultoría de empleo Capgemini, muestra que el 63% de las personas con discapacidad no tiene trabajo ni lo busca, frente al 41% del resto de la población. El perfil mayoritario de este profesional es un hombre (55%), de entre 26 a 35 años (31,1%), con formación elemental (30%).
 
El 30% trabaja como operario/a, el 13,7% como dependiente/a y el 7,7% como teleoperador/a. Por comunidades autónomas, Andalucía es la que tiene a más personas discapacitadas contratadas (11.566 personas); seguida por Madrid (9.705 personas) y Catalunya (9.404 personas). El estudio destaca que la contratación ha mantenido una tendencia alcista en los últimos años y en 2014 cerró con un máximo histórico en el número de contratos a este colectivo.
 
En este contexto, los Centros Especiales de Empleo son un elemento clave para la integración laboral de las personas con diversidad funcional. En algunas comunidades, como Castilla y León, el número de trabajadores con discapacidad física y/o intelectual que se incorporaron a los CEE crecieron un 6,7% en 2014. Además, también aumentaron un 19,06% los trabajadores discapacitados en empresas ordinarias.
 
Para Carmen Parra, Directora de la Cátedra de Economía Solidaria de la Universitat Abat Oliba CEU, el gran avance de los CEE ha sido el de funcionar como empresas normalizadas que actúan en el mercado siendo su objetivo principal proporcionar a los trabajadores minusválidos un puesto de trabajo remunerado y adecuado a sus características personales. Sin embargo, los expertos coinciden en afirmar que los CEE deben hacer frente a 3 retos:
 
1.- La precariedad de ingresos y de tipología de trabajos. Para Oscar Martínez, Profesor de la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés, los Centros Especiales de Empleo (CEE) han generado empleos de baja calificación y poco expuestos a la sociedad en general. Pero, poco a poco, esta situación ha ido cambiando. Joan Escolar y Carles Alsinet opinan que debemos diseñar un modelo, que no esté centrado en la producción, sino que se ajuste a las capacidades y los talentos de las personas con discapacidad, un modelo que respete sus posibilidades y sus limitaciones, en definitiva sus saberes: saber hacer, saber ser, saber estar, y los profesionales, las instituciones y las administraciones tenemos que saber esperar.
 
2.- El nuevo modelo de integración laboral. La opinión mayoritaria es que, si bien los CEE son un tipo de centro definido y con unos objetivos marcados, es necesario evolucionar hacia un nuevo modelo de integración. Anna Soler, Graduada en Psicología, considera que el principal reto de un centro especial de trabajo es convertirse en un lugar de transición de trabajo adaptado al mundo laboral. Para Francesc Vilà, Director Sociosanitario de la Fundació Cassià Just, los CEE deben tender a convertirse en empresas de economía social, cuya principal virtud es que la empresa de economía social aporta un plus, hace tejido productivo y genera buena vida para colectivos heterogéneos y frágiles.
 
3.- La productividad y la competitividad. Carmen Parra reclama un modelo de CEE que apueste por la profesionalización de su modelo de gestión basado en una fórmula que permita aunar la rentabilidad económica con la excelencia en el empleo para las personas con discapacidad. Esta conjunción hace necesaria la  compatibilidad de  la rentabilidad social y económica,  es decir que la gestión de las personas no impida obtener beneficios económicos a través de la  denominada sostenibilidad económica del sistema.
 
Orientación y Centros Especiales de Empleo
 
Por último, es importante destacar que la integración laboral de las personas con diversidad funcional requiere el acompañamiento que se ofrece desde la orientación académica y profesional, de la misma forma que resulta imprescindible para cualquier persona.
 
Es necesario generar, visibilizar y divulgar los recursos necesarios para conseguir tomar las decisiones académicas y profesionales con el objetivo de, a lo largo de la vida, construuir progresivamente el propio proyecto profesional.
 
En un Centro Especial de Empleo, la orientación resulta clave. Anna Soler reconoce que la orientación laboral es otro objetivo que debe trabajarse en un CEE, para encontrar el trabajo más adecuado al perfil de cada trabajador/a, teniendo en cuenta los intereses y capacidades de cada persona. Aparte de la transmisión de conocimientos teóricos sobre el trabajo, una orientación eficiente incluye una formación práctica, la cual es la clave para asegurar una adecuada y exitosa inserción al mundo laboral.
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