“ Hace falta formación, mucha y abundante, sobre los distintos aspectos que contempla la salud laboral del docente. Como el estrés tiene una gran carga de subjetividad, los recursos personales para el control individual pueden ser importantes ”

Entrevista a Joan Riart Vendrell. Profesor de la Facultat de Psicologia, Ciències de l'Educació i de l'Esport Blanquerna de la Universitat Ramon Llull. Miembro del Grupo de Investigación de los Estresores Laborales Docentes (GRELDO)
22/03/2010

Según una encuesta de FETE-UGT, el 37,4% de los docentes padece niveles de estrés altos y las principales razones son el temor a sufrir una agresión física por parte del alumnado y la falta de respaldo de los padres. ¿Considera que éstos son los factores clave que repercuten en la salud laboral de los docentes?

El miedo a la agresión física y la falta de complicidad de los padres o tutores legales son dos elementos entre muchos. Las respuestas de los docentes en las encuestas suelen focalizarse en aquellos elementos que más fácilmente no representan una implicación personal y que culpabilizan a otros agentes o situaciones. Y es verdad que son importantes, pero no suelen ser los desencadenantes principales, aunque hay lugares o Centros con una gran problemática en estos dos puntos. Hablamos estadísticamente, en general, sin matices ni criticando experiencias francamente traumáticas.

El "miedo a …", no la agresión en si misma, puede estar presente en muchas mentes docentes, si nos hemos de fiar de estos resultados, pero en nuestra sociedad actual estos miedos no son extraños, una sociedad en la que los medios de comunicación anuncian solamente pérdidas y se recrean en ellas hasta la saciedad, a la fuerza generan sensaciones de inseguridad y miedos diversos. La generalización al ámbito profesional es lógica, no es extraño, pues, que exista el miedo a la agresión, aunque probablemente depende esencialmente de las zonas y ámbitos laborales.

Si una cosa hemos aprendido respecto a la tensión, estrés y salud emocional de los docentes es que no podemos sacar conclusiones generales, la diversidad de Centros educativos, zonas geográficas, niveles educativos y tipología de escuelas no nos permite sacas conclusiones si no se ciñen a estos descriptivos.

¿Qué acciones se pueden llevar a cabo des del centro y por parte del profesorado para evitar estas situaciones?

Sin dudarlo, dos de muy claras.

La implicación del equipo directivo y de la "Empresa", sea Administración o sea una entidad titular. La implicación implica a su vez, valga la redundancia, facilitar dos elementos: formación adecuada y a la carta y facilitar el contexto físico y relacional. Aquí podríamos hablar largamente.

Respecto a la formación obligatoria en salud laboral, nos podríamos preguntar, de manera amplia. ¿No se contempla una formación específica en casos de incendios, derrumbes u otras situaciones de emergencia, con simulaciones anuales y amplios protocolos? ¿Por qué no se exige (y ofrece) formación en autogestión personal, recursos para la tensión laboral o el estrés, que también incendian, derrumban y destruyen?

Ya se ofrece formación pero, ¿es suficiente y adecuada? (por ejemplo, dentro de la jornada).

¿Cree que es necesaria una mayor formación en cuanto a las competencias de los docentes para hacer frente a estas situaciones?

Sin duda. Y abundando sobre la pregunta anterior, el mayor problema reside en el docente, aunque la Administración sea responsable. Es decir, el docente se sitúa en 3 afirmaciones que son como "a-prioris", (hacemos la salvedad de las excepciones, que pueden ser abundantes en determinados círculos).

1ª. Jamás admite que el estrés le puede. Por mucho que use, en el lenguaje coloquial, la expresión "estoy estresado", en realidad no admite que él, como docente, padezca estrés real. ¿Por qué? Porque implicaría reconocer una debilidad imperdonable, él es docente, controla a los demás y solo faltaría que no se controlase a si mismo, y además, solo faltaría, que pudieran estresarle unos adolescentes inmaduros (o niños).

2ª. Toda situación de baja laboral será una cuestión orgánica en origen y en consecuencias. Nunca percibe que el desencadenante pueda ser una situación prolongada de estrés. Será el yeso de la pizarra que produce faringitis y afonías, no el elevar más la voz en tensión psíquica. Será una comida fuerte, que se sirve habitualmente donde coma, la que produce un colon irritable no la tensión, ansiedad o estrés.

3ª. Adquirir formación, conocimientos o recursos terapéuticos para el control personal del estrés no es una prioridad, no hay tiempo para perderlo en yogas, sesiones de relajación, etc. que pueden estar muy bien, en un momento dado, pero no para invertir tiempo y dinero en ello. Además existen otras prioridades de formación, las que anualmente se proponen como fines a asumir en el currículum docente, un año hay que evaluar actitudes, (formación previa y aplicación), el siguiente competencias básicas (formación y aplicación), el siguiente hay que revisar, modificar programaciones, etc., etc. Aquí se genera una presión, agobio, y malestar, por la sensación de nunca acabar, de nunca estabilizar el trabajo, ni siguiera por un trienio.

Estos tres a-prioris, requieren reflexión y observación personal para ver si realmente son aplicables al lector o no, en vez de adoptar una actitud defensiva y negativa hacia ellos, que en definitiva, es una actitud confirmadora de las tres afirmaciones.

En resumen, hace falta formación, mucha y abundante, sobre los distintos aspectos que contempla la salud laboral del docente. Como el estrés tiene una gran carga de subjetividad, los recursos personales para el control individual pueden ser importantes.

Obviamos, la importancia del grupo de colegas, solidario y cómplice, para poder alcanzar un mayor nivel de salud y bienestar.

A menudo, los medios de comunicación y el profesorado destacan que los conflictos en las aulas son una consecuencia de una falta de valores del alumnado, especialmente de los jóvenes. ¿Qué opina sobre esta afirmación? ¿Cree que los medios de comunicación dan una imagen realista de la situación?


No exclusivamente, los posibles conflictos, muy magnificados por los medios de comunicación, no se producen por una falta de valores.

Aparte que deberíamos matizar, qué entendemos por valores, los conflictos tienen su principal raíz en la permisividad en la que han crecido estos niños y adolescentes, desde la más tierna infancia se les ha dado todo, sin restricciones, sin normas ni límites. Preguntádselo a los docentes de Educación Infantil, que tienen su caballo de batalla mas feroz en la "educación de los padres", establecer normas educativas en casa, buscar complicidades con los padres, hasta tal punto que ya se empieza a establecer, en algunos Centros, la figura del "Tutor/a de Padres", profesional que se ocupa de las relaciones educativas con y de los padres, exclusivamente, como nueva acción tutorial, en estas edades infantiles. El "pequeño tirano" tiene un aumento de consultas psiquiátricas. Aquí reside la raíz de la conflictividad adolescente posterior.

Otro elemento clave en la conflictividad adolescente, mayor, también, que la consideración de la falta de valores, es la característica evolutiva adolescente, los jóvenes son inestables, movidos, rebeldes, enfrentados con la autoridad, propensos por definición al conflicto. El docente de adolescentes ya sabe, por lo menos por experiencia, como tratarlos y como modular su espontánea conflictividad.

Y probablemente, en tercer lugar, podríamos hablar de la falta o cambio de valores, como desencadenante de conflictos.

A partir de su experiencia, ¿podría ponernos propuestas prácticas para evitar o combatir el estrés laboral en un centro educativo?

Bien, es un buen tema, el de las propuestas prácticas.

Pero creo que habría que situarlas en lo que hemos comentado anteriormente, la formación en salud laboral por parte del docente.

Estos días pasados, el 19 y 20 de marzo del 2010, hemos celebrado las Segundas Jornadas sobre el Estrés Laboral de los Docentes, voy a enumerar los temas que se han tratado, con la presencia de 27 personas expertas ponentes de un altísimo nivel. Cada uno de estos temas que voy a enumerar, es de por sí un foco de formación, reflexión y debate desde la práctica profesional docente, en las jornadas se dio respuesta a los siguientes interrogantes:

Los estilos cognitivos y el estrés laboral. ¿Una manera de ser, hacer y relacionarse produce más somatizaciones que otra? ¿Las personas Comunicadoras, son más propensas a problemas orgánicos?

Los pensamientos negativos del docente, muy abundantes ¿Tienen propuestas correctivas?

¿La mujer tiene particularidades que la hacen más propensa a la tensión laboral?

¿Cómo prevenir y corregir el estrés vocal? Afonías, faringitis, …,

¿Qué programas de formación se ofrecen desde la Administración para atender la salud de los docentes?

La Osteopatía, de formación universitaria en otros países, ¿Cómo contribuye a mejorar la salud del docente?

La practica del yoga, ¿Es realmente efectiva para combatir el estrés?

Las técnicas de origen oriental del Shiatsu ¿Son adecuadas para todo tipo de persona y estrés?

El biofeedback, con uso de aparatos electrónicos, muy generalizados en ambientes de elite deportiva, ¿Son eficaces para combatir los nervios y tensiones estresantes del docente?

La sofrología ¿Tiene amplios estudios científicos, de apoyo al uso para combatir la ansiedad y el estrés en docentes y estudiantes?

¿La musicoterapia, con formación de Master en alguna universidad, a parte se ser beneficiosa a nivel de hospitales y en colectivos de la tercera edad, se puede aplicar en situaciones de gran tensión laboral docente?

Las, en apariencia, simples técnicas de respiración, ¿Pueden ser un instrumento eficaz para disminuir la tensión del día a día?

¿El Tai Chi, es algo más que posturas físicas? ¿Puede contribuir realmente al equilibrio entre mente – cuerpo?

¿Existen programas especialmente diseñados para rebajar el estrés y la tensión de los estudiantes y docentes dentro del aula? Se presentó el eficaz programa TREVA.

Las asociaciones sindicales, ¿cómo ayudan a los docentes en su salud?

El Seitai, movimiento espontáneo, técnica japonesa física y psíquica, si funciona en el Japón, ¿puede funcionar aquí con los docentes?

La resiliencia ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Es útil para el docente estresado en sus relaciones humanas?

¿Existen experiencias de educación de las emociones para paliar el estrés en los docentes?

¿La escritura emocional es o no un proceso útil de autoconocimiento? ¿y terapéutico?

¿La comunicación asertiva y emocional es un instrumento eficaz para combatir el desgaste profesional del docente?

¿La introducción de prácticas de relajación en las aulas, disminuye la conflictividad y aumenta el rendimiento en la Secundaria?

¿Hay estudios sobre la manera de reaccionar y responder del docente a sus problemas, por ejemplo, de voz?

En estas segundas jornadas, realizadas en la sede del Colegio Oficial de Doctores y Licenciados de Catalunya, con la colaboración de la Sección Profesional de Psicología Educativa del COPC, se dió respuesta a estos interrogantes y se pueden consultar todos ellos en el libro editado por ISEP: Riart, J., i Martorell, A. (Coord.)(2010) L'estrès laboral dels docents. Malalties que pot provocar i propostes terapèutiques. Barcelona: ISEP.

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