El Programa de Orientación Vocacional (POV) de la Escuela Terapéutica Can Ros, de Amalgama7, obtuvo el Premio Diputació de Barcelona-Educaweb para Instituciones en 2025. Se trata de un proyecto integral de orientación dirigido a jóvenes en situación de vulnerabilidad emocional, social o familiar complejas.
La iniciativa combina sesiones de orientación grupales e individuales en las que el alumnado explora sus intereses, valores y capacidades mediante herramientas como el Test Explora, entrevistas guiadas y otros recursos orientadores. A partir de este proceso, se diseña junto a cada joven un itinerario formativo o laboral realista y motivador, con el acompañamiento constante del equipo docente, terapéutico y familiar.
Además de orientar sobre estudios o profesiones, el POV permite a los jóvenes a reencontrarse con su autoestima, recuperar la confianza en sus capacidades y dar sentido a su proyecto de vida.
En esta entrevista, Laura Blazquez, orientadora del POV y directora académica de la Escuela Terapéutica Amalgama7 Madrid, profundiza sobre esta iniciativa ganadora y los elementos necesarios para orientar de manera efectiva a estos jóvenes. Para conocer más sobre el POV, te invitamos a consultar esta publicación especial.
Cuando un chico llega desmotivado o sin confianza, el primer paso no es hablar de estudios, sino reconectar con la persona. Intentamos entender qué le pasa, qué le interesa mínimamente y desde ahí empezar a construir. Trabajamos con metas pequeñas, realistas y reforzando cada avance, para que vuelva a sentirse capaz. Más que orientar sobre qué estudiar, buscamos que recupere el sentido y la ilusión por avanzar. Cuando eso aparece, la orientación académica ?uye sola, porque ya hay un punto de partida emocional más sólido.
2. ¿Qué herramientas o actividades considera más efectivas para conectar con los intereses de los jóvenes?
En Madrid trabajamos mucho desde la experiencia. Además de las dinámicas de autoconocimiento, los test vocacionales y las entrevistas individuales, colaboramos con el IES Ciudad Escolar y con el Grado Superior de Integración Social, donde los alumnos participan en experiencias reales de orientación laboral que les permiten conocer distintos ámbitos profesionales y descubrir qué les motiva de verdad.
También realizamos la experiencia con Papa John's, en la que los chicos visitan una de las tiendas, escuchan al encargado y ven de cerca cómo funciona una empresa. Estas actividades, junto con las visitas a centros de Formación Profesional y a la Universidad Autónoma de Madrid, ayudan a que el alumnado visualice opciones reales y tangibles de futuro. Son experiencias muy potentes porque transforman la orientación en algo vivencial: dejan de hablar del futuro como algo lejano y empiezan a sentirlo como una posibilidad real.
3. ¿Cómo logran equilibrar las aspiraciones del alumnado con las posibilidades reales que pueden tener dentro del sistema educativo?
A través del acompañamiento realista, empático y honesto. El objetivo no es limitar los sueños, sino traducirlos en pasos alcanzables. Se ayuda al alumno a entender las exigencias del sistema educativo y a valorar diferentes alternativas (FP, Bachillerato, itinerarios laborales).
4. ¿Qué papel tiene el vínculo emocional y la confianza en el proceso de orientación?
Para mí, el vínculo es la base de todo. Si no hay confianza, no hay orientación posible. Los chicos tienen que sentir que los ves, que los entiendes y que no los estás juzgando. Cuando se sienten seguros, se abren, comparten lo que realmente les pasa y empiezan a imaginar un futuro sin miedo. A partir de ahí es cuando de verdad se puede trabajar, porque ya hay un punto de conexión real y ganas de avanzar
5. ¿Podría compartir algún ejemplo de evolución positiva de un estudiante tras participar en el programa?
Sí, recuerdo el caso de un chico que llegó muy desmotivado, con consumo y problemas de conducta. Quería dejar la ESO porque pensaba que no servía para estudiar. A través del Programa de Orientación Vocacional fuimos trabajando su motivación y ayudándole a descubrir sus capacidades. Finalmente terminó la ESO, cursó un Grado Medio en Atención a Personas en Situación de Dependencia y, más tarde, un Grado Superior en Integración Social.
Hizo las prácticas con nosotros y hoy forma parte del equipo de Amalgama7. Su recorrido muestra muy bien cómo el POV puede ser un punto de in?exión: más que orientar, ayuda a que los chicos se vean capaces de construir un futuro real.
6. ¿Cómo in?uyen las reuniones conjuntas con el equipo terapéutico en la toma de decisiones orientadoras?
Son fundamentales. El trabajo conjunto asegura que las propuestas sean realistas y terapéuticamente coherentes.
7. ¿Qué papel juega la re?exión grupal en comparación con el acompañamiento individual?
Creo que ambas partes son igual de necesarias. En las sesiones grupales se genera un espacio muy positivo donde los chicos pueden escucharse, compartir inquietudes y darse cuenta de que no están solos en sus dudas. Ese clima de confianza favorece mucho la motivación. Luego, las entrevistas individuales permiten profundizar más en cada caso y acompañar de forma personalizada. El equilibrio entre lo grupal y lo individual es lo que da sentido al Programa de Orientación Vocacional y lo hace realmente efectivo
Si quieres saber más sobre este proyecto te invitamos a consultar una publicación sobre este, así como una entrevista y un vídeo con Lourdes Clavé, orientadora y directora académica de la Escuela Terapéutica Can Ros de Amalgama7.