La compañía de gestión de recursos humanos ADECCO y la Escuela de Negocios IESE han presentado un estudio de los salarios en 14 estados de la UE en 2008, en el que se detectan importantes diferencias en función de los países y el sexo de los trabajadores.El salario bruto medio de los europeos estudiado es de 27.036 € pero existe una importante brecha salarial entre los extremos. Por ejemplo, la media británica es superior a 46.000 € y la búlgara inferior a los 3.000 €. España se sitúa por debajo de la media con un promedio de 21.500 €.
Estos datos permiten concluir que la Europa unida en el ámbito laboral aún es una utopía o, si se quiere, una pesadilla. Que el Tratado de la Unión Europea firmado por todos estos países permita la movilidad laboral no significa que la legislación laboral de cada Estado la facilite. ADECCO, por ejemplo, se queja de las restricciones a la contratación temporal.
Las diferencias en el sistema de formación y la falta de sensibilización e información sobre las oportunidades de empleo en otros países son algunos de los frenos en el proceso de construcción de un mercado laboral europeo.
Las diferencias entre las remuneraciones medias entre hombres y mujeres también deben destacarse. A nivel europeo hay una diferencia del 28% a favor de los varones que superan los 29.000 € en relación a las mujeres que no llegan a los 23.000 €.
En el caso de España, las diferencias son del 34,4%. La cuarta posición en el sentido negativo detrás de Austria, el Reino Unido y Eslovaquia. Y eso, a pesar que las mujeres tienen un nivel educativo superior.
Si añadimos que los datos sobre el empleo y el paro son, también, muy diversos en la Europa de los 27, donde España tiene el triste honor de ocupar el segundo puesto en desempleo (19,4%), después de Letonia, duplicando en sus tasas a la media europea (10%) y triplicando a naciones como Alemania (7,6%), deberíamos concluir que la Unión Europea aún no acaba de existir a nivel real.
La movilidad intraeuropea yo la veo más una solución que no un problema. Del mismo modo que en épocas de expansión en España han llegado personas de todas partes, ¿Por qué no aprovechar las oportunidades que se dan en otros países?
Cada sector es distinto y cada país también. Por ejemplo, hemos visto que el Reino Unido lidera los sueldos y las desigualdades. Y algunos países del Este están en la cola del empleo, la remuneración y las desigualdades.
Para España, la apertura del mercado de trabajo europeo puede conllevar la visibilidad de las rigideces de su estructura laboral pero con los datos disponibles ya no hay mucho que esconder.
Los cambios no se producirán por decreto ley. Parece más eficiente la creación y desarrollo de actividades de valor añadido, porque estimularán el alza de los salarios, la reducción de la brecha salarial por sexo y la reducción del desempleo.
Es evidente que la formación de las personas influye en el empleo y la remuneración salarial. Pero no es suficiente. También el tipo de actividad económica que realizan las empresas tiene su implicación. Los sectores más dinámicos de estos años de bonanza en España –construcción turismo y restauración no se caracterizan, precisamente, por su aportación a la sociedad del conocimiento y a la innovación.
Enric Renau
editor