“ Para incrementar el número de médicos es necesario prevenir que se vayan al extranjero con mejoras salariales, laborales, de saturación y de desánimo ”

Entrevista a Ramon Brugada. Decano de la facultad de medicina de la Universitat de Girona
20/04/2009

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) supone una serie de cambios en la estructura de las carreras sanitarias, especialmente en la metodología docente. ¿De qué forma se ha adaptado la carrera de medicina al pacto de Bolonia? ¿Cuáles son las principales dificultades a las que han tenido que hacer frente?

Con la incorporación del plan de Bolonia a la educación médica, la carrera de medicina no se ha visto afectada por cambios en el numero de años de estudio, siguen siendo seis años sino, como bien dice, tiene sobre todo implicaciones docentes. Hemos pasado a un método docente más basado en el autoaprendizaje, exigiendo mayor compromiso del estudiante hacia sus estudios. Los cambios son significativos, al menos en nuestro centro, donde hemos incorporado el método de aprendizaje basado en problemas. Respecto a la educación tradicional las diferencias son importantes:

1- Clases llenas. Entre los criterios de evaluación de los estudiantes están incluidas la asistencia a clase y la participación. No tenemos estudiantes que sólo se presentan a los exámenes y que compran los apuntes. No funciona de esta manera nuestro plan docente. Los estudiantes son parte imprescindible del aprendizaje.

2- Preparación previa. No tenemos estudiantes en clase que están escribiendo decenas de páginas para preparar un examen. Tenemos estudiantes que han tenido acceso a la información, han preparado el tema y asisten a la clase para desarrollarlo con el tutor. Hay conocimiento previo de la información, condición previa imprescindible para comprenderla.

3- No hay clases expositivas y repetitivas. El método de aprendizaje se sustenta en una transmisión de la información basada en la comunicación continua entre el tutor y los estudiantes. En pocas palabras, el catedrático deja su ego en la puerta y entra como un tutor, un guía que simplemente actúa en los debates cuando es necesario. Hay muy pocas clases magistrales, dedicadas al refuerzo de unos conceptos específicos.

4- Clases pequeñas. No es posible este método docente en clases de 200 alumnos. Nuestras clases, seminarios o tutorías tienen entre 10 y 20 alumnos por clase.

La mayor dificultad para el estudiante ha sido asumir que no habrá alguien en un pedestal recitando una lección que se debe apuntar y memorizar para un examen. Tiene que trabajar en casa antes de la lección, para poder participar y comprender las dudas en la tutoría.

La mayor dificultad para el profesor es que tiene que bajar del pedestal, acercarse al estudiante y comunicarse con él. El tutor tiene que aprender a callar, a no solucionar con una larga exposición las preguntas de los estudiantes y guiarlos para que sean ellos mismos los que puedan contestar sus dudas con su trabajo. Es imprescindible que el tutor y el estudiante se tengan un respeto sublime para que este sistema funcione.

¿Considera que los planes de estudio de las carreras sanitarias se adaptan a la práctica laboral?

En la actualidad no. Hace falta mejor coordinación de lo que se aprende en la teoría y lo que es realidad en la práctica. Se aprenden listados interminables de patologías, síntomas y signos, olvidando su aplicación clínica. Cuando el médico sale de la facultad necesita unos meses de adaptación para coordinar todos los conocimientos en su paciente. Tampoco ayuda en esto la falta de respeto que hay hacia el estudiante en los hospitales donde hacen las prácticas. Los estudiantes son arrinconados, por falta de tiempo, de compromiso de los facultativos. Hay excepciones por supuesto. Pero el estudiante en general no es bien tratado ni en las clases ni en las prácticas. También es cierto que en el sistema universitario hace falta más responsabilidad en la participación de los estudiantes; a las clases asisten pocos. Este hecho no ayuda a que el profesor coja ilusión por la enseñanza, pues se interpreta simplemente como que a los estudiantes les interesa la clase no por la información, sino simplemente por los apuntes que deben memorizarse para pasar un examen. En este sistema, el profesor está quemado de aburrimiento, de falta de interés por el estudiante y la docencia es un lastre al que tiene que dedicar mucho tiempo, pero el mínimo posible. Tiene que cambiar para que se entienda que es un privilegio poder enseñar a estudiantes universitarios, y es un privilegio ser estudiante universitario.

¿Qué otros conocimientos o competencias cree que deberían incluir los planes de estudio?

Competencias clínicas, saber hacer una valoración global de un enfermo, entender que un enfermo puede tener más de una patología, por ejemplo, diabetes y cardiopatía, y que porqué se han estudiado por separado, no significa que no estén relacionadas. Y un examen MIR que interprete esta realidad teórica y práctica y no solo el aprendizaje y memorización de conceptos.

¿Por qué existe diferencia entre la elevada demanda de profesionales sanitarios y las pocas plazas ofertadas en las titulaciones universitarias de ciencias de la salud? ¿De qué forma podría solucionarse?

Hay más demanda de profesionales porqué se ha mejorado la oferta asistencial en nuestro país. Donde antes había un médico de cabecera ocupándose de un pueblo de 3000 habitantes, 365 días al año, ahora hay uno o dos médicos de familia y un pediatra. Todo el mundo quiere tener una vida personal aparte de la profesional. Hay también más oferta de medicina privada que en el pasado, condicionado un poco por la saturación que ha vivido la sanidad pública.

Se podría mejorar aumentando la oferta, ya sea aumentando el número de plazas en las facultades o creando de nuevas. Cataluña ya hizo sus deberes el año pasado con la creación de tres nuevas facultades. Ahora hay que consolidar esta oferta

La Conferencia General de Política Universitaria acordó aumentar las plazas de la carrera de Medicina, para evitar la escasez de médicos que se prevé para dentro de 10 años. ¿Qué otras acciones se podrían llevar a cabo para incrementar el número de médicos?

Prevenir que se vayan al extranjero con mejoras salariales, laborales, de saturación y de desánimo. Tenemos uno de los mejores sistemas de salud del mundo, y se lo digo con conocimiento del sistema Estadounidense y canadiense.

En nuestro país, donde se suceden a menudo agresiones a médicos, es imprescindible volver a recuperar el prestigio del médico en la sociedad. Pronto tendremos que plantear soluciones a nuestro sistema de salud porque la situación actual es insostenible. Y esta solución personalmente creo que pasará por el co-pago de algunos servicios, por la financiación de los hospitales públicos mediante el uso de las instalaciones por las tardes para pacientes privados o por una política clara de co-pago en los pacientes que tienen más de un seguro. No son medidas en absoluto populares, pero se tienen que poner las cartas sobre la mesa para que la gente entienda la presión y los costes de nuestro sistema público de salud. Se necesitan cambios drásticos, el sistema de salud español está basado en el café para todos, pero para que esto continúe alguien tendrá que pagar el azúcar y la leche.

¿Qué repercusión ha tenido esta medida en la facultad de medicina de la Universidad de Girona?

La UdG tiene 89 estudiantes de primero este año. El nuevo plan docente es un éxito rotundo. Hemos puesto la prioridad en el respeto hacia el estudiante, que se ha comprometido con la facultad, con sus estudios y con su participación en la mejora de la facultad. Hemos visto una mejora muy importante no sólo en la satisfacción de los estudiantes, sino también en la de los profesores. No hay nada mejor que enseñar a gente comprometida, que tiene ganas de aprender y de comprender.

¿Qué pasos debe seguir un profesional sanitario que quiere trabajar en Europa?

El espacio europeo le permite realizar estancias de residencia en Europa y trabajar allí. Lo más importante por supuesto es conseguir una buena formación, que no suele ser un problema en España, y sobretodo es imprescindible un buen nivel idiomático. El paciente no quiere que el médico le hable en una lengua que no es la que usa él habitualmente. Es muy difícil tener una buena relación médico-paciente cuando el paciente tiene que cambiar de idioma para que el médico le entienda. El paciente siempre está en situación vulnerable, y es la obligación moral y de respeto hacia el paciente que el médico sea competente en el idioma del paciente. Por esta simple razón en nuestra facultad nos hemos propuesto que el estudiante sea competente en tres idiomas cuando acabe la carrera, catalán, castellano e inglés.

Por último, ¿podría explicarnos brevemente en qué situación se encuentra la formación de los profesionales sanitarios respecto al resto de Europa? ¿Existe un modelo a seguir?

Nosotros seguimos el modelo Maastricht, aprendizaje basado en problemas. Se ha demostrado que con este sistema se consigue el mismo nivel teórico y se mejora sustancialmente el nivel de competencia clínica. Yo le puedo decir que con sólo un año de experiencia, se mejora sustancialmente el nivel de compromiso, de responsabilidad, de capacidad de colaboración y de comprensión de la información recibida. Da envidia ver la manera como aprenden nuestros estudiantes.

Sólo como ejemplo, ¿cuántos estudiantes de primero que han acabado la asignatura de estadística son capaces de valorar y criticar el método estadístico de un estudio en New England Journal of Medicine? Nuestros estudiantes no aprenden fórmulas, están todas disponibles supongo que incluso en sus móviles (si pueden acceder a Google); nuestros estudiantes aprender a saber cuáles, cuándo y cómo utilizarlas.
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