Hacia la pluralidad lingüística

Artículo de opinión

  • 18/04/2006

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En el 2002 la Unión Europea estableció un objetivo a largo plazo para que todos los ciudadanos de Europa hablasen dos lenguas aparte de su lengua nativa (Consejo Europeo de Barcelona, Marzo 2002). En el caso de los idiomas, por lo menos en Europa, los objetivos personales y los objetivos gubernamentales se complementan y el aprendizaje de idiomas se considera una ventaja cultural y personal.

La pregunta que se escucha en los centros de enseñanza de idiomas es "¿Qué puedo hacer para aprender inglés?” o "¿Cómo puedo aprender más eficazmente?”. Esta inquietud se refleja en los estudios de la Unión Europea y en las diferentes estrategias implementados por nuestros gobiernos. La eficacia de las diferentes acciones es constatada en los resultados del último Eurobarómetro (febrero 2006) que muestra unas diferencias importantes en conocimientos de lenguas extranjeras (el 92% de luxemburgueses dominan dos lenguas aparte de su lengua materna mientras sólo un 33% de turcos dominan una lengua extranjera y sólo el 5% que dominan dos). España todavía se encuentra en la segunda mitad del ranking aunque se ha subido unos puntos de porcentaje desde la última encuesta en el 2000 (de 37% a 44% de ciudadanos españoles domina una lengua extranjera). Estas diferencias nos llevan a plantear el porqué de los éxitos de unos y los fracasos de otros tanto en el ámbito nacional como personal. ¿Los amigos poliglotas realmente tienen facilidad para aprender idiomas o tienen una estrategia de aprendizaje más eficaz? ¿Los luxemburgueses tienen grandes dotes lingüísticos?

¿Qué es lo que se puede hacer en el ámbito estatal y en el ámbito personal para alcanzar el objetivo lingüístico de poder expresarse en un idioma extranjero? ¿Cómo se puede pasar de este objetivo a la práctica?

Los educadores hace tiempo que estamos reclamando una política coherente en la enseñanza de idiomas en España y esta política empieza a implantarse. La introducción del inglés en el primer curso de Primaria y la obligatoriedad de un idioma extranjero en la universidad dará sus frutos a medio y largo plazo. No obstante, los alumnos de todas las edades tienen que asumir que dominar un idioma extranjero es una labor que requiere constancia y paciencia. Cada individuo debe tomar responsabilidad para su propio progreso y no esperar aprender inglés, francés o alemán por osmosis. En los centros de enseñanza de idiomas más prestigiosos se enseñan las herramientas para aprender y tienen buenos profesionales para agilizar el proceso. Un buen profesor sabrá evaluar las necesidades individuales de sus alumnos, sus puntos fuertes y débiles y sabrá guiarlos en un progreso constante y dinámico. El profesor utilizará técnicas que refuerzan la expresión natural y comunicativa, pero al mismo tiempo el alumno o alumna se involucrará en el proceso de aprendizaje de manera activa, utilizando todos los medios disponibles a su alcance para optimizar el tiempo que invierte en le aprendizaje del idioma: participar en actividades en su región, grupos de conversación, películas en versión original, cursos intensivos de inmersión durante sus periodos de vacaciones, leer, conversar, chatear. En la actualidad no hay excusa para no dedicar una gran parte de su tiempo libre a utilizar el idioma que está estudiando ya que las opciones y posibilidades son infinitas en esta Europa de pluralidad lingüística.

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