Enric Renau, Editor
Las universidades, en lugar de ofrecer "formación sin asistir a clase” tendrían que aprovechar el e-learning para adaptarse a las exigencias de Bologna. Los gestores de las empresas y los profesionales deberían pedir al e-learning unos contenidos y una metodología propia pensada para un proceso de formación distinto al tradicional. Se trata de aprovechar los retos para mejorar la oferta educativa, no de considerar el e-learning como una excusa TIC para ahorrar costes.
27/09/2006