El Programa de Orientación Vocacional (POV) de la Escuela Terapéutica Can Ros, impulsado por Amalgama7 y reconocido con el Premio Diputació de Barcelona-Educaweb para Instituciones 2025, acompaña a jóvenes en situación de vulnerabilidad emocional, social o familiar en la construcción de un futuro académico y profesional ajustado a sus posibilidades.
A través de un trabajo coordinado entre los equipos docente y terapéutico, esta iniciativa ayuda al alumnado a identificar sus intereses, capacidades y motivaciones, y a trazar un itinerario formativo o laboral realista.
En esta entrevista, Paula Alonso, profesora del ámbito científico de la Escuela Terapéutica Amalgama7-Madrid reflexiona sobre el proyecto y lo que aporta a los estudiantes y los docentes. Para más información sobre el POV, consulta la publicación especial dedicada a este proyecto.
1. ¿Cómo se vive desde el aula la participación del alumnado en el Programa de Orientación Vocacional?
Desde el aula se siente como un apoyo muy útil. El alumnado se detiene a pensar, se hace nuevas preguntas y adopta una actitud más activa respecto a su aprendizaje. Para el profesorado es una oportunidad para conectar lo que trabajamos en clase y aquello que realmente les mueve y sus motivaciones.
2. ¿Qué transformaciones observa en los estudiantes tras las sesiones de orientación?
Se nota un aumento de la autoconciencia y más capacidad para decir claramente lo que quieren. Poco a poco van asumiendo más responsabilidad. Muchos empiezan a estar más centrados y a vincular lo que hacen en clase con metas más concretas.
3. ¿Qué les aporta, como profesorado, participar en un proyecto que combina orientación y terapia?
Nos permite tener una mirada más completa del alumnado. Ayuda a entender mejores comportamientos que en el aula pueden parecer desconectados y a ver el trasfondo emocional que hay detrás. Además, refuerza el trabajo conjunto entre profesionales y genera coherencia en todo el acompañamiento.
4 . ¿Qué estrategias utilizan para mantener la motivación y el interés del alumnado a lo largo del proceso?
Trabajamos con metodologías activas, un seguimiento más personalizado, feedback frecuente y propuestas que relacionan lo que enseñamos con situaciones reales. También funciona muy bien plantear pequeños retos alcanzables para que vayan sintiendo avances.
5. ¿Cómo cambia la dinámica de grupo cuando los estudiantes empiezan a tener una idea más clara de su futuro?
El clima mejora mucho. Cuando ven un horizonte posible, crecen la colaboración y la calma, baja la frustración y se fortalecen las relaciones positivas. La dinámica se vuelve más estable y orientada a objetivos.
6. ¿Qué le ha enseñado personalmente este programa sobre el poder de la orientación?
Me ha confirmado que orientar no es solo ayudar a escoger un camino, sino acompañar un proceso de cambio personal. La orientación les muestra que su futuro no está cerrado y que pueden ir construyéndolo poco a poco. Presenciar ese cambio es una de las partes más grati?cantes del trabajo
Conoce a fondo este proyecto consultando una publicación sobre el mismo, o la entrevista en vídeo a Lourdes Clavé, directora académica de la Escuela Terapéutica Can Ros de Amalgama7.