La Inteligencia Artificial (IA) está en boca de todos y todas, no sólo desde el punto de vista tecnológico, sino también económico y ético. Dicen que ha llegado para cambiarlo todo. Parece que sea lo nunca visto, pero haciendo memoria, no es nueva.
Ya empecé a verla en los años 90 cuando estudiaba en la Universidad. Hice programas en el lenguaje LISP para, por ejemplo, detectar si en un blíster de pastillas faltaba una unidad. Si el hueco estaba vacío, la máquina lo sabía. Era una aplicación de visión artificial, era inteligencia artificial.
Ahora hay más capacidad de computación y más cantidad de datos. La IA está al alcance del público en general, no sólo de ingenieros e ingenieras. Y ahí es donde empieza el verdadero reto, saber qué vamos a hacer con este superpoder que ahora tenemos.
Su funcionamiento es sencillo, se reciben datos, se procesan y se obtienen unos resultados que pueden volver a ser usados, pudiendo repetirse el proceso. Es lo que se llama entrenar el modelo de IA, se repite hasta que aprende como quien ensaya una partitura de música.
Existen muchos casos de uso de la IA como los asistentes virtuales, que son capaces de hacer una acción a partir de una orden de voz; software de análisis de imágenes para la ayuda en el diagnóstico de enfermedades; traducciones automáticas y subtítulos casi en tiempo real; ciudades inteligentes con sensores; vehículos autónomos; ahorro energético y de recursos naturales; búsquedas avanzadas en Internet o sistemas de recomendación para que, en función de un perfil, te sugieran contenido relacionado.
La IA generativa por su parte, es capaz de crear texto, imágenes y vídeos, no limitándose a copiar, sino que sus modelos descifran los patrones y la lógica interna de los datos con los que aprenden, para luego producir contenido inédito que mantiene una coherencia y estilo similares a los originales.
La educación también se puede beneficiar enormemente de la IA generativa, tanto para el alumnado como para el profesorado. Una de las tareas docentes es la creación de contenidos educativos para las materias que se imparten. Los formatos pueden ser diversos como apuntes, presentaciones o libros, que ahora pueden generarse de forma más rápida y también más completa, usando las mejores referencias que se puedan encontrar, ya sea por relevancia u otros criterios.
Ahí entran en juego el caso de uso de los buscadores avanzados. Incluso la IA generativa puede generar el propio documento en el formato deseado, porque un documento de texto usa un mismo patrón o plantilla para poner el contenido de una manera determinada, igual que hay plantillas para presentaciones, pdf o páginas web. Así, lo importante no es el formato, es el contenido, lo que se quiere decir y cómo se quiere decir.
La IA generativa puede generar cuestionarios y exámenes en base a un tema, apuntes y pueden servir al alumnado para autoevaluarse y ver si está preparado/a para la prueba de verdad. Y también puede ayudar al profesorado a confeccionar las pruebas de evaluación.
Educar en el uso de la IA es clave
Muchos alumnos y profesores empezaron a probar la IA generativa no hace mucho y al ver su potencial, han incrementado su uso en el aula. Al principio no se hizo de una forma visible y preparada, sino a escondidas. Así las actividades se hacen solas, piensa el alumnado. Hay que esforzarse menos. Pues no, hay que hacerlas de una manera distinta, pero hay que hacerlas.Esto nos lleva a la necesidad de educar en el uso de la inteligencia artificial, lo que llamaría, educanc-ia. Se necesita trabajar el pensamiento crítico, tener criterios, conocer opiniones diferentes y saber argumentar para validar la información. Se necesita saber hacer preguntas, buenas preguntas, tener curiosidad y no quedarse sólo con los primeros resultados. Ya Sócrates creó el método de la mayéutica a través del cual el maestro hace que el alumno, por medio de preguntas, descubra los conocimientos.
A mis alumnos y alumnas les he hecho hacer una prueba, poner una misma pregunta en diferentes IA generativas y ver qué pasaba. Obtenían resultados diferentes, con algunas cosas que sí se repetían. Y les dije, tenéis que ir dando más contexto a las preguntas, dando más información para hacer un prompt más completo y luego ir validando los resultados obtenidos, porque estas IA a veces dan resultados extraños, "alucinan". Es parte del entrenamiento, es parte del aprendizaje.
Una forma de evitar que la IA no se vaya por las ramas buscando la información es acortarle las fuentes de datos, dando nosotros la información para que los resultados obtenidos sean basándose en ella. Es una forma de chatear con tus documentos, algo que ayuda a investigar y razonar. (Ej: NotebookLM de Google, Microsoft Copilot Notebooks, Notion AI).
Beneficios de la IA en la educación
Otro beneficio de la IA generativa en la educación es poder personalizar el aprendizaje. Si eres más de esquemas mentales, se pueden generar a partir de documentos. Si eres más de leer, puedes transformar una infografía en un texto. Si eres más de vídeos, se puede generar uno a partir de un texto. Si eres más de podcasts, se puede crear uno desde un texto. Si se tiene un trastorno del aprendizaje, una necesidad educativa especial, se pueden adaptar los recursos de aprendizaje para poder tener una mejor comprensión y aprovechamiento de ellos. Ya no importa el formato, importa lo que tú necesitas.
La IA generativa puede ayudar a la labor de orientación y tutoría usando los casos de uso de los recomendadores. Un/a orientador/a, tutor/a te conoce bien, sabe tus puntos fuertes y débiles y es capaz de mostrarte caminos para ayudarte a llegar a tus objetivos académicos y personales. La IA puede servir para hacer una orientación inteligente, aunque sin la parte humana de una persona, la presencia, que a veces tiene más poder que las palabras (leer el artículo: La orientación inteligente).
Cada vez hay más herramientas de IA generativa de más proveedores, van evolucionando, se hacen más potentes y la tendencia es que, en lugar de ser genéricas, se van especializando por áreas de conocimiento o acción, hay más donde elegir y donde perderse si no hay educanc-ia.
Y no olvidemos que hay que preparar al alumnado con unos conocimientos básicos y habilidades, porque no siempre van a poder disponer de IA, ya sea porque en un lugar no haya conexión a Internet o por temas de protección de datos, derechos de autor, patentes...
Que la inteligencia artificial no trabaje por nosotros.
Que la inteligencia artificial trabaje con nosotros.

