Avanzar hacia la inclusión real: indicios para los orientadores y orientadoras escolares

María Amparo Calatayud,
Profesora titular del departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de Universitat de València
02/10/2019

Cada vez más, los orientadores y las orientadoras escolares tienen hoy múltiples y complejas funciones, que emergen del nuevo escenario social, cultural, etc. en el que vivimos en la actualidad. Es a todos ellos a quienes me dirijo y les pediría que reflexionaran sobre algunos de los indicios que quisiera sugerirles sólo con una intención clara: continuar el proceso hacia la inclusión en los centros educativos con garantías de éxito. Pero quizás, antes de ello, me gustaría aludir que si bien todas las tareas de un orientador/a son sumamente importantes: la de asesoramiento; atención educativa a la diversidad; planificación, diseño y ejecución de programas o tratamientos educativos; la exploración de niveles de aprendizaje y potencialidades del alumnado; la promoción de procesos de innovación, el desarrollo de acciones de formación educativa directa y un sinfín más de tareas, también es cierto que, desde mi punto de vista, la función primordial radica en contribuir y garantizar una educación inclusiva para todos los estudiantes.
 
 
Una educación inclusiva, equitativa, de calidad que promueva oportunidades de aprendizaje para todos y todas, es la función clave del orientador/a en estos momentos. Ahora bien, se trata de una tarea sumamente compleja que necesita de múltiples recursos de naturaleza diversa: funcionales, organizativos, curriculares, personales, etc. para atender a un amplio abanico de situaciones en las que el alumnado requiera algún tipo de apoyo, transitoriamente o a lo largo de toda su escolaridad.
 
 
Ahora bien, algunas de las reflexiones que el orientador/a dentro de sus funciones de asesoramiento y de formador de formadores debería de plantear al claustro de profesores para realizar en los centros escolares cambios en la cultura y las prácticas educativas desde la integración a la inclusión, es que estos deberían de iniciarse teniendo en cuenta algunos de los siguientes indicios:
             
"Una educación inclusiva, equitativa, de calidad que promueva oportunidades de aprendizaje para todos y todas, es la función clave del orientador/a en estos momentos".
           
Como pedagoga estoy convencida de que la reflexión sobre algunos de estos indicios puede marcar las señas de identidad y la oportunidad en los centros educativos, gracias al orientador/a, para avanzar hacia este nuevo paradigma inclusivo ofreciendo intervenciones individualizadas primero en el ámbito académico y luego en lo profesional para prevenir la exclusión social.
Comentar
Nombre
Correo (No se mostrará)
Título
Comentario Límite 500 caracteres. Sólo puedes introducir texto sin formato HTML.
He leído y acepto la política de privacidad
Suscríbete a nuestras publicaciones
Cursos Relacionados
Lo más Leido
Lo último