Los 9 retos de la orientación académica y profesional para el nuevo curso

Mayra Bosada
Redacción de Educaweb
18/09/2019

Definir las funciones de los orientadores y orientadoras, así como identificar las necesidades de orientación de las personas para crear contenidos e intervenciones adecuadas, constituyen algunos de los desafíos de esta disciplina, según expertos en la materia
 
La orientación académica y profesional cobra cada vez más importancia en la agenda política de algunos países como herramienta imprescindible para que las personas adquieran las competencias necesarias para afrontar los retos de un contexto social, académico y laboral cambiante, según diversos informes de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización Internacional del Trabajo.
 
En España queda aún un largo camino por recorrer para que la orientación sea más valorada y accesible para toda la ciudadanía, aseguran los expertos. Por ello esta disciplina debe adoptar "una aproximación universalista, que trascienda el centro educativo e involucre tanto las familias como la comunidad y, de forma más sistemática", aseguran Montserrat Oliveras, cofundadora y directora de Educaweb; Josep Lluís Segú, director general de Educaweb, y Silvia Amblás, directora de DEP Institut, en el artículo L'orientació, un repte de país, incluido en Reptes de l'educació a Catalunya. Anuari 2018, de la Fundació Jaume Bofill, una publicación de referencia en educación que por primera vez aborda a la orientación como reto de país.
 
El trabajo mencionado analiza en profundidad los desafíos a los que se enfrenta la orientación en Catalunya y que resultan transferibles a toda España. Estos son:
   
Muchos de estos desafíos han sido reafirmados por otros profesionales de la orientación consultados por Educaweb, quienes también profundizan sobre el tema y aportan su propia visión e ideas sobre cómo hacerles frente. Para ellos, los retos de la orientación para este nuevo curso son:
 

1. Determinar las funciones y competencias de los profesionales de la orientación

 
Definir la carrera profesional de los orientadores y orientadoras, indicando los conocimientos, competencias y habilidades que han de adquirir y dominar tanto al inicio como a lo largo de su trayectoria profesional, constituye uno de los desafíos a alcanzar para que esta disciplina tenga mayor reconocimiento, sea accesible para todos y todas, y pueda rendir frutos.
 
Para poner en valor la orientación, los expertos consultados coinciden en que es necesario profesionalizar la orientación. Es decir, "que solo desde las titulaciones de Pedagogía, Psicología y Psicopedagogía pueda ejercerse la orientación, para garantizar así la calidad a la que tiene derecho nuestro alumnado, sus familias y comunidades educativas", indica Ana Cobos, presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE), en declaraciones a Educaweb.
 
Asimismo, se deben "clarificar y delimitar funciones dentro del proceso de orientación", añade por su parte Juan José Juárez, responsable del Proyecto de Orientación Profesional Coordinada de la Fundación Bertelsmann.
 

2. Definir las necesidades de orientación de la ciudadanía

 
Otro de los retos es averiguar cuáles son las necesidades de la ciudadanía en cuanto a orientación para así definir objetivos realistas, desarrollar contenidos y canales, y determinar los agentes que se implicarán en ella. Así lo señala el artículo L'orientació, un repte de país, publicado en Reptes de l'educació a Catalunya. Anuari 2018, de la Fundació Jaume Bofill, y elaborado por Montserrat Oliveras, cofundadora y directora de Educaweb; Josep Lluís Segú, director general de Educaweb, y Silvia Amblás, directora de DEP Institut.
 
Relacionado con lo anterior, Clara Sanz, directora general de Formación Profesional en el Ministerio de Educación y Formación Profesional, destaca también la importancia de "describir y reflexionar sobre los conocimientos y las habilidades que jóvenes y adultos necesitan para manejar sus carreras eficazmente".
 
Juárez concuerda en que se deben definir los objetivos de la orientación en cada nivel educativo. "Hemos de saber qué queremos que ocurra en los diferentes niveles: Primaria, Secundaria, Bachillerato, FP y Universidad, para poder medir si lo estamos haciendo bien o no como centro educativo", añade.
 

3. Ofrecer orientación universal y personalizada reduciendo la ratio de orientador/alumno

 
Garantizar que el derecho de la orientación sea universal en España es otro de los retos a conseguir. Para lograrlo es imprescindible disminuir la ratio orientador/alumno, que actualmente es de 1 orientador por cada 750 alumnos, y que según la OCDE y la UNESCO debería de ser de 1 profesional de la orientación por cada 250 estudiantes.
 
Esta es una de las reivindicaciones que los profesionales de la orientación defienden continuamente. Si la ratio entre orientador/a-alumno/a se reduce "podremos trabajar con más calidad pues abordaremos la prevención y el seguimiento personalizado del alumnado y sus familias", asegura Cobos.
 
Juárez coincide con la presidenta de COPOE al indicar que se debería "ofrecer una atención personal a cada alumno/a y no sólo a aquellos con especiales dificultades". Para lo que es necesario "identificar las ratios de orientador/alumno que deberíamos de tener en los centros escolares de nuestro país".
 
Para conseguir lo anterior "es preciso que haya voluntad política, la misma que necesitamos para que se elabore una normativa de ámbito estatal que garantice que se haga realidad el derecho a la orientación que la sociedad tiene", añade por su parte Cobos.
 

4. Realizar una prospectiva de la orientación

 
Dado que los contextos sociales, académicos y laborales cambian constantemente, los profesionales de la orientación tienen el reto de saber responder a estos cambios a la hora de orientar a las personas, es decir, realizar una prospectiva de la orientación.

"Nosotros estamos orientando a los estudiantes desde lo que es el mundo profesional hoy. Y, sin embargo, sabemos que el mercado laboral va a variar significativamente, y que el empleo sufrirá cambios tanto cualitativos como cuantitativos, por lo que los y las jóvenes de hoy van a desarrollar su futuro laboral en contextos totalmente diferentes a los que se presentan actualmente, pero no sabemos cómo serán estos contextos", advierte en declaraciones a Educaweb Pilar Figuera, profesora titular de Orientación Profesional del Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Universitat de Barcelona (UB).

Por ello es necesario que los profesionales de la orientación tomen conciencia de esta situación y creen espacios o grupos de trabajo interdisciplinares "que analicen el impacto de las nuevas formas y modelos laborales en un futuro próximo y, de esta forma, ayuden a determinar cómo se debería trasladar esto a la orientación", añade.
 

5. Fortalecer la orientación académica y profesional a lo largo de la vida

 
En el contexto social, académico y laboral actual y futuro resulta imprescindible que las personas adquieran habilidades de adaptabilidad y gestión de la carrera que les ayude a "saber responder a las circunstancias y retos vitales y transiciones no previsibles", asegura Figuera, quien reconoce que a nivel teórico los profesionales de la orientación se han puesto de acuerdo en la importancia de estas competencias, pero en la práctica no se implementan.
 
En su artículo L'orientació, un repte de país, Oliveras, Segú y Amblás destacan la importancia de adquirir habilidades específicas para la gestión de la carrera profesional, así como competencias transversales, que son "clave para conseguir identificar, aprovechar y crear las oportunidades en un mercado de trabajo en metamorfosis constante".
 
Por tanto, hay que "fortalecer la orientación a lo largo de la vida, desarrollando programas e intervenciones desde la perspectiva de la gestión de la carrera, más allá de las intervenciones puntuales o que se realizan solo en momentos concretos", añade la profesora.
Por su parte, Sanz, directora general de Formación Profesional, advierte que se debe poner a disposición de la ciudadanía y de los profesionales de la orientación un marco de habilidades de gestión de la carrera, "que se extienda desde las etapas educativas iniciales y guarde relación con las competencias clave del currículo".
 
Oliveras, Segú y Amblás coinciden con lo anterior en su artículo L'orientació, un repte de país, al proponer un currículum de orientación que influya en los contenidos de todas las etapas y cursos. "Así, de forma gradual, y con un abanico de actividades y acciones tanto individuales como grupales, hay que incluir el desarrollo de las competencias para la gestión de la carrera profesional".
 

6. Involucrar a la comunidad educativa en las actividades de orientación

 
Involucrar de manera activa a toda la comunidad educativa (equipo docente, familias y alumnado) en las labores y actividades de orientación es otro de los retos de esta disciplina, "ya que si queremos que sea algo estratégico no sólo debe ser responsabilidad de un departamento. La orientación ha de ser un eje transversal del proyecto educativo de centro", indica Juárez.
 
Al respecto, Sanz asegura que se debe incrementar el conocimiento y uso de herramientas de orientación entre el alumnado. "Aunque se viene desarrollando un importante trabajo en esta línea, procede intensificar el uso activo de los documentos Europass: currículum Europass, Pasaporte europeo de competencias, certificado de profesionalidad, etc.". Asimismo, los profesionales de la orientación juegan un papel muy importante para informar tanto al profesorado como al alumnado sobre estos recursos.
 
 

7. Estrechar la relación entre los agentes del mundo educativo y el laboral

 
Promover el contacto del sistema educativo con el mundo del trabajo, haciéndolo en niveles o etapas tempranas, constituye otro reto de la orientación, dado que así se podrán "ir sentando bases para la configuración de itinerarios formativos y profesionales realistas", explica Sanz.
 
Para ello se requiere implantar un observatorio del desarrollo profesional y las competencias, formado por representantes del mundo empresarial y educativo, que permita tener información actualizada sobre los diferentes perfiles y su demanda. "De esta manera se podrían definir currículums y planificar la oferta formativa en coherencia", señalan Oliveras, Segú y Amblás.
 
También es necesario sensibilizar tanto a agentes del sector educativo como empresarial y articular "programas que posibiliten las visitas a empresas, las observaciones de puestos de trabajo, las charlas sobre profesiones, las prácticas no laborales en las etapas de secundaria y bachillerato, etc.", explica por su parte Juárez.
 
 

8. Potenciar la investigación, la evaluación y la innovación en orientación

 
Potenciar la investigación, la evaluación y la innovación en orientación resulta imprescindible para profesionalizarla y ponerla en valor. Se requiere "construir una epistemología de la orientación basada en la investigación y en las evidencias que hagan de nuestra disciplina una ciencia eficaz, valiosa y con identidad propia", asegura Cobos.
 
Sobre este punto, Figuera señala que, si bien se suelen evaluar los programas de orientación financiados por la Unión Europea, los indicadores que se desprenden de estas evaluaciones "no toman en consideración un impacto a más largo plazo de las acciones". Por tanto, "hay que avanzar hacia modelos de evaluación que permitan conocer cuál es el peso que tiene la intervención y conectar el mundo de la investigación con la práctica de la orientación". Para lograrlo, hay que generar espacios de coordinación entre investigadores e investigadoras de la orientación, y los profesionales que llevan a la práctica los programas e intervenciones, coinciden los expertos consultados.
 
Asimismo, Juárez propone establecer un "sistema de calidad en orientación" que sirva de referencia a los centros educativos y a los profesionales de la orientación para poder evaluar si la orientación que se realiza cumple los estándares de calidad que se desean.
 

9. Atender las necesidades de formación de los profesionales de la orientación

 
Otro de los desafíos a los que se enfrenta la orientación es mantener actualizados a los profesionales que la ejercen. "Es una profesión que requiere una permanente actualización, con formación general y específica en función del perfil de personas con quienes se trabaja" asegura Sanz.
 
La directora general de Formación Profesional y responsable de la política educativa en materia de orientación profesional propone aumentar la oferta de formación para este colectivo, "así como favorecer la creación de redes de colaboración entre orientadores y orientadoras que trabajen en los diferentes subsistemas, educativo o laboral".
 
También recomienda favorecer la creación de redes que impulsen la profesionalización de los orientadores y orientadoras, el intercambio de experiencias y la "creación de estructuras que integren la oferta proporcionada de servicios de orientación en distintos sectores de los servicios públicos", añade.
 
Tanto algunos expertos consultados por Educaweb como los autores del artículo L'orientació, un repte de país, coinciden en que estos retos de la orientación y las propuestas para poder afrontarlos requieren un elemento esencial: la voluntad y priorización de la orientación como reto de país tanto para los responsables políticos, más allá de las estructuras administrativas y las posturas políticas.
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