Adaptación de un modelo de orientación académica-profesional de éxito internacional para su aplicación en España

Hannes Brandt y Juan José Juárez,
Project Manager y Senior Project Manager, respectivamente, de la Fundación Bertelsmann (Madrid)
31/01/2019

La educación del siglo XXI ha de formar personas capaces de desenvolverse en contextos cambiantes y resolver problemas complejos, apoyándose en sólidos conocimientos y en competencias clave y transversales. Por ello, los itinerarios educativos tienen que integrar el futuro escenario al que se van a enfrentar los jóvenes, es decir, su dimensión profesional. El sentido propio de la escuela, su misión, está íntimamente ligada con la función orientadora, como labor que implica ayudar a conocerse, a entender el entorno y a tomar decisiones y planificar acciones para hacer realidad las metas.
 
La orientación académica-profesional desempeña un papel clave para que los sistemas educativos alcancen su objetivo de preparación de los estudiantes para el mundo adulto. El aumento de las posibles opciones educativas y la variabilidad del entorno profesional que nos rodea hace que la orientación se convierta en una dimensión estratégica y que el desarrollo de esta competencia sea crítico para desarrollar una carrera profesional a lo largo de la vida.
 
Redes internacionales como Euroguidance o European Lifelong Guidance Policy Network y el trabajo específico que realizan en los países de nuestro entorno, muestran cada vez más consenso en que la orientación académica-profesional y el desarrollo sistemático de habilidades de gestión de carrera conduce a una mayor eficacia en el alcance de resultados educativos y laborales y en la capacidad de toma de decisiones de los jóvenes.
 
Los jóvenes de hoy deben enfrentarse a cambios constantes y entornos disruptivos, en gran parte causados por la globalización y la digitalización. Estas mega tendencias junto con aspectos como el "permanente" trabajo por proyectos, la irrupción de la inteligencia artificial o la aparición de profesiones híbridas, afectan y evolucionan el modelo de trabajo constantemente.
 
En este contexto complejo, y sabiendo que la competencia orientadora se desarrolla con más éxito si se hace de manera temprana y continuada, cada día es más importante hacernos las siguientes preguntas: ¿Cómo debería de ser un buen sistema de orientación en un centro educativo? ¿Qué apartados debería de cubrir? ¿Cuál sería el estándar de calidad que deberíamos de fijarnos como objetivo?
 
Los intereses y las formas de investigar y generar conocimiento en temas de orientación son muy diversas. La medición de impacto en la orientación como en cualquier otro ámbito sociocultural es complejo porque depende de una multitud de variables. Por eso, en la Fundación Bertelsmann, nos interesa sobre todo las investigaciones con enfoques muy prácticos y cuyo objetivo es ayudar directamente a los diferentes agentes claves.
 

Experiencias internacionales: los Gatsby Benchmarks

 
Desde la Fundación Bertelsmann buscamos de manera permanente experiencias y buenas prácticas internacionales que puedan tener aplicación en el contexto español, sobre la base de nuestros proyectos, y una de las mejores prácticas que hemos identificado es la desarrollada por la Fundación Gatsby en colaboración con el Centro Internacional de Estudios sobre la Orientación Profesional (iCeGS) de la Universidad de Derby en el Reino Unido.

Con el objetivo de identificar los elementos clave que requiere un sistema de orientación académica-profesional en un centro educativo, los autores ingleses analizaron las características de los sistemas de orientación en 6 países destacados por la OCDE por su excelente desempeño en temas de orientación académico-profesional (Alemania, Canadá, Finlandia, Holanda, Hong Kong, Irlanda). En base a esa investigación de campo, sintetizaron en 8 dimensiones de calidad (benchmarks) los elementos que, en base a este contraste internacional, constituirían un marco de calidad en orientación.

Los Gatsby Benchmarks marcan un estándar claro y entendible que ha permitido ordenar y hacer manejable un terreno que antes había sido percibido como confuso, fragmentado y poco coherente. Estos son:
   
El hecho de definir de una manera clara y entendible para todos los actores, cuáles son los aspectos que ha de abordar un sistema de orientación académico profesional, ha ayudado a los centros educativos a establecer prioridades dentro del centro, a organizar la relación de éste con su ecosistema (familias, empresas, instituciones de educación postsecundaria, etc.) y a facilitar que todos los agentes implicados puedan entender cuál es su papel en el proceso y cómo se relaciona su rol o función con las demás variables del mismo.

Además, en colaboración con la Careers and Enterprise Company, una empresa social financiada con fondos públicos, se desarrolló una herramienta de autoevaluación gratuita, llamada Compass Tool, que permite a los centros educativos visibilizar su desempeño en cada una de las 8 dimensiones, identificando fortalezas y áreas de mejora. Compass Tool también ofrece a los centros recomendaciones concretas y recursos para mejorar en los distintos ámbitos y así ayuda a establecer un proceso de mejora continua. La herramienta de autoevaluación se diseñó para que cada centro educativo, independientemente de su tamaño, tipología o entorno, pueda identificar áreas de mejora y diseñar un plan de acción.
 
"Nos interesan investigaciones aplicadas de probado éxito que aportan un valor práctico y directo a los agentes clave de la orientación académica-profesional. En ese sentido, consideramos que el trabajo colaborativo es esencial para transferir un modelo de un contexto a otro país".


Al principio del piloto inglés, ninguno de los 16 centros piloto cumplió más de 3 benchmarks. La mitad de los centros incluso no cumplía ninguno de ellos inicialmente. Después de solo 2 años se mostraron una serie de indicadores de mejora:

 
Al final del piloto inglés todos los centros cumplían por lo menos 4 de los 8 benchmarks y 11 de los 16 centros cumplían 7 o más benchmarks. Los excelentes resultados de este modelo, desarrollado y testado en un piloto a lo largo de dos años, llevaron al Gobierno de este país a convertir los Gatsby Career Guidance Benchmarks en política pública e iniciar un proceso de implantación a nivel nacional.
 

Las claves del éxito  


La transferencia de unas investigaciones de otros países al propio siempre requiere la realización de ciertos ajustes a fin de adaptar el mismo a las circunstancias y condiciones del país. Para poder hacer esas adaptaciones e implementar el modelo en un contexto distinto, sin duda, es necesario conocer y entender en primer lugar las claves del éxito del modelo. En el caso de los Gatsby Benchmarks han sido:
 
El contexto socioeconómico favorable ya que, tanto en la sociedad como en el Gobierno, existía una preocupación específica por el desajuste entre la oferta y demanda del mercado laboral y sobre la calidad de los sistemas de orientación.
 
La referencia internacional (análisis de 6 países) favoreció la composición de unos criterios objetivos, aplicables a centros diferentes, y también incidió de forma positiva en la credibilidad y relevancia.  
 
El claro posicionamiento y apoyo por parte del equipo directivo escolar de los centros para elevar la orientación académica y profesional a nivel de estrategia de centro.
 
La definición de roles y funciones dentro del equipo de orientación: distinguiendo las que están dirigidas a la atención personal a alumnos y familias de aquellas que suponen una coordinación de actividades con agentes externos (empresas, etc.) y con otros miembros del equipo educativo (el profesorado, los/las tutores/as y los/las orientadores/as).
 
Los contactos y colaboración intersectorial entre el ámbito educativo y otros sectores (productivo, tercer sector) del entorno local del centro.
 

Adaptación del modelo inglés al contexto español

 
En la Fundación Bertelsmann, desde 2014 impulsamos una metodología que pone el foco en la orientación temprana (vocacional, académica y profesional) en las etapas de ESO, Bachillerato y FP. Se trata de un enfoque sistémico y colaborativo, donde la orientación pasa a ser una responsabilidad compartida por todo el centro educativo y se potencia y estructura la participación de los agentes clave (internos y externos).
 
Inspirados por la experiencia de la Fundación Gatsby en el Reino Unido y el éxito de su proyecto Good Career Guidance, trabajamos junto con diferentes expertos del sistema educativo por la adaptación de este marco de referencia al contexto educativo español. El dialogo constante tanto con expertos locales cómo con los usuarios finales (los centros educativos) ha sido clave, ya que cada modelo se basa en ecosistemas distintos. Por lo cual este proceso requiere su tiempo y no se puede reducir a una traducción técnica.
 
 
"La transferencia de unas investigaciones de otros países al propio siempre requiere la realización de ciertos ajustes a fin de adaptar el mismo a las circunstancias y condiciones del país".


Este trabajo nos ha ayudado a incorporar leves modificaciones que mejorarán la viabilidad para ser implantado en los centros educativos en nuestro país. Fruto de este contraste es la incorporación de dos nuevas dimensiones que dan lugar así a un marco de calidad estructurado en 10 dimensiones.
 

 
La primera dimensión añadida es la de Familias como agente activo. Es evidente, que el entorno familiar, siendo el primer referente para los jóvenes, tiene un alto impacto en sus procesos de toma de decisiones. Los valores, las expectativas y las propias experiencias de padres y madres pueden tener un poder predictivo en las decisiones académicas y profesionales de sus hijos. Las madres y los padres, en su mayoría, no son expertos en orientación y están implicados personal y emocionalmente con sus hijos. Por eso, necesitan apoyo y asesoramiento por parte de tutores y orientadores independientes. La nueva dimensión abarca cuatro áreas esenciales y complementarias: información, formación, comunicación y participación.
 
Con la segunda dimensión añadida, Coordinación Estratégica y Operativa, queremos destacar la importancia de que la orientación académica-profesional pasa a ser una responsabilidad compartida por todo el centro educativo. Actualmente, en muchos centros, la orientación recae únicamente en el orientador u orientadora del centro. Para cambiar esto, es necesario que haya una persona con formación adecuada o un equipo de coordinación que tenga la responsabilidad y capacidad horaria de coordinar, potenciar y estructurar la participación y colaboración de toda la comunidad educativa (profesores, tutores, orientadores, familias, jóvenes) y de otros agentes claves del entorno del centro (empresas, instituciones etc.). Con este marco de referencia tratamos de reducir la complejidad estructural de la orientación ofreciendo 10 dimensiones claras y concisas sobre qué necesita un buen sistema de orientación académico-profesional.
 
En diciembre del 2018 empezamos una prueba piloto con un grupo de 68 centros educativos de ESO, Bachillerato y FP en las comunidades de Madrid, Cataluña y Andalucía. Parte de esa prueba consiste en una encuesta parecida al Compass Tool. Actualmente estamos analizando los resultados de este trabajo y estamos preparando un informe personalizado para cada uno de los centros educativos, de manera que puedan contar con una evaluación externa de su sistema de orientación y, en base al resultado, establecer objetivos de mejora. Con este proyecto no solo queremos ayudar a los centros a ordenar y planificar mejor sus actividades en el ámbito de la orientación, sino que también les proponemos materiales y recursos externos que han sido analizados y catalogados por nuestro equipo, de manera que puedan hacer uso de ellos si quieren establecer procesos de mejora en cualquiera de las 10 dimensiones del modelo.

Una gran ventaja de este marco basado en 10 dimensiones de calidad es que también ayuda a los diferentes agentes clave que intervienen en el proceso de orientación para que puedan tomar conciencia de cuál es su lugar en este y que vean formatos claros y entendibles de cómo llevar a cabo esa participación.
 

Conclusión

 
Como Fundación queremos impulsar cambios sociales positivos. Creemos que, para tener éxito como sociedad en un entorno complejo y cambiante, necesitamos que los jóvenes sean capaces de conocerse a sí mismos y acceder a información y experiencias de carácter profesional que les permitan establecer estrategias para entrar al mercado laboral y prosperar en él.

Por ello, nos interesan investigaciones aplicadas de probado éxito que aportan un valor práctico y directo a los agentes clave de la orientación académica-profesional. En ese sentido, consideramos que el trabajo colaborativo es esencial para transferir un modelo de un contexto a otro país. Por eso, siempre buscamos estrechos vínculos con investigadores y otros expertos que nos ayudan a contrastar continuamente nuestro trabajo.
 
Imágenes: Fundación Bertelsmann
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