La orientación académica, más útil cuando se ofrece desde edades tempranas

Mayra Bosada,
Redacción de Educaweb
17/01/2019

El 90 % de los estudiantes recibe orientación en el último curso de Bachillerato y solo el 40 % de ellos la considera provechosa; si las intervenciones suceden en los primeros cursos de ESO, el 70 % del alumnado piensa que son útiles, según una investigación de la Universidad de Santiago de Compostela
La orientación que recibe el alumnado de Bachillerato en el último curso resulta poco útil para la mayoría de ellos. Así lo desvela un estudio elaborado como parte de una tesis doctoral de Esther Vila, profesora de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), calificada con sobresaliente cum laude.
 
Según el estudio, el 90 % del alumnado de Bachillerato solo recibe orientación académica en el último curso, a tan solo unos meses de tener que elegir los estudios que les ayudarán a forjar su futuro académico; además, ésta resulta ser poco provechosa para más de la mitad.
 
La tesis Algunhas claves para comprender a escolla dos estudos universiatrios polo alumnado galego (2017) ofrece "un marco explicativo y comprensivo de la elección de los estudios universitarios que realiza el alumnado gallego al finalizar el Bachillerato", señala la investigadora. También analiza las variables de tipo personal, familiar, escolar y social que influyen en sus preferencias y elecciones respecto a su futuro académico, y cómo deberían realizarse las intervenciones orientadoras para que sean realmente de utilidad para ellos.
 
De acuerdo con esta investigación, basada en las respuestas de 600 estudiantes de Pontevedra, el 40 % de los jóvenes de Bachillerato encuestados consideran útil o muy útil la orientación académica que han recibido. No obstante, si las intervenciones orientadoras se producen en cursos anteriores, como primero o segundo de ESO, la percepción de la utilidad aumenta hasta un 70 %.
 
Es por lo anterior que la investigación aboga por una intervención orientadora global que implique activamente a los diversos sectores de la comunidad educativa y que logre que la orientación académico-profesional se establezca en el currículo escolar a lo largo de las diversas etapas educativas.
 
"De acuerdo con los resultados de mi trabajo de investigación, el interés del alumnado por los futuros estudios a realizar tras el Bachillerato comienza a surgir de manera generalizada a partir de 3º y 4º de la ESO, por lo que es necesario poner en marcha acciones orientadoras, por lo menos, al inicio de la Educación Secundaria, siendo lo ideal promoverlas desde edades más tempranas", afirma Vila en declaraciones a Educaweb.
 
La profesora añade que intervenir antes se torna aún más necesario si se tiene en cuenta que la LOMCE exige en el último curso de la ESO elegir un itinerario orientado hacia el Bachillerato o hacia la Formación Profesional.
 

La orientación individualizada resulta más útil

 
La investigación pone de manifiesto que el tipo de orientación que más se ofrece a los estudiantes está basada en charlas informativas (78,8 %) y visitas a centros, foros y eventos
(50,9 %), lo que para la mayoría los encuestados resulta poco significativo, según la investigación.  No obstante, el alumnado que ha podido recibir asesoramiento individualizado (tan solo el 24, 2 %) sí lo considera útil.
 
"La orientación académico-profesional debe vertebrar el paso de los estudiantes por las distintas etapas educativas con atención continua y un seguimiento personalizado, facilitando al alumnado herramientas precisas para que realice de forma responsable las elecciones de su itinerario formativo y profesional", explica la profesora en su tesis.
 
La investigación revela también que el 85% de los estudiantes encuestados asegura que se han orientado a sí mismos buscando información por su cuenta, especialmente a través de recursos electrónicos, pero que también han pedido su opinión a familiares y amigos. El personal docente y el personal de orientación apenas son consultados por el 25 % y el 20 % de los jóvenes, respectivamente.
 
La tesis hace hincapié en la necesidad de potenciar las intervenciones dirigidas a las personas con cualificaciones académicas bajas y procedentes de familias de niveles socioculturales bajos, ya que son los que tienden a experimentar más indecisión sobre qué hacer tras el Bachillerato. El aprendizaje basado en problemas y el estudio de casos también constituyen una buena estrategia de intervención.

 

Las propuestas para que la orientación académica funcione

 
A partir de los resultados obtenidos, la profesora hace hincapié en una serie de propuestas generales de actuación orientadora, que para ella funcionan como un puzle, dado que ilustran "las numerosas piezas que se deben tener en cuenta y la importancia de que toda esta serie de elementos se trabajen conjuntamente".
 
Apunta que las experiencias previas de cara a la elección de los estudios universitarios contribuyen a la generación de intereses y capacidades del alumnado, por lo que los centros deberían promover actividades que permitan relacionar los contenidos trabajados en diversas áreas de conocimiento con aspectos del mundo profesional, favoreciendo aprendizajes más funcionales y mejor conectados con el entorno.
 
"Es crucial para ello la sensibilización e implicación del conjunto del profesorado. Tampoco hay que olvidarse de la importancia de implicar a las familias", señala la investigadora en declaraciones a Educaweb.
Entre las propuestas más destacadas también señala que se debería:
     
"Obviamente, nada de esto es posible, si los poderes públicos no promueven las condiciones necesarias y los recursos suficientes para su puesta en marcha. Sin duda, me parece imprescindible incrementar el número de orientadores/as en los centros para poder ofrecer una atención adecuada y de calidad a nuestro alumnado", indica la investigadora.
 

¿Qué factores influyen en las elecciones académicas de los jóvenes?

 
Según los resultados obtenidos en el estudio, los factores relacionados con el género, la cualificación académica y la clase social son los que más influyen en las preferencias y elecciones académicas-profesionales de los estudiantes.
 
Como ejemplo, el estudio señala que, cuanto más altas son la clase social y los resultados académicos del alumnado, mayor preferencia tiene por cursar estudios universitarios y menor por estudiar un ciclo formativo. Por lo contrario, los estudiantes que provienen de familias de una clase social más baja y un desempeño académico inferior tienden a elegir estudios de Formación Profesional o carreras universitarias que no requieren una nota alta de acceso.
 
El género también es un condicionante de las opciones de estudios elegidas por el alumnado de Bachillerato. Y, como ejemplo, las conclusiones de la investigación mencionan que titulaciones de Docente y Enfermería se caracterizan por ser elegidas principalmente por mujeres, estudiantes con notas de suspenso o por quienes no pertenecen a un estrato social alto.
 
Ahora bien, desde la perspectiva del propio alumnado, el estudio desvela que los aspectos que influyen más cuando se elige una carrera universitaria son:
   
Asimismo, la investigación revela que existe una importante influencia por parte de los progenitores y de otros parientes próximos a través de las recomendaciones y opiniones que les proporcionan y/o los modelos y referentes que estos familiares conforman con su trayectoria académica y profesional.
 
"Dado que los estudiantes fundamentan gran parte de sus decisiones en base a sus intereses personales y su capacidad percibida para ciertos estudios y profesiones, es imprescindible promover el autoconocimiento profundo de sus intereses, aptitudes, valores y motivaciones, para conseguir así una imagen realista de sí mismos en cuanto a potencialidades y limitaciones", asegura.
 
 

Ficha técnica

La investigación Algunhas claves para comprender a escolla dos estudos universiatrios polo alumnado galego (2017) ha sido elaborado con una muestra de 600 estudiantes la provincia de Pontevedra.
 
El estudio se ha abordado desde una visión prospectiva proporcionada por estudiantes de 2º de Bachillerato y un enfoque retrospectivo proporcionado por jóvenes universitarios de 1er curso.
 
Para su elaboración se ha empleado una metodología mixta de investigación llevada a cabo de forma secuencial: primero se ha realizado un estudio extensivo, de tipo cuantitativo (descriptivo-correlacional), utilizando el cuestionario como instrumento de recogida de datos; y posteriormente, un estudio intensivo, de tipo cualitativo, a partir de entrevistas semiestructuradas.
 
    
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