Prevenir e intervenir en el acoso escolar

Ana Cobos Cedillo,
Presidenta de COPOE y orientadora profesional del IES Ben Gabirol, Málaga (Andalucía)
07/11/2018

En los últimos meses estamos visibilizando más en nuestra sociedad la existencia del acoso escolar, así como adquiriendo una mayor concienciación de la necesidad de prevenirlo y de afrontarlo cuando se produce. Sin embargo, todavía tenemos pendiente que se conozca exactamente en qué consiste el acoso y diferenciarlo de los problemas y conflictos que surgen irremediablemente en la convivencia entre las personas. Saber qué es el acoso y cómo se diferencia de otros procesos adyacentes sería el primer paso para abordarlo.
 

Sensibilización y concienciación


La prevención es sin duda la mejor de las intervenciones. El primer paso consiste en la sensibilización de toda la comunidad educativa para que la convivencia positiva y el bienestar de sus integrantes  sea una responsabilidad compartida por todos. Para ello, desde la primera jornada del curso, en la jornada de acogida, es imprescindible concienciar de la importancia de la corresponsabilidad que todos tenemos en la convivencia.
 
El alumnado debe saber que nadie debe callar si es conocedor de una situación de acoso porque es muy injusto mantener una situación en la que una persona sufre cuando acude a su centro escolar y, peor aún, sigue sufriendo cuando sale de él gracias a la tecnología. Desmitificar la figura del "chivato" es una de las claves, así como empoderar de la responsabilidad del bienestar y de la convivencia positiva a todos los integrantes de la comunidad educativa, especialmente al alumnado veterano, en relación a la adaptación de los más pequeños. Es necesario aprovechar las ventajas pedagógicas que nos ofrece la cercanía entre iguales utilizando técnicas como las mentorías.
 
Además de las mentorías o la tutoría entre iguales, la aproximación emocional por cercanía entre el alumnado proporciona muchas otras posibilidades de sensibilización, como son la realización de vídeos y cortometrajes, con el protagonismo del alumnado, y donde se traten casos de acoso escolar. Las sensaciones que se producen a través de este tipo de recursos tienen la intención de generar sentimientos de empatía en el alumnado, con la finalidad de prevenir que realicen conductas acosadoras o que ejerzan de espectadores que se desentienden.
 
Se trata de materiales que son efectivos en el aula porque, desde la cercanía y la identificación por la edad y por la circunstancia, llegan a la conciencia y a la emoción de los adolescentes y pueden colocarse emocionalmente en todos los roles, máxime si tras el visionado del vídeo, se profundiza con la adecuada intervención educativa. Es muy recomendables el videoclip de El Langui, "Se buscan valientes", o el corto "Nada será igual" producido en un instituto de Castellón, y su segunda parte "Nada será igual. El pacto". Estos materiales son muy valiosos y efectivos y pueden emplearse en el ámbito de la acción tutorial.
 

La detección de los casos de acoso a través de la formación


La detección de los casos de acoso requiere de formación para identificar cuándo realmente se trata de una situación real de acoso. El acoso siempre es intencional, persistente y unidireccional, dirigido hacia la misma víctima sin que esta sepa cómo defenderse. En el acoso, no solo hay dos protagonistas: el acosador y la víctima, sino también un grupo de espectadores que ayudan con su silencio a que se mantenga la situación. Identificar los papeles es imprescindible, especialmente para que los espectadores tomen conciencia de que han de tener un papel activo y responsable en la convivencia positiva de toda la comunidad si es que quieren potenciar un clima de convivencia positivo, donde todos puedan convivir sintiéndose seguros.
 
Normalmente, el profesorado no llega de forma directa a la detección de los casos de acoso pues este suele cursar junto a ciertas maneras sibilinas con las que el acosador sabe salir impune. La forma más frecuente de detectar los casos de acoso es mediante la información que proporcionan algunos espectadores del acoso que quieren poner fin a la situación, de ahí aquello de que "se busquen valientes" como dice El Langui, en el vídeo recomendado. Sin embargo, para que el alumnado se atreva a denunciar estas situaciones, es necesario que en el centro se apueste decididamente por un clima de confianza donde prevalezca la seguridad y las responsabilidad de todos en que la convivencia sea positiva.
 

 
"La detección de los casos de acoso requiere de formación para identificar cuándo realmente se trata de una situación real de acoso".

Los profesionales de la educación, además de confiar en que el alumnado informará sobre los posibles casos de acoso que puedan estarse produciendo en el centro, pueden emplear materiales que proporcionen una primera criba del estado emocional de los grupos y quizás una aproximación de que puedan estarse sintiendo en situación de acoso. COPOE ha publicado materiales al respecto, que pueden descargarse gratuitamente.
 

La intervención

 
En la convivencia, las situaciones reales de acoso son la parte visible del iceberg donde queda oculto todo un proceso de mala convivencia, faltas de respeto, desequilibrios emocionales, desconfianzas, competencias y un sinfín de situaciones desagradables y violentas.
 
La intervención comienza por la alerta, una alerta compartida por toda la comunidad educativa para comprender que la responsabilidad del bienestar es de todos. Una alerta que sirve para detectar lo antes posible que hay personas que están sufriendo y que no hay derecho a que se mantenga esa situación. Una alerta que sirve para activar la "mirada que ve" y que no se dé nada por supuesto, pues en las situaciones de acoso no se trata de valorar la objetividad de los hechos o la importancia de los mismos, sino el sentir de la persona que está sufriendo. Si una persona manifiesta que sufre, ese hecho sí es objetivo.
 
Nuestra sociedad necesita más empatía para ponerse en lugar de quien sufre, no para valorar si es más o menos importante que a alguien se le llame "gordo" o "gafas", sino para darle importancia si el hecho hace sufrir a alguien, por mucho que nos parezca insignificante a los demás. Es muy educativo que el alumnado se sienta parte activa y responsable de la comunidad a la que pertenecen, se trata de educar para convivir, para vivir con, para estar juntos, crecer juntos y disfrutar juntos.
 
La formación que necesitamos en las comunidades educativas es la que se basa en la concienciación de que no debemos consentir que nadie sufra y que debemos identificar las señales de alerta y nunca bajar la guardia ante el acoso escolar.
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