“ Trabajar la igualdad de género desde la infancia nos puede ayudar a prevenir situaciones de discriminación y acoso ”

Eva Morales Gómez,
Doctora en Bellas Artes, educadora y miembro del colectivo Pedagogías Invisibles (Madrid)
26/06/2018

Eva Morales Gómez (1980) es Doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, educadora y miembro del colectivo Pedagogías Invisibles, una entidad que desarrolla programas educativos en instituciones culturales y talleres para docentes sobre cómo educar en igualdad de género. Entre estos programas destaca el proyecto "Yo, tú, él, ella… Conciencia de género en el espacio educativo" y el taller Summerlab 2018: Pedagogías Feministas "Mis Clases No Son Machistas, Pero…". En estas iniciativas se reflexiona sobre las metodologías educativas que favorecen la igualdad de género, las relaciones profesorado-alumnado/estudiante y los contenidos.
 
Desde su experiencia en este tipo de programas educativos, ¿por qué cree que es importante educar en igualdad de género en las escuelas desde la Educación Infantil (0-6 años) a la Primaria (6-12 años)? ¿Qué evidencias avalan esta importancia?
 
Porque seguimos viviendo en una sociedad donde hay discriminación por género, y las mujeres y personas trans* o de otros géneros siguen siendo oprimidas. Ejemplos concretos los encontramos cada día, en el ámbito laboral, doméstico, en nuestras calles, en las redes sociales. Necesitamos una educación que realmente sea igualitaria, y que nos dé recursos para abordar esta situación. ¿Cómo es posible que, aunque cada año terminan estudios superiores más mujeres, la situación laboral siempre favorece a los hombres? O que se siga produciendo discriminación en la calle y continuemos viviendo situaciones de violencia hacia las mujeres, u otros géneros que no son el masculino. O que en los hogares solo dos de cada diez hombres compartan tareas domésticas, por ejemplo.
 
Es en las primeras etapas educativas donde se comienza a formar la identidad de género, y aparecen los roles, estereotipos y expresiones de género, por eso es fundamental abordar estas cuestiones en estos momentos, para poder dar a la infancia un imaginario rico y variado que les ayude a formarse en libertad e igualdad.
 
¿Qué herramientas, estrategias o recursos pedagógicos considera que pueden ayudar a los docentes a educar en igualdad?
 
Afortunadamente cada vez hay más recursos que pueden ayudar a docentes y familias a trabajar la igualdad de género. Desde los estudios y posicionamientos feministas se están revisando todas nuestras áreas de conocimiento y pensamos que es fundamental que una pedagogía feminista llegue a nuestras escuelas. También están las escuelas populares feministas donde se aborda una metodología de empoderamiento de las mujeres.
 
Aplicado a la primera infancia, por ejemplo, existe mucha literatura infantil donde sus protagonistas rompen con roles y estereotipos de géneros, donde encontramos a princesas que luchan y se defienden, a chicos que lloran y muestran libremente sus sentimientos, donde hay personas trans* que cuentan su proceso y emociones. Pero también es importante incluir juegos que no tengan un sesgo de género, o si lo tienen debemos romper con ellos, invitar a todos a jugar a las cocinitas o las construcciones, etc.
 
Además, hay diferentes libros donde se abordan estas cuestiones, como el libro de Lucas Platero, Trans*exualidades: Acompañamiento, factores de salud y recursos educativos; o el de Chimamanda Ngozi Adiche, Querida Ijeawele, Cómo educar en el feminismo; o el de Montserrat Soto, Cómo se enseña a ser niña: El sexismo en la escuela; o la reciente publicación de Iria Marañon, Educar en el feminismo. Estos son sólo algunos ejemplos que podemos encontrar.

En base a su experiencia, ¿qué factores cree que se deberían trabajar desde la escuela para poder educar en igualdad de género a los niños y niñas?
 
Hay dos aspectos clave que debemos trabajar desde la escuela en cuanto a igualdad de género:
 
1. El mito de la independencia: Desde que nacemos hasta que dejamos este mundo, las personas nos necesitamos unas a otras, en diferentes grados: desde la primera etapa de la vida, cuando somos totalmente dependientes, hasta nuestra etapa adulta, que es cuando tenemos un menor grado de dependencia, pero siempre necesitamos a otras personas que nos proveen de cuidados, aunque también debemos proveer de cuidados a otras personas. Sin embargo, esto es algo totalmente invisible y en la escuela apenas se trata y se trabaja. Los cuidados siguen siendo asignados como roles femeninos, y esto es algo que debe abordarse en todas las etapas educativas. Tenemos que trabajar desde el concepto de la interdependencia, es decir, que todas y todos tenemos un papel en nuestro propio cuidado y el de las personas que nos rodean.
 
La manera de trabajar estas ideas sería desde el autocuidado, el cuidado a las demás personas y el cuidado a nuestro entorno. Podríamos por ejemplo comenzar visibilizando quién cuida de la escuela: ¿Qué cuidados necesita una escuela? ¿Quién la limpia? ¿Quién hace la comida en la escuela? ¿Conocemos a esas personas? ¿Cuál es el género de las personas que se dedican a los diferentes cuidados de escuela? ¿Por qué se produce esto? ¿Qué podemos hacer como alumnado? Comenzar a trabajar estos aspectos y relaciones entre el alumnado y las personas que tenemos en nuestro colegio es un ejemplo de lo que se debería abordar desde la escuela.
 
2. El mito de la neutralidad: Pensamos que vivimos en una sociedad neutra, pero en realidad nuestra sociedad aún está pensada y construida desde la visión masculina, es decir, es androcéntrica y, por tanto, no es neutral. La realidad es que dependiendo del género que se nos asigna al nacer tendremos más o menos oportunidades.
 
La escuela sigue perpetuando esta visión masculina de la sociedad, y lo podemos ver por ejemplo en los contenidos de las clases, donde los roles femeninos y de mujeres apenas aparecen o solo están representados en los cuidados. Un ejemplo es el contenido de Primaria cuando se abordan las diferentes épocas de la humanidad, donde se representa generalmente al hombre en un papel protagonista como proveedor o quien ha realizado avances sociales, y las mujeres en roles secundarios, o simplemente no se enuncia. Pero también está presente en cómo utilizamos nuestro lenguaje, con el uso del género masculino para aludir a todos los géneros. Esto solo perpetua y evidencia esta falsa neutralidad. Ya existen guías donde se recomienda el uso de términos más genéricos, por ejemplo, en lugar de los alumnos, utilizar estudiantes. Como ya he dicho, en las primeras etapas hay que trabajar los roles, los estereotipos y las expresiones de género, y a través de ellos podemos romper con estos dos mitos que hacen que la desigualdad de género se siga dando en nuestras aulas.
 
Otra situación que ejemplifica que no vivimos en una sociedad neutra es algo tan sencillo como lo que sucede en la Educación Infantil cuando las niñas y los niños aprenden las diferentes profesiones. Aún hoy en día, en algunas escuelas, el alumnado aprende las profesiones asociando un género a una profesión: Medicina (doctores hombres) Enfermería (enfermeras mujeres) Cuerpos de seguridad (policías hombres) Danza (bailarinas mujeres). Es solo un ejemplo, pero con esto no estamos enseñando las profesiones, estamos enseñando desde la infancia que hombres y mujeres tienen funciones diferentes y roles distintos.
 
O bien, cuando se habla de las familias, se debería hablar de la diversidad de las familias actuales: familias monoparentales, homoparentales, reconstruidas, etc. Con esto se pueden trabajar también los distintos roles y cuidados que se producen en las familias.
 
"Afortunadamente cada vez hay más recursos que pueden ayudar a docentes y familias a trabajar la igualdad de género".

Para poder educar a los niños y niñas en igualdad de género desde la escuela, ¿es imprescindible formar a los profesores en metodologías que la favorezcan?
 
Absolutamente. Si lo pensamos, la educación es un sector muy feminizado: en Educación Infantil el 95% de las docentes son mujeres y en Primaria es el 70%; sin embargo, continuamos perpetuando roles y estereotipos y manteniendo ambos mitos. Esto se debe a que, por un lado, como docentes hemos recibido una educación que naturaliza los estereotipos, los cuales además se ven reforzados por los medios de comunicación de masas.
 
Por otro lado, no hay una formación específica sobre este aspecto en la educación universitaria del profesorado; por lo tanto, no ha habido un fácil acceso a la formación en cuestiones de igualdad de género.  Como ya sabemos, la docencia es una profesión que requiere de una formación continua en muchos ámbitos y este es uno de los más fundamentales. Afortunadamente cada vez existen más cursos, libros y apoyo a esta área para que el profesorado pueda formarse sobre cómo educar en igualdad de género.
 
¿En qué consisten las metodologías o programas que ofrecéis en Pedagogías Invisibles a los profesores para educar a los niños y niñas en igualdad de género desde la primera infancia (puntos clave de vuestra metodología)? ¿Qué evidencias tenéis de que funcionan?
 
Desde Pedagogías Invisibles trabajamos cuatro aspectos fundamentales que se deberían revisar en las acciones educativas:
       
Otro aspecto importante es poder promover el compañerismo en lugar de la rivalidad o competencia, realizando trabajos que favorezcan la cooperación. También es aconsejable incluir los afectos y la educación emocional. Se debe tener en cuenta que con actos tan sencillos como decirle a un niño que no llore porque "llorar es de niñas", se cambian totalmente las relaciones entre el propio alumnado.
 
En el colectivo Pedagogías Invisibles queremos ayudar a las personas interesadas en formarse sobre cómo educar en igualdad en las escuelas porque sabemos que, aunque como docentes tengamos sensibilidad por el tema, no contamos con todas las herramientas deseadas para llevar a cabo este tipo de educación en el aula. Por eso, este año, del 2 al 4 de julio en Madrid, vamos a realizar una formación específica sobre Pedagogías Feministas, para abordar todas estas cuestiones, poder pensar en nuestra práctica docente y encontrar claves que podamos cambiar y darle la vuelta a la desigualdad. Además, será un espacio de encuentro entre el profesorado y donde se pueden crear redes de apoyo.
 
¿Cuáles son los indicadores que alertan de que no se está educando en la igualdad de género?
 
Lo podemos comprobar en nuestro día a día. En nuestra sociedad, cada día que leemos las noticias encontramos sucesos que nos advierten que nuestra educación no está abordando las problemáticas de género. Investigaciones como la reciente tesis de Patricia Fernández, #Violencias de género en Twitter: análisis desde el trabajo social, nos muestra el incremento de la violencia hacia las mujeres en las redes sociales.
 
Estamos viendo que las mujeres, y muchas jóvenes, cada vez están más empoderadas. Un ejemplo han sido las manifestaciones masivas que se han producido en los meses anteriores. Sin embargo, ¿qué sucede con los hombres? Las mujeres estamos haciendo todo un trabajo de ruptura con los roles tradicionales, pero no está siendo acompañado por nuestros compañeros. También podemos ver reflejada la desigualdad de género en la poca representación de personas trans* y las problemáticas que viven las personas con identidades de género que se salen del masculino y/o femenino.
 
Si analizamos nuestro entorno escolar, por ejemplo, ¿Qué sucede en el patio del colegio? ¿Qué lugar ocupan las niñas y cual los niños? ¿Qué ocurre con el alumnado trans*? ¿Hay recursos para abordar estas cuestiones? Podemos ver en nuestro alumnado si se refuerzan los estereotipos y roles. ¿Qué juegos realizan las niñas y cuáles los niños? ¿Se permiten realizar juegos donde se mezclen los géneros o no haya género? Un ejemplo muy sencillo que sucede en carnavales en los centros educativos: ¿Se permiten disfraces donde se mezclen géneros? ¿Una niña puede ir disfrazada de papá por ejemplo? ¿Los disfraces sirven para cuestionar y jugar a romper estereotipos o para perpetuarlos?
 
Trabajar la igualdad de género desde la infancia nos puede ayudar a prevenir situaciones de discriminación y acoso que se dan en todas las etapas educativas, siendo en Primaria donde comienzan a producirse, y siguen aumentado hasta en las etapas avanzadas como Secundaria.
 
¿Qué obstáculos existen para poder educar en la igualdad a las niñas y los niños desde edades tempranas en el ámbito escolar? ¿Cómo se pueden afrontar?
 
Creo que el principal obstáculo es la propia educación y la propia inercia, yo misma me he sorprendido pensado "¡qué niña más mandona!", cuando realmente es una persona con dotes de liderazgo que los está mostrando, y en lugar de trabajarlos y hacer un refuerzo positivo para que tenga un liderazgo positivo, se recrimina. Tenemos que afrontarlo desde la actitud crítica, ser conscientes de nuestra capacidad, nuestras limitaciones y trabajarlo desde ahí.
 
Aunque en muchas ocasiones la propia carga de trabajo docente hace que nos veamos sobrepasadas/os y no podamos buscar herramientas para situaciones concretas que vivimos; por eso es importante que nuestra formación como profesionales sea continuada. Además, es importante tener una red de apoyo donde no nos sintamos solas/os a la hora de impartir nuevas metodologías y contenidos. Por eso creo que es muy importante el hecho de que cada vez haya más personas que lo estén realizando.
 
¿Podría compartir algún ejemplo de buena práctica a nivel nacional y/o internacional en cuanto a educar en igualdad en las escuelas durante la primera infancia?
 
A nivel nacional creo que es País Vasco es un buen ejemplo en esta materia, donde se han elaborado guías completas con unidades didácticas para trabajar con el alumnado estas temáticas
 
Los cambios que se están produciendo en los patios escolares constituyen otro buen ejemplo: se está trabajando para que estos sean espacios realmente igualitarios, uno de ellos es el CEIP Nuestra señora de la Paloma, en el barrio de la Latina de Madrid.
 
A nivel internacional Suecia es otro ejemplo interesante donde a nivel preescolar se trabaja desde el género neutro, una iniciativa que lleva desde el 1996.
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