Jornada continua: ventajas e inconvenientes

Artículo de opinión

  • 25/11/2015

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Juan Antonio Planas, Presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía y Orientador del IES Tiempos Modernos (Zaragoza)
El debate sobre la jornada partida o continua está viciado. Suele hablarse más de lo que conviene a los adultos y nos olvidamos de los verdaderos agentes: los niños.
 
Desde el punto de vista psicopedagógico existen ventajas en la jornada continua, ya que en las primeras horas de la mañana el rendimiento académico en las áreas con más exigencia intelectual es superior al de las tardes, permite tener más tiempo libre para que los alumnos puedan disponer de su ocio y reduce el tiempo de los desplazamientos. La mayoría de las comunidades autónomas, sobre todo del sur de España han adoptado la jornada continua y la mayor parte de las familias, alumnos y profesores están satisfechos*.
 
Sin embargo, también tiene inconvenientes ya que concentrar muchas sesiones seguidas contribuye al cansancio y a la falta de atención, impide tiempos para coordinación del profesorado, hay que levantarse mucho más temprano, los alumnos que no tienen a sus padres en casa por las tardes están más desorganizados, etc. Sobre todo es más plausible en los alumnos de Educación Infantil.
 
En Aragón la situación es diferente. No se puede generalizar lo que es mejor para todos los casos y en todos los lugares. No es lo mismo hablar de la escuela rural en donde apostamos por la jornada partida que la urbana en donde los desplazamientos suponen muchísimo tiempo. Tampoco es lo mismo hablar de los niños de Educación Infantil que de los últimos cursos de primaria. En el primer caso no se puede plantear una jornada desde las 9 hasta las 14 horas por ejemplo con breves descansos intermedios.
 
Es necesario flexibilizar muchísimo más la actual situación y ofertar a las familias diversas alternativas. Todas ellas deberían pasar por ampliar el horario de los centros educativos. Se facilita la conciliación de las familias cuando los centros educativos tienen el horario de apertura y de cierre mucho más amplio. No tiene por qué coincidir el horario de los alumnos, con el de los profesores y con el de los centros. De igual manera habría que plantear que las áreas instrumentales se aborden en las primeras horas de la mañana y las de la tarde se dediquen a actividades extraescolares de tipo artístico, musical, deportivo, creativo o innovador. Tampoco debería ser igual el horario en primavera y otoño que en invierno.
 
Por otro lado, habría que potenciar diversas opciones en distintos centros para que las familias pudieran elegir dependiendo de sus necesidades. Unos colegios podrían seguir ofertando el horario partido, otros ampliando el horario de la mañana y reduciendo las tardes a dos o tres a la semana y otros incluso hacer la jornada continua con actividades extraescolares gratuitas por las tardes, incluido el comedor.
 
La escuela del futuro debe ser mucho más flexible en todos los sentidos en metodología desde luego, pero también en horarios, en la distribución de las vacaciones y espacios escolares.
 
* Sólo tienen jornada partida Aragón, Valencia, Cataluña y Euskadi
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