DEP Instituto y Educaweb.com han realizado el estudio "La demanda de másters y postgrados en España 2007-2008”. El proyecto presenta la situación de la demanda actual y una previsión de futuro. ¿Podría destacarnos alguna de las conclusiones a las que han llegado?Siguiendo la tradición iniciada en el año 2001, el estudio mide y describe la demanda de un mercado importante como es el de la formación de máster y postgrado a partir de una encuesta muy completa realizada a la población española que cursa este tipo de formación.
El dato más impactante es que, este año, 383.000 personas de más de 20 años han realizado un máster (63%) o un curso de postgrado (37%), lo que significa que el mercado de este tipo de formación asciende a 1.475 millones de euros.
¿A quién va dirigido el estudio?
El estudio va dirigido a los máximos responsables estratégicos de los centros de formación en máster y postgrado y, en particular, a sus responsables de marketing y de captación de alumnos.
El estudio es multicliente, es decir, que DEP y Educaweb lo han impulsado y, posteriormente, son los centros que lo pueden adquirir a un coste muy reducido, pues se distribuye entre las distintas universidades y centros de formación superior.
¿Qué indicadores se han analizado?
El estudio está estructurado en los siguientes bloques que, cada dos años, se miden de la misma manera:
- Temática
- Coste y financiación
- Duración y número de horas del curso
- Modalidad del curso
¿Cuándo se realizará la próxima oleada del estudio La demanda de másters y postgrados en España 2007-2008?
En el año 2010. Es un estudio bianual.
Según los datos aportados por el estudio, para los próximos años se prevé que la demanda de másters y postgrados pueda crecer un 29,24%. ¿A qué factores se deberá este aumento?
La demanda potencial de este tipo de cursos es muy elevada, pues existe una estimación de hasta 495.000 cursos.
Sin embargo el propio estudio indica que si la crisis económica afectase duramente al sector, ésta podría reducirse hasta en un 18%. Confiemos que la formación sea de los últimos gastos a reducir por parte de los profesionales.
¿Qué elementos deberían tener en cuenta los centros e instituciones a la hora de planificar su oferta?
Como ocurre con cualquier mercado, los centros de formación deben tener los ojos bien abiertos a los cambios de la demanda y las orejas a punto para escuchar y comprender lo que pasa en su sector.
Sus potenciales clientes tienen mucha información a su disposición para elegir. Internet ha ayudado mucho, en este sentido. Por lo tanto, deben comprender en profundidad y de forma continua el porqué un profesional o un recién titulado decide dedicar una parte de su tiempo libre y de sus recursos económicos a formarse. La importancia del precio y de otras características del curso, los canales cómo se informa, las variables que determinan el éxito o fracaso de una propuesta académica, etc.
Otro aspecto a tener en cuenta es la forma de presentar la oferta académica para que sea atractiva y eficaz de verdad ante el estudiante.
El perfil de edad del estudiante de máster o postgrado se sitúa entre los 25 y 29 años. ¿Considera que falta formación continua para los profesionales en activo que llevan muchos años de experiencia?
La cultura de la formación permanente no ha enraizado en este país. Tenemos uno de los índices de formación continua más bajos de Europa y de la OCDE. En cierto sentido esto sucede porque nuestro, hasta hace poco, dinámico mercado de trabajo basado en la construcción y el turismo no ha exigido ocupaciones que aporten un gran valor añadido y por lo tanto exijan un proceso de reciclaje continuo. Por otro lado, ni gobiernos ni sindicatos ni patronales han hecho un gran esfuerzo para corregir este déficit de nuestro sistema socioeconómico.
El estudio revela que el 83,7% de las personas que cursan un máster o un postgrado están trabajando a jornada completa o a tiempo parcial. ¿Qué implicación tienen las empresas en la formación continua de sus empleados?
La formación continua esta financiada, mayoritariamente por las personas particulares. Pocas son las empresas que se implican económicamente, aunque más son las que facilitan la organización del tiempo a sus empleados para poder combinar trabajo y formación. En otros países, esto no funciona así, sino que son las empresas las primeras interesadas en la formación permanente de sus profesionales. La legislación y la fiscalidad lo facilitan.
¿Cree que estos datos pueden influir en un futuro en un auge de la formación online?
No. La formación online, actualmente, esta substituyendo la formación a distancia. Pero si que pienso que la formación presencial y la online irán mezclándose, paulatinamente, y modificaran la forma de enseñar y de aprender.
El estudio también muestra un cierto desconocimiento por parte de los encuestados a la hora de distinguir entre masters oficiales y no oficiales. ¿A qué cree que es debido?
La gestión de los másters oficiales por parte de la administración ha sido pésima. Hasta hace poco no se conocía, prácticamente, nada, ni por parte de las universidades. Y el cambio no es de detalle, sino estructural. Por otro lado, muchos centros o cursos se han quedado en posición falsa y no han presentado las cosas de forma clara. También es cierto que hay mucha gente que necesita orientación académica, para elegir adecuadamente y progresar, más que un título oficial.
¿Cree que se solucionará esta confusión con la implantación total del Espacio Europeo de Educación Superior?
No es cierto que el tiempo lo cure todo. A veces, el tiempo lo complica todo, aún más. Por lo tanto deberíamos exigir mejor difusión de lo que representa el EEES, mas inversión en orientación académica y más claridad por parte de las universidades.
Por último, ¿cree que los estudiantes perciben los másters y postgrados como una formación útil?
La gente no se gasta un dinero porque sí. Sino no se matricularían. Otra cosa es si valoran más la formación recibida, los materiales, el prestigio del título obtenido, la red de contactos o el disponer de un tiempo para la mejora individual. Esto merecería un nuevo estudio, aunque, en parte en el nuestro ya lo respondemos.