Las nuevas tecnologías: ¿aliados o enemigos del profesor?

Elena Orduna Nocito, Coordinadora de Idiomas de la Universidad Antonio de Nebrija (Madrid)
15/05/2006

Las nuevas tecnologías han experimentado un notable desarrollo en las últimas décadas despertando, a su vez, un gran interés en la sociedad actual. En un país desarrollado y moderno como el nuestro, los avances tecnológicos tienen un rol fundamental tanto en el ámbito personal como en el profesional. Afortunadamente, un gran número de profesionales se han visto forzados a adaptarse a los nuevos tiempos y adquirir nuevas destrezas que les permitan emplear herramientas de trabajo como ordenadores, bases de datos, editores de imágenes, software para presentaciones, cañones, DVDs, etc. que tanto facilitan nuestra labor diaria. Los profesores de idiomas no debemos quedarnos atrás, sobre todo, si tenemos en cuenta que uno de nuestros principales objetivos es formar al alumno para que se comunique de forma natural en una lengua meta en su entorno personal y profesional.

Desde hace tiempo, el personal docente paulatinamente ha ido incorporando a sus herramientas de trabajo otras tecnológicamente más avanzadas para preparar materiales didácticos. Ahora queda dar un paso más y convertir estas herramientas en medios al alcance del alumno para favorecer su aprendizaje. Esto no es una tarea fácil ya que muchas veces puede producir cierta ansiedad y frustración en el profesorado, que se ve abrumado por la falta de conocimiento en el manejo de los avances tecnológicos. Sin embargo, no debemos perder de vista el potencial que estas nuevas tecnologías ofrecen a la docencia ya que, con cierta preparación previa, un poco de esfuerzo y el apoyo técnico de otros departamentos, se puede conseguir manejar estas herramientas con un alto grado de satisfacción.

La tecnología ha permitido adaptar recursos tan sencillos como pizarras de tiza a modernos artilugios como pizarras electrónicas. Los antiguos laboratorios de idiomas han pasado a ser sofisticadas aulas "multimedia” con ordenadores, Internet, cañones de proyección, DVDs, micrófonos, webcams, telefonía IP, etc. Todas estas adaptaciones e incorporaciones de nuevos elementos contribuyen, de manera decisiva, a motivar al alumno y hacer más atractivo el aprendizaje, pero hacen replantearse la selección de materiales, de contenidos y de metodología a emplear en los cursos de idiomas.

El enfoque comunicativo y de tareas que, actualmente, prima en el aprendizaje de las lenguas, hace de la tecnología un elemento indispensable para permitir simular situaciones reales, similares a aquellas en las que el alumno se pueda ver involucrado en su futura vida profesional. Este desarrollo de tareas constituye una parte esencial en los cursos de fines académicos dónde se prepara al alumno para llevar a cabo tareas reales utilizando el vocabulario específico, las estructuras gramaticales idóneas, las destrezas lingüísticas y otras habilidades o conocimiento previo del alumno relacionada con un área concreta. Y el alumno sólo puede realizarlas de manera satisfactoria si tiene al alcance los avances tecnológicos que necesitaría en la vida real. Por ejemplo, los alumnos de periodismo podrían grabar un programa de radio, los de comunicación audiovisual elaborar un guión y grabar un corto, los de publicidad crear una pequeña campaña publicitaria, los de empresariales simular inversiones en bolsa con el software adecuado, etc. La incorporación de las nuevas tecnologías permite al alumno tener la sensación de estar aprendiendo y haciendo algo que merece la pena, lo que ayuda a motivarle de manera decisiva.

Como vemos no todos los recursos son igual de válidos en los distintos cursos. El perfil del alumnado y del profesorado, el detallado estudio de las necesidades y expectativas del curso, las facilidades que ofrece el centro y el presupuesto disponible, deben ser considerados a la hora de decidir que avances y herramientas tecnológicas se deben seleccionar como materiales para desarrollar el aprendizaje.

Cuando hablamos de la incorporación de las nuevas tecnologías al aula, viene a la mente la imagen de un alumno aislado, ante un ordenador, y con un programa informático de idiomas dando palos de ciego con cierta frustración. Pero nada más lejos de la realidad. Los roles tradicionales que el profesor y el alumno han venido desempeñando sufren importantes modificaciones en las aulas multimedia lo que permite que este sistema funcione. La figura del profesor como único facilitador del conocimiento y el alumno como elemento pasivo, tiende a desaparecer. El alumno obtiene mayor autonomía e independencia, adquiriendo un mayor control y más capacidad de decisión en el proceso de aprendizaje. El profesor se convierte, por tanto, en un punto de apoyo y de guía para el alumno debiendo monitorizar de manera constante y en colaboración con el aprendiz el aprendizaje. De esta manera, la posible sensación de aislamiento, miedo al fracaso o frustración, así como las dificultades de comprensión del sistema se pueden paliar fácilmente con la constante presencia de miembros del equipo docente y unas sesiones explicativas ofreciendo instrucciones claras sobre la metodología a seguir y el manejo de las herramientas.

Mencionaremos a continuación algunos avances tecnológicos que ciertas instituciones están incorporado a las aulas de idiomas y las ventajas e inconvenientes que ofrecen. Obviaremos los más generales como el video, el DVD y los reproductores de audio por entender que su uso es ya un hecho en la docencia de idiomas. El procesador de texto constituye una herramienta extremadamente útil tanto para la creación de materiales como para la adaptación de los mismos a las necesidades concretas de los alumnos. Pero además, estos procesadores pueden ser utilizados por los mismos alumnos para crear sus propios ejercicios e intercambiarlos con sus compañeros en etapas de revisión o de refuerzo de estructuras y vocabulario.

Las conexiones a Internet también se están incorporando de manera paulatina a las aulas con el fin de permitir buscar al alumno información y realizar las distintas actividades que se le encomiendan. Internet permite tener acceso rápido a una amplia cantidad de información actualizada y con diversos niveles de profundidad en el tema sin necesidad de moverse del aula. No obstante, el alumno debe ser selectivo ya que la información que encontramos no siempre es fiable. Además, la conexión permite acceder y descargar textos, bases de datos, gráficos, video clips información de periódicos reales en la lengua meta que pueden ser de utilidad al alumno para las tareas a realizar. Internet es altamente motivador para estudiantes quienes lo consideran una herramienta auténtica y práctica.

El correo electrónico es extremadamente útil para favorecer el intercambio de información entre profesores y alumnos así como entre los compañeros. Varias universidades han desarrollado experiencias piloto de aprendizaje tandem dónde un alumno aprendiendo una lengua meta, intercambia mensajes de correo con un nativo que, a su vez, está aprendiendo la lengua nativa del primero. Estas parejas intercambian información y mensajes corrigiendo y ayudando a su compañero en el proceso de aprendizaje y contribuyendo al perfeccionamiento del idioma. El intercambio de mensajes se puede realizar en clase y es supervisado por el profesor, no obstante, el alumno es libre de intercambiar tantos mensajes como quiera con su compañero fuera del aula. Estos intercambios permiten mejorar tanto el registro formal como el informal ya que la naturaleza de los intercambios puede ser de naturaleza muy diversa. No obstante, esta herramienta sólo se centra en la comunicación escrita.

La telefonía IP ofrece oportunidades muy similares a las del correo electrónico pero en este caso potencia la comunicación verbal. De nuevo, esta tecnología no exige demasiados requerimientos técnicos e implica un reducido coste. Por medio de la telefonía IP, los alumnos se pueden comunicar en tiempo real con hablante nativos superando las barreras espacio-temporales que, de otro modo, este tipo de comunicación implicaría.

Existen en el mercado numerosos programas de idiomas de alta calidad que facilitan la creación de materiales y contenidos, si bien es cierto que estos programas se basan principalmente en estructuras gramaticales y vocabulario general que no en todos los casos se ajustan a las necesidades reales de los estudiantes. El profesor deber actuar como mediador entre los contenidos del sistema y el alumno redefiniéndolos, supliendo las carencias e incorporando otras actividades que permitan desarrollar destrezas lingüísticas y extralinguísticas que el alumno necesite. Una importante carencia en la mayoría de estos programas informáticos es el "feedback” sobre las actividades o errores concretos de cada alumno. Algunos programas ofrecen explicaciones generales pero en la mayor parte de los casos esto no es suficiente y deber ser complementado con sesiones explicativas, resúmenes, aclaraciones de puntos concretos, revisiones, etc.

Nuestra experiencia en el uso de recursos pedagógicos desarrollados a partir de las nuevas tecnologías ha sido muy satisfactoria pero aún han muchas otras posibilidades que se podrían explotar y elementos que se deben evaluar y revisar. Las herramientas tecnológicas en el aula no constituyen un fin en si mismo, pero sí un medio determinante para motivar al alumno en involucrarle en el proceso del aprendizaje. Con un buen manejo de los mismos, la labor del docente se facilita enormemente. Por todo ello, podemos afirmar que los avances tecnológicos constituyen un claro aliado tanto para el profesor como para el alumno en el proceso de aprendizaje.
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