No disponemos de datos concretos pero sabemos por constataci贸n emp铆rica que lo que denominar铆amos sector del refuerzo escolar est谩 desestructurado y altamente atomizado, adem谩s de estar poco regulado y padecer una estacionalidad que poco facilita la consolidaci贸n de una oferta seria.Sector desestructurado y atomizado por la falta de una agrupaci贸n de los profesionales, las empresas o centros de formaci贸n que dan un apoyo a los estudiantes en sus tareas escolares, aportando t茅cnicas de estudio, acompa帽ando a los alumnos y reforzando sus conocimientos.
Sector no regulado porqu茅 no existe una legislaci贸n ni educativa ni laboral que articule qui茅n, c贸mo y a qu茅 precios puede prestarse este tipo de servicio.
A partir de esta constataci贸n aparecen preguntas como: 驴Es compatible la tarea docente con el refuerzo escolar? 驴Hasta que punto un profesor de refuerzo escolar tiene que intervenir en el trabajo cotidiano del alumno? 驴Bajo que relaci贸n mercantil o laboral se presta este apoyo escolar?
No pretendo menospreciar la necesaria funci贸n e indispensable apoyo que muchos profesores particulares realizan. Al contrario. No considero tampoco que la regulaci贸n laboral y empresarial del sector del refuerzo escolar sea la panacea.
Simplemente quiero se帽alar que si queremos que se valore esta actividad formativa es preciso que sus beneficiarios y familias dispongan de opciones para elegir qu茅 tipo de refuerzo escolar les conviene, qu茅 criterios de calidad y de intensidad son m谩s recomendables, es necesario disponer de indicadores de eficiencia y medir los resultados obtenidos despu茅s de la acci贸n de apoyo escolar. Deben existir materiales e instrumentos adecuados para los estudiantes y para el profesorado. Y una comunicaci贸n permanente entre docente y familia.
No se trata ni de funcionarizar ni de mercantilizar esta actividad. Se trata de darle una consistencia profesional, valorizar las competencias espec铆ficas de los que se dedican al refuerzo escolar, aflorar una actividad laboral docente muy digna y suprimir los casos inadecuados por incapacidad pedag贸gica, por falta de conocimientos espec铆ficos o por comportamientos poco 茅ticos.
D茅mosle fuerza y prestigio a este sector y a sus profesionales que, en muchas ocasiones, suplen y mejoran con sus conocimientos, dedicaci贸n y cari帽o las funciones o roles que deber铆an ser asumidos desde los propios centros educativos.
Enric Renau
editor
editor@educaweb.com