Las estad铆sticas oficiales nos indican que, como nunca, la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), m谩s que limitar la entrada de los estudiantes a la Universidad, producen un proceso de reordenaci贸n de los futuros alumnos en funci贸n de un examen homogeneizador para que puedan escoger su carrera preferida en la Universidad deseada.Ya el a帽o pasado se ofertaron m谩s plazas de nuevo ingreso en las Universidades p煤blicas que potenciales alumnos demandantes, aunque como se puede leer en otros art铆culos de nuestra monograf铆a, la situaci贸n no es id茅ntica en todas las comunidades aut贸nomas, ni en todas las carreras ni en todas las Universidades.
Hay pues otras "selectividades"
La primera selectividad se produce durante todo el proceso de formaci贸n obligatoria y se ratifica aprobando la Prueba de Acceso a la Universidad. Un instituto que se precie -p煤blico o privado- no puede enviar a un alumno a la Selectividad si no percibe que tiene unas m铆nimas posibilidades de aprobar. Como tampoco los evaluadores de la prueba, no deben aceptar rebajar los niveles de exigencia por mucho que la demograf铆a reste alumnos al sistema de Educaci贸n Superior.
La segunda selectividad se produce cuando un estudiante no puede estudiar d贸nde pensaba. Desgraciadamente, la lucha por el d贸nde se refiere m谩s a la cercan铆a geogr谩fica de la vivienda que no a la diferenciaci贸n de cada facultad en su especializaci贸n, sus docentes o su estilo de transmisi贸n de conocimientos, por ejemplo. El r铆gido sistema de homologaci贸n de los planes de estudios y la falta de valent铆a de las Universidades tampoco ayudan mucho en este proceso.
La tercera selectividad aparece en el primer curso de la mayor铆a de carreras, momento en el que se producen des谩nimos y relajaciones, desorientaci贸n y suspensos por doquier. La falta de autodisciplina estudiantil, la presi贸n del mercado de trabajo y las necesidades econ贸micas de los j贸venes, o la corporativa dureza de algunas carreras son algunas de las explicaciones que podemos dar.
Finalmente est谩 la selectividad del mercado de trabajo. Varios estudios han demostrado que a煤n hay un desajuste entre la demanda de los estudiantes y la demanda del mercado de trabajo, por un lado, y la oferta universitaria, por el otro, fruto de la rigidez laboral de las organizaciones de Educaci贸n Superior, en especial, del sistema p煤blico.
Muchos estudiantes luchan por conseguir un t铆tulo universitario. Por su valor y por su prestigio social
Un t铆tulo tiene su valor, por supuesto, particularmente para opositar en la administraci贸n p煤blica. Ya soy consciente que muchos estudiantes prefieren la seguridad y horarios del sector p煤blico que las potencialidades de convertirse en profesional liberal, emprendedor o empleado del sector privado con o sin 谩nimo de lucro. Pero esta seguridad, en general, tambi茅n es sin贸nimo de mayor estancamiento profesional y salarial.
En cuanto al prestigio de un t铆tulo universitario, seguramente cada vez es m谩s cierto que pesar谩 m谩s el nombre del centro que lo haya impartido, la red de contactos que se hayan generado y la simbiosis con su mercado interior y su proyecci贸n exterior que el propio diploma colgado en la pared.
Enric Renau
Editor