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Los valores de los jóvenes

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Mayoritario apoyo de los jóvenes a la eutanasia, el aborto o las bodas gays A uno de cada cuatro universitarios le gustaría trabajar en la administraciónCasi el 80 por ciento de los universitarios españoles se define como de centro o de izquierdas, según el resultado de una encuesta realizada por la Fundación BBVA.


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La Vanguardia
Los universitarios españoles se alejan de la doctrina y la jerarquía católica a la vez que presentan un bajo nivel de religiosidad, según una encuesta realizada por la Fundación BBVA que fue presentada ayer. Tanto los creyentes como no creyentes se desvinculan claramente de las tesis de la Iglesia al dar su apoyo a cuestiones como la eutanasia, el aborto o las bodas entre homosexuales.

A pesar de que casi uno de cada ocho encuestados asegura que ha sido educado en la doctrina cristiana, prácticamente la mitad (46,7) señala que no sigue religión alguna, frente al 45,3% que se reconoce como católico. En este estudio, en el que han participado 3.000 universitarios de los últimos cursos en toda España, la proporción de los que se definen como "nada religiosos" llega hasta el 52,4%. Los estudiantes admiten en su inmensa mayoría que no siguen las prácticas religiosas. A la pregunta de con qué frecuencia siguen los ritos, aparte de bodas, bautizos o funerales, tres de cada cuatro indican que, como mucho, participan en actos religiosos una o dos veces al año. Casi un 60% del total señala que no lo hacen nunca.

La encuesta recoge un amplio consenso y apoyo a temas que se han presentado como generadores de debate social. Con puntuación del cero al diez -de absoluto desacuerdo a total acuerdo-, los entrevistados dan su respaldo a las parejas de hecho (8,8), la utilización de técnicas de reproducción asistida (8,4), el matrimonio homosexual (7,9), ser padre o madre sin tener pareja estable (7,8), la eutanasia (7,5), el aborto (7) y la adopción por parte de parejas homosexuales (6,8). Tan sólo rechazan el consumo de drogas (4,3).

Según los investigadores que han realizado el estudio, la "baja influencia" de la jerarquía eclesiástica se hace evidente cuando jóvenes católicos y no creyentes coinciden en señalar que "la Iglesia católica tiene una postura anticuada sobre las libertades sexuales". La Iglesia católica figura además como la institución que inspira menos confianza entre los universitarios. Con una puntuación de 2,9 sobre 10, aparece muy por detrás de las empresas multinacionales (3,9), los gobiernos autonómico (4,6) y estatal (4,8) y los medios de comunicación (4,9).

Por grupos profesionales, los niveles de confianza no mejoran. En una escala del 0 al 10, los religiosos aparecen en el último lugar con una calificación del 2,7, por detrás de los dirigentes políticos (3,4) los militares (3,8) los empresarios (4,1) y los funcionarios (4,9). Entre los mejor considerados se encuentran los médicos y científicos (7,1), ingenieros (6,5), maestros (6,3), profesores de universidad (6,2), ecologistas (6,1). Apuran el aprobado policías, periodistas y jueces (5,2).

En cuanto a su posición ideológica, cuatro de cada diez universitarios se definen de izquierdas. Un 36% se considera de centro y un 8,7%, de derechas, mientras que casi un 15% prefiere no definirse. La encuesta también desvela un rechazo al fenómeno de la globalización: casi la mitad cree que conlleva "más consecuencias malas que buenas", frente a un 30% que destaca los beneficios que produce. Sin embargo, un 26% no tiene una posición definida al respecto.

También ofrecen una visión favorable sobre el papel de Europa, al tiempo que se muestran críticos con Estados Unidos, sobre todo en lo que tiene que ver con su papel en el orden internacional.

La mayoría (53%) ve bien o muy bien la llegada a España de inmigrantes, un 14% lo considera mal o muy mal y casi uno de cada tres ni lo critica ni lo valora. Entre las políticas de inmigración que debe adoptar el Gobierno, un 43% apuesta por "dejar que venga quien quiera mientras haya puestos de trabajo disponibles".Uno de cada tres se inclina por fijar "cupos de entrada", mientras que un 16% defiende la libertad de entrada de los inmigrantes. Sólo un 1,3% preferiría prohibir la llegada de extranjeros.

Por lo que respecta a sus estudios y su proyección profesional, hasta un tercio de los encuestados tiene planes de seguir estudiando después de acabar la carrera. Otro 50% tiene decidido buscar trabajo, frente a una minoría que está dispuesta a viajar (6,2%) o vivir en el extranjero (4,3%). Sobre las áreas de ocupación, el 25% asegura que le gustaría entrar en la administración pública, frente a más de un 30% que desea trabajar en empresas, sean españolas (17,7) o multinacionales (13%). Un 12% se inclina por trabajar por cuenta propia, mientras que un porcentaje muy similar apuesta por dedicarse a la enseñanza o por convertirse en investigadores. Un 3,3% quiere trabajar para una ONG. Casi cuatro de cada diez estudiantes de humanidades optan por la enseñanza y más de un tercio de los dedicados a ciencias experimentales tienen sus miras puestas en la investigación.

A la hora de elegir la universidad en la que están estudiando, fijan como primer criterio la cercanía del centro. En segundo lugar, indican el prestigio o nivel académico. Un orden que se invierte en el caso de los estudiantes de universidades privadas. En general, se muestran de acuerdo con el funcionamiento, el sistema de acceso y evaluación. Sus críticas se centran en la formación práctica que se ofrece -sobre todo, en las universidades públicas-, el coste de la educación superior, la oferta de becas y ayudas al estudio, la bolsa de trabajo y la enseñanza de idiomas. La inmensa mayoría adolece de una escasa familiaridad con la calidad de la enseñanza en su especialidad de otras universidades europeas.

Un 73% de los universitarios sigue viviendo en casa de sus padres, aunque esperan dejarlo antes de cuatro años. Justifican su permanencia en el hogar paterno porque tienen "libertad para hacer su vida" o apelan a motivos económicos.
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