Encargado de funeraria

Descripción
Los encargados de funeraria supervisan los preparativos para el entierro o la cremación de un difunto. Organizan los detalles del funeral y garantizan que la ceremonia se lleve a cabo sin problemas. Tratan con mucho tacto y sensibilidad a la familia y amigos del fallecido.
Actividades laborales
Los encargados de funeraria supervisan los preparativos para el entierro o la cremación de un difunto, arreglan los detalles del funeral mismo, y garantizan que la ceremonia se lleve a cabo sin problemas.

Cuando alguien muere, los familiares o amigos suelen ponerse en contacto con una funeraria, que se encarga a continuación de que el difunto sea llevado a un velatorio, que suele estar en los locales de la funeraria.

El encargado de funeraria aconseja a los parientes sobre los preparativos necesarios para el funeral y les ayuda con la documentación legal. Pueden organizar todo lo relacionado con el transporte, la música y los anuncios en los periódicos. Como parte de la organización práctica del funeral, coordinan a los funcionarios del crematorio, autoridades religiosas, floristas y empresas de catering.

La preparación de los difuntos antes del funeral puede conllevar preservar el cuerpo mediante embalsamamiento. Durante este proceso, se eliminan los fluidos corporales y se sustituyen por líquido embalsamador, y se realzan los rasgos para reflejar fielmente el parecido de la persona. La familia y los amigos pueden ver entonces a su ser querido.

En algunas funerarias, especialmente pequeñas empresas familiares, esta tarea lo lleva a cabo el encargado de la funeraria. En otras, puede emplearse un embalsamador especialista.

Durante la celebración del funeral, el encargado supervisa a los conductores y los portadores del féretro, da instrucciones a los familiares y se asegura de que ninguna parte del acto se olvide o se realice fuera de su momento.

Asistir a funerales supone estar al aire libre en todo tipo de condiciones climáticas.
Perfil profesional
Para ser encargado de funeraria, se necesita:
  • Comunicarse con tacto pero con eficacia con la familia del fallecido.
  • Apariencia elegante.
  • Saber escuchar.
  • Una actitud sensible, comprensiva y profesional.
  • No implicarse demasiado emocionalmente.
  • Ser paciente y digno de confianza.
  • Tener buenas dotes de organización; puede haber negociaciones detalladas con funcionarios del cementerio, etc.
  • Excelentes dotes para el trabajo en equipo.
  • Prestar atención a los detalles y llevar a cabo los deseos de la familia del fallecido.

Competencias
  • Actitud responsable.
  • Afectuoso.
  • Aptitudes para la escucha.
  • Bien organizado.
  • Capacidad para bregar con situaciones angustiantes.
  • Capacidad para trabajar en equipo.
  • Capaz de permanecer emocionalmente impasible en situaciones sobrecogedoras.
  • Capaz de prestar atención al detalle.
  • Capaz de sintonizar con la sensibilidad de personas alteradas y angustiadas.
  • Confiable.
  • De aspecto inteligente.
  • Dirige y organiza funerales.
  • Enfoque profesional.
  • Habilidad para realizar trabajo administrativo.
  • Habilidades comunicativas.
  • Habilidades sociales.
  • Lleva registros con precisión.
  • Paciente.
  • Pregunta a los clientes para averiguar qué es lo que quieren.
  • Respetuoso.
  • Sensible.
  • Trabaja estrechamente con otros profesionales.
  • Trabaja estrechamente con proveedores y clientes.
Estudios oficiales
A continuación se relacionan algunos de los estudios oficiales (ciclos formativos o carreras universitarias) que permiten ejercer esta profesión. Hay que tener en cuenta que dependiendo del ámbito de especialización, es posible que se tenga que complementar la formación con otros cursos más específicos del sector. La formación continua es un aspecto clave para la mejora profesional.