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Motivos para opositar y claves para prepararse

Artículo de opinión

  • 29/01/2026
  • Tiempo de lectura 7 mins

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Claudia Juncosa Sánchez. Periodista en el departamento de Comunicación Davante MasterD
Hoy en día, decidir preparar una oposición no suele ser una decisión impulsiva.  Es, más bien, una respuesta a una realidad laboral que muchas personas conocen demasiado bien: contratos temporales, jornadas imprevisibles, sueldos que no siempre compensan el esfuerzo y una sensación general de incertidumbre que parece agravarse con el paso de los años.
 
En ese contexto, opositar aparece como una alternativa atractiva, pero también como una decisión exigente, con un impacto directo en lo personal, académico y profesional.
 
Aunque desde fuera pueda parecer "solo estudiar", quien se adentra en el mundo de la oposición descubre que es un proceso donde influyen tanto la motivación como la estrategia, y donde la capacidad de sostener el esfuerzo en el tiempo marca, muchas veces, la diferencia.
 

¿Por qué tantas personas hoy en día deciden opositar?

La razón más repetida es la estabilidad laboral: la idea de tener un empleo duradero, con unas condiciones previsibles, resulta muy valiosa en un mercado de trabajo donde no siempre se puede planificar a medio plazo. Para muchas personas, especialmente a partir de cierta edad o tras varias experiencias laborales discontinuas, la estabilidad deja de ser un "extra" y se convierte en una prioridad.
 
Pero no es el único motivo. También influye la seguridad de ingresos: saber cuánto vas a cobrar, cuándo, y en qué condiciones, aporta tranquilidad. Y esa tranquilidad es la permite tomar decisiones vitales (mudarse, independizarse, formar una familia, pedir una hipoteca) con menos miedo a que todo se tambalee en cuestión de meses. A esto podemos añadir que, en muchos sectores, además, el empleo público supera, con creces, los ingresos que se obtendrían en la esfera privada.
 
Y también existe una motivación muy valorable: el propósito. No todo el mundo oposita solo por estabilidad. Hay quien busca trabajar en ámbitos con impacto social directo (como pueden ser sanidad, justicia o educación). En un momento en el que la palabra "vocación" suena a veces gastada, muchas personas encuentran en lo público una forma clara de sentir que su trabajo tiene sentido.
 

Trabajar en la administración pública: implicaciones reales en la trayectoria profesional

Entrar en la Administración Pública cambia el tipo de carrera profesional que se construye, ya que sigue su propio sistema. Esto, implica que para algunas personas sea un cambio liberador en el sentido en que se reduce el estrés asociado a la incertidumbre y se gana espacio mental para vivir mejor con condiciones reguladas y horarios, generalmente, más conciliables.
 
Sin embargo, para otras, supone adaptarse a un ritmo y una cultura laboral diferentes, de tal forma que, para conseguir un ascenso, los plazos son más lentos, y dependen normalmente de grados, escalas, concursos o convocatorias internas.
 
En términos académicos, opositar puede convertirse en un "posgrado práctico" en disciplina, metodología y memoria. No siempre se reconoce así, pero preparar una oposición exige aprender a estudiar de forma eficiente, dominar legislación, organizar contenidos extensos y desarrollar habilidades de examen. Son competencias que, incluso si no se consigue plaza a la primera, dejan aprendizaje.
 

¿Cómo preparar una oposición?

Uno de los grandes errores al comenzar es pensar que la oposición se prepara "cuando haya tiempo". No funciona así. Quien aprueba suele hacerlo porque crea un sistema constante y estable de estudio.
 

Las fases de preparación de una oposición

 
  • Fase de aterrizaje


La clave está en convertir la preparación en un proyecto con fases, de tal forma que las primeras semanas constituyen una fase de aterrizaje: entender el temario, el tipo de examen, el baremo, las pruebas, los cortes y el calendario aproximado.
 
  • Fase de construcción


Después, se atraviesa la fase de construcción, durante los meses centrales: estudio con constancia, mejora de técnicas, avance real por bloques y primeros simulacros.
 
  • Fase de consolidación


Durante los últimos meses tienes tiene lugar la fase de consolidación, con repasos inteligentes, simulacros de exámenes, corrección de fallos y refuerzo de puntos débiles.
 


Hábitos de estudio para preparar oposiciones

En el momento de ponerse a estudiar, hay dos hábitos que suelen dar muy buen resultado. El primero es trabajar el temario de forma práctica: haciendo test, respondiendo preguntas cortas, creando esquemas o explicándolo en voz alta para comprobar si realmente se ha entendido.
 
El segundo es volver a lo ya estudiado de manera regular, en distintos momentos, en lugar de avanzar tema tras tema como si fueran casillas que se marcan y se dejan atrás. Este tipo de métodos, centrados en la práctica y en la repetición inteligente, son precisamente los que se trabajan en centros de preparación como Davante MasterD, donde se refuerza la constancia y el entrenamiento real de examen.
 

Preparar una oposición con apoyo externo

Respecto al apoyo externo, depende del perfil. Hay oposiciones que se pueden preparar en solitario si la persona es muy autónoma y el examen es claro. Pero en la mayoría de los casos, contar con una academia, preparador o grupo de estudio aporta algo esencial: estructura, corrección, simulacros y compañía. No es solo una cuestión de "saber más", sino de sostener el proceso.
 
En ese sentido, contar con el apoyo de una academia como el centro de Oposiciones Davante MasterD puede marcar la diferencia, porque te ofrece una preparación estructurada, recursos actualizados, simulacros y un acompañamiento constante que te ayuda a mantener el ritmo incluso en los momentos de bajón. Además, su metodología es flexible, pensada para que puedas compaginar la oposición con tu día a día, ya sea trabajando, estudiando otra cosa o teniendo responsabilidades familiares.
 
Al final, opositar es una carrera de fondo, y tener un plan adaptado a tu realidad puede ser justo lo que necesitas para presentarte al examen con confianza y con opciones reales de conseguir tu plaza.
 
Y es aquí donde aparece un elemento decisivo: la conciliación. Estudiar mientras se trabaja o mientras se tienen responsabilidades familiares es posible, pero exige renunciar a la idea de "hacerlo todo igual que antes". En la práctica, muchas personas necesitan negociar tiempos, poner límites, reducir compromisos y aceptar que no se puede rendir al 100% en todos los frentes a la vez.

¿Cuáles son los errores frecuentes en la preparación de una oposición?  

Uno de los fallos típicos es pasar horas leyendo y subrayando sin un plan real. Parece que avanzas, pero luego haces una prueba y no salen los resultados. También es muy frecuente dejar las pruebas o los supuestos "para más adelante", cuando en realidad el examen se aprende desde el principio practicándolo.
 
Otro error es caer en la comodidad: estudiar siempre lo que ya te sabes y evitar lo que cuesta. Eso da tranquilidad, pero no mejora. Además, si no apuntas tus fallos, acabas repitiendo los mismos errores una y otra vez sin darte cuenta.
 
Y, por último, algo que pesa muchísimo: compararte con otros, exigirte hacerlo perfecto o estudiar a lo loco unos días y luego caer. Eso desgasta y te desconecta del proceso.
 
La clave está en tener una rutina sencilla, pero constante. Avanzar por vueltas, repasar con método y hacer pruebas, corregirlas bien y aprender de los errores es de lo más potente. Y si incluyes simulacros cada cierto tiempo, llegas al examen con más seguridad y menos nervios, porque ya has entrenado la situación real.
 
En resumen: constancia, práctica y cabeza fría. Eso suele pesar más que cualquier "maratón" de estudio. Y como pasa con casi todo lo que merece la pena, no va de que sea fácil… va de mantenerlo en el tiempo y llegar hasta el final.
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