¿Por qué son importantes los Certificados de Profesionalidad?

Artículo de opinión

  • 24/11/2022
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Vladimir Carbonell. Responsable de Formación Profesional en MasterD
Existen diversos proyectos relacionados con la estrategia del país a corto/medio plazo, pero quiero hacer referencia al denominado España 2050, para el que se realizó un estudio en el que se identifican grandes desafíos de futuro, de los cuales, destacamos el desafío 3: mejorar la formación y recualificación de nuestra población.
 
España tiene una población menos formada y cualificada que los países más avanzados de la UE, suponiendo un problema para posicionarse en un escenario emergente que requiere de una fuerza trabajadora bien educada y actualizada.

Necesitamos reducir de forma sensible la población sin cualificar, articulando para ello un sistema de recualificación que permita actualizar las competencias de los trabajadores (empleados y desempleados). Es, en este punto, en el que los Certificados de Profesionalidad toman el protagonismo de la cualificación de las personas, pasando a ser un eje de formación ágil y eficaz, garante de la adquisición de competencias de los trabajadores y aportando seguridad a las empresas en donde estos desempeñen su trabajo.

El tejido productivo está reclamando personas que se ajusten a los requerimientos de los puestos de trabajo que ofrece, creciendo cada año los destinados a titulados en Formación Profesional y en donde incluimos los mencionados Certificados de Profesionalidad. Se quiere paliar la sobrecualificación, universitarios en puestos de trabajo destinados a otro tipo de estudios, y también el problema de no encontrar demandantes de empleo con las competencias adquiridas para los puestos de trabajo ofertados. Se trata de rellenar ese "hueco" intermedio con cada vez más población preparada para que, de esta forma, las empresas puedan mejorar la productividad.
 
No hay que olvidar que los Certificados de Profesionalidad son títulos oficiales que acreditan las competencias adquiridas por las personas a través de su experiencia profesional y/o académica. Estos títulos sirven también, debido a su vínculo con la Formación Profesional, para convalidar módulos en estudios de ciclos formativos. De esta forma las personas pueden continuar su carrera académica y potenciar su perfil en el mercado laboral.
 
Estos Certificados, para algunas especialidades, habilitan de forma oficial al que lo obtiene para ejercer una profesión regulada como es el ejemplo del instalador electricista, aunque son cada vez más especialidades las que están dirigiendo las profesiones a un modelo más regulado a través de las habilitaciones. Este hecho genera más interés por parte del alumnado a alcanzar el objetivo de titular mediante un Certificado de Profesionalidad y asentar su posición en un puesto de trabajo que requiera de estas habilitaciones.
 
Especialidades como la rama técnica o sociosanitaria son las que mayor grado de interés suscitan entre los estudiantes; sin embargo, cada vez hay más alumnos y alumnas que priorizan entre sus objetivos alcanzar la meta de la titulación con un certificado de profesionalidad en especialidades emergentes en el mercado laboral como informática, marketing y logística u otras de mayor recorrido laboral como administración, hostelería y turismo o sanidad, entre otras.
 
Como ciudadanos, nos encontramos en un momento clave de oportunidades para reconocer o mejorar nuestras capacidades y competencias, y que nos faciliten el acceso a puestos de trabajo ofertados a personas cualificadas o mejora en los puestos ya ocupados, debido al empuje que se le está dando, por parte de las administraciones, a la acreditación de las competencias de la población.
 
Uno de los instrumentos para lograr acreditar las competencias y, en consecuencia, obtener un título mediante un certificado de profesionalidad, es el llamado procedimiento de evaluación y acreditación de competencias. Se trata de un procedimiento ágil y eficaz que tiene un alcance mayor que la formación reglada convencional, ya que es un proceso abierto de forma permanente para toda la ciudadanía que cumpla con unos requisitos relativamente sencillos, como son: la nacionalidad española o permiso de residencia en vigor, edad, experiencia laboral en el sector y/o formación no formal.
 
Con estas premisas, las personas con experiencia pueden acudir a estos procedimientos y evidenciar que poseen estas competencias adquiridas, pero también las personas sin experiencia pueden formarse para poder presentarse a estos procesos y conseguir el mismo fin, la acreditación de las competencias y el título de certificado de profesionalidad.
 
Esta formación mencionada tiene la ventaja de ser flexible, ya que, identificada como no formal, es decir, no conducente a la obtención directa de titulación oficial, permite a los centros de formación que la ofertan hacerla en distintos formatos, como es la metodología presencial, online o híbrida, además de no estar sujeta a calendarios que marquen fechas de inicio y fin. Aunque su estructura de contenidos y formato debe permitir al alumno adquirir las competencias y habilidades especificadas para cada especialidad y que,, a su vez, le sea efectiva en el procedimiento de evaluación y acreditación de competencias.
 
Como decimos, nos encontramos en un momento clave y de oportunidades para que un volumen significativo de ciudadanos pase a estar cualificado y en condiciones óptimas para cubrir los puestos de trabajo ofertados en el tejido productivo. Y para ello, la administración central y local, el sector público y privado de la formación, y las empresas, debemos promover los Certificados de Profesionalidad y sus vías de obtención, realizando una comunicación extensa, rigurosa y continua en el tiempo a través de campañas, implantación de puntos de información u orientación profesional, entre otras acciones. El objetivo es extender y promover entre los ciudadanos la importancia de la formación continua y el reconocimiento de sus competencias a través de estos procedimientos.
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