"El profesorado siente que le falta formación para la resolución de conflictos"

Entrevista

  • 27/04/2022
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Cécile Barbeito y Josep Maria Royo. Investigadores de la Escola de Cultura de Pau de la Universitat Autònoma de Barcelona (Catalunya)
Cécile Barbeito es investigadora de la Escola de Cultura de Pau de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y especialista en educación para la paz, la evaluación, la sensibilidad al conflicto, y el papel de los municipios en la construcción de paz. Es doctoranda sobre vías para superar los efectos de la polarización política en las escuelas. Entre sus publicaciones destacan los libros 122 acciones fáciles (y difíciles) para la paz, Herramientas e iniciativas de las ciudades europeas para e construir la paz. Prácticas de diplomacia de ciudades y, como coautora, Competències per Transformar el món y Juegos de Paz. Caja de herramientas para educar para una cultura de paz. Barbeito cuenta además con un Máster de investigación en didáctica y evaluación educativa por la Universitat de Barcelona (UB); Diploma en Salud Mental en Situaciones de Violencia Política y Catástrofes naturales por la Universidad Complutense de Madrid (UCM); Diploma en Cultura de Paz por la UAB, y licenciada en Ciencias políticas por esta misma universidad.
 
Josep Maria Royo es investigador de la Escola de Cultura de Pau (ECP) de la UAB desde el año 1999 y uno de los coordinadores del posgrado de Cultura de Paz de esta entidad. Su área de investigación se centra en el análisis comparativo de los conflictos y la construcción de paz. Cuenta con un Máster en Relaciones Internacionales (RRII) e Integración Europea, un Diploma de Estudios Avanzados en RRII y Derecho Internacional Público, un Diploma de Postgrado en Cultura de Paz, y es licenciado en Ciencias Políticas (especialidad en RRII). Asimismo, imparte docencia en diferentes espacios universitarios y no universitarios.
 
También es coautor de Alerta! Informe sobre Conflictos, Derechos Humanos y Construcción de Paz, desde su inicio en 2002. Ha sido vocal de la Junta Directiva de Lafede.cat Organizaciones para la Justicia Global (2013-2018), y miembro de la Junta de Gobierno del Memorial Democràtic de la Generalitat de Catalunya (2016-2019) y del Grupo de Estudios Africanos (GEA) de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). También es cofundador y editor del blog Paz en Construcción (El País) y miembro del colectivo Africaye.

¿De qué hablamos cuando nos referimos a cultura de paz? ¿En qué se diferencia con la educación para la paz, o es lo mismo?
 
La cultura de paz se refiere al hecho de interiorizar – personal y colectivamente – la paz como una cultura, personal y colectiva, en la que todas nuestras acciones (relaciones, consumo, activismo, etc.) sean coherentes con la paz.
 
La educación para la paz es el acto educativo que permite llegar a una cultura de paz. Pone el énfasis, en primer lugar, en tener habilidades y actitudes que permitan transformar los conflictos de forma constructiva, pero a la vez apela a que cada persona se movilice para acabar con las diferentes violencias existentes en la sociedad.
 
¿Y cuál es la función de la Escola de Cultura de Pau de la UAB, pionera en esa labor en el estado español? ¿Existen otras iniciativas actualmente? ¿Y a nivel europeo e internacional?
 
Desde su creación en 1999, la Escuela de Cultura de Paz ha combinado actividades de investigación para la paz, con formación, sensibilización e intervención. Desde el momento de su creación, ha analizado la situación de conflictividad y paz en diferentes países del mundo, a la vez que ha formado a jóvenes y profesionales en competencias para promover la paz, a través de la Diplomatura de Posgrado de Cultura de Paz, entre otras actividades formativas.
 
El Posgrado en Cultura de Paz también inicia su andadura en 1999, avalado y apoyado por la Universitat Autònoma de Barcelona. El objetivo de este posgrado, pionero en el estado español en este ámbito, es formar profesionales en el ámbito de la cultura y la construcción de la paz. Esta formación aporta conocimientos teóricos y prácticos sobre educación para la paz, cultura de paz y transformación de conflictos a nivel micro (relaciones interpersonales) y también profundiza en el análisis de los conflictos armados internacionales y los procesos de paz, la participación de la sociedad civil en la construcción de la paz, los derechos humanos y la dimensión de género en los conflictos y la construcción de la paz. Hasta la fecha en este posgrado se han formado más de 800 personas de diferentes países y trayectorias académicas y profesionales, convirtiéndose tras 23 ediciones en toda una referencia a nivel nacional e internacional, sobre todo en los países hispanohablantes.
 
Existen otras experiencias formativas de estudios de paz en todo el mundo, desde cursos cortos y especializados hasta másteres y doctorados. También, aunque tal vez sean un poco menos numerosos, centros alrededor del mundo que promueven la investigación para la paz, en estudios para el desarme, promoción del diálogo, etc.
 
¿Qué profesiones existen en torno a la cultura de paz?
 
Si entendemos la cultura de paz como una forma de impregnar todos nuestros actos de los valores y actitudes de paz, cualquier profesión podría estar relacionada. En nuestro posgrado hemos tenido alumnado de profesiones tan diversas como arquitectura, cocina, ingeniería agrónoma, entrenamiento físico, etc. Hemos invitado a nuestros alumnos a explorar, desde sus disciplinas respectivas, cómo incorporar la cultura de paz en su día a día y en su práctica profesional y/o de compromiso social.
 
Aun así, sí que existen algunas profesiones más frecuentemente relacionadas con la cultura de paz, como pueden ser la cooperación internacional, la defensa de los derechos humanos, el sector social, el periodismo y la investigación en relaciones internacionales, la docencia...
 
¿Cuál es el trabajo de los profesionales dedicados a la cultura de paz en un conflicto internacional?
 
Los principales ámbitos de trabajo dedicados a la cultura de la paz en un conflicto internacional son la cooperación internacional y la promoción de la justicia global, como personal técnico de organizaciones no gubernamentales (ONG) de cooperación internacional, especializados en formulación y gestión de proyectos en las ONG locales e internacionales; el trabajo en Organizaciones Intergubernamentales (OIG) del sistema de Naciones Unidas; o bien actores públicos de cooperación (cooperación municipal, Agencia Catalana/Española de Cooperación).
 
Otro de los ámbitos de trabajo es la investigación y la comunicación, como es el periodismo de paz en contextos de conflicto armado o violación de derechos humanos; así como investigadores de centros de investigación universitarios y privados vinculados al ámbito de las relaciones internacionales, la construcción de la paz y la seguridad.
 
Finalmente, otra de las áreas de trabajo de los profesionales dedicados a la cultura de la paz en un contexto de conflicto internacional tiene relación con aquellas personas que están trabajando en la mediación y resolución de conflictos tanto desde una perspectiva local como internacional: mediadores, facilitadores de puentes de diálogo entre las partes enfrentadas y promoción de iniciativas en el marco de las sociedades afectadas por situaciones de violencia y conflicto.  

¿En qué otros ámbitos, más allá de las relaciones internacionales, puede trabajar un profesional especializado en cultura de paz?
 
Otra de las áreas principales de trabajo es la educativa, en la que se incluye al profesorado de Educación Infantil, Primaria, Secundaria o de las universidades; así como a educadores del sector no formal.
 
Finalmente, otro ámbito es el trabajo de tipo comunitario, en el que se incluyen trabajadores/as sociales, educadores/as sociales, personal sanitario, mediadores/as u otros campos que tengan que hacer frente a conflictos comunitarios, familiares, laborales. Sin embargo, desde una perspectiva más holística, la experiencia nos ha demostrado que es posible incorporar una mirada de paz, ecofeminismo y promoción de la justicia global y los derechos humanos en ámbitos educativos diversos como podría ser la ingeniería, la filosofía, la arquitectura, entre otros múltiples campos.
 
¿Qué se debe estudiar para ser un profesional dedicado a la cultura de paz?
 
En la mayoría de los estudios por la paz y/o de relaciones internacionales se explican teorías y herramientas de resolución de conflictos: comprender las dimensiones de la paz y de la violencia, conocer herramientas de análisis de conflictos, de gestión/resolución/transformación de conflictos y formas de negociar y construir la paz. Estos son los contenidos básicos que suelen encontrarse en una formación de estudios internacionales y con perspectiva de paz.
 
Además, uno de los puntos distintivos de nuestro curso, específicamente, es que priorizamos la coherencia personal de forma muy especial: dedicamos un trimestre entero a que el alumnado practique en su propia piel habilidades como el (auto)conocimiento, la (auto)estima y la (auto)confianza, la comunicación efectiva y empática, la toma de decisiones efectivas, la cooperación, la empatía, el análisis de posturas y necesidades, la creatividad... Empezar por estos contenidos no solo ayuda a la cohesión de grupo entre el alumnado y facilita su aprendizaje, sino que también es una forma de aprendizaje muy significativo y profundo de interiorizar la resolución de conflictos y la construcción de paz en la propia piel.
 
¿Cómo se puede educar en cultura de paz desde las escuelas, institutos, centros formativos y universidades? ¿Cómo valoráis el trabajo que se está haciendo desde el ámbito educativo y qué margen de mejora tiene?
 
Las escuelas, institutos, universidades, escuelas de adultos, educación no formal, etc. ofrecen la oportunidad de educar en cultura de paz a través de la enseñanza-aprendizaje de las actitudes y habilidades necesarias (escucha, empatía, asertividad, cooperación, etc.), por un lado. Pero también lo hacen ayudando a concienciar de forma crítica de las crisis por las que pasa el planeta (conflictos armados, crisis climática, violencia de género, aumento de las desigualdades, etc.): en qué medida contribuimos todas y todos a estas crisis (qué, cómo y cuánto consumimos; en qué banco dejamos el dinero; cómo nos desplazamos y qué uso hacemos de energías fósiles en general...) y cómo podemos organizarnos colectivamente para cambiarlo. 
 
En Primaria se suele trabajar mucho mejor este tema que en la ESO, a través, por ejemplo, de las asambleas o círculos de clase cada día, rincones para resolver los conflictos (poniendo una silla con una oreja y otra con una boca en un rincón del aula, y que el alumnado se siente allí cuando tenga que resolver un conflicto con algún compañero o compañera). También se trabaja a través de la educación emocional en cuentos, proyectos de mediación entre iguales, etc. En las etapas posteriores, por desgracia, parece que las habilidades de relación ya están adquiridas y no se suele insistir mucho más en el trabajo de estas competencias, ¡cuando debería ser un aprendizaje de toda la vida!
 
En todas las etapas educativas, desde la Educación Infantil hasta la adulta, hemos observado de docentes maravillosos que trabajan estos temas desde todos los ámbitos y asignaturas. Además, los espacios de tutoría son una buena oportunidad para abordar la cultura de paz, y sería bueno planificar el plan de acción tutorial de manera que incluya habilidades de resolución de conflictos, a la vez que discutir problemáticas actuales, "cuestiones socialmente vivas", en las aulas, para desarrollar el sentido crítico y la conciencia planetaria. Lo que observamos, es que hay mucha diferencia entre el profesorado, y también que este siente que le falta formación en resolución de conflictos. Es una pena que no se incluya de forma estructural en la formación inicial docente.

¿Viendo la gravedad de los conflictos internacionales que existen en la actualidad junto a las crisis climáticas, sanitarias y económicas que nos afectan, cree que su labor será cada día más necesaria? ¿Han percibido un aumento del interés de los estudiantes por esta especialidad?
 
Creemos que hay un interés creciente en esta especialidad, que vemos reflejada en que se multiplica la oferta formativa sobre estos temas.
 
Por desgracia, nuestra labor es muy vigente e ingente. Cuando surgen conflictos tan mediáticos como el de Ucrania, la sociedad se vuelca y se moviliza con el horror de la guerra, pero es que hay más de 30 conflictos armados actualmente que también merecen nuestra atención. A esto, como bien dices, hay que añadirle emergencias ligadas a las crisis climáticas que serán cada vez más frecuentes (sequía, inundaciones, tornados, etc.), desigualdades, vulneración de los derechos humanos...
 
Muchas organizaciones que analizan información global con datos a lo largo de los años coinciden en que, a excepción de todos los temas ambientales –que no son pocos, y son urgentísimos - el resto de los indicadores (suficiencia alimentaria, reducción de la pobreza absoluta, etc.) están mejorando. ¡Pero eso no quiere decir que tengamos que conformarnos con eso! Es nuestra prioridad, y consideramos que es plenamente vigente, seguir apostando por buscar formas de mejorar la vida de las personas y del planeta. Y cuántas más seamos, mejor.
 
Imagen: Escola de Cultura de PAU de la UAB
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