La OIT vaticina una lenta recuperación del empleo y alerta de un mayor riesgo de desigualdad

Redacción de Educaweb
10/06/2021

Las mujeres, los jóvenes, los migrantes, los trabajadores informales y con menos competencias han sufrido en mayor medida el impacto del COVID-19
El empleo se recuperará, pero lentamente y con el riesgo de mayores desigualdades que al inicio de la pandemia, por lo que es preciso una estrategia global que ponga a las personas en el centro de las políticas públicas. Esta es una de las principales conclusiones contenidas en el informe World Employment and Social Outlook: Trends 2021 (Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias 2021) presentado recientemente por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El informe incluye un análisis de la repercusión laboral y social generada por el coronavirus, a nivel global y regional, así como su impacto por sectores económicos, en las empresas y en los diferentes perfiles de trabajadores. Finalmente, también recomienda una serie de medidas para reconstruir los mercados de trabajo de una manera justa y sostenible.
 

Europa, entre las regiones más castigadas del planeta por el COVID-19

 
La OIT estima que en 2020 se perdió el 8,8% del total de horas de trabajo, lo que equivale a las horas trabajadas en un año por 255 millones de trabajadores a tiempo completo. La mitad de estas horas se perdieron por una reducción de las horas de trabajo y el resto por la destrucción de empleo. Por el contrario, se podrían haber creado unos 30 millones de nuevos puestos de trabajo en el mundo si no hubiera habido pandemia.

En el primer trimestre de este año, el déficit de horas trabajadas totales se situó en el 4,8% situándose en el 4,4% en el segundo. En horas de trabajo, 140 millones de empleos a tiempo completo y 127, respectivamente.

Las regiones más afectadas han sido América Latina y el Caribe, por un lado, y Europa y Asia Central por otro. En este último caso, se estima que la pérdida de horas de trabajo se ha situado en el 6% en el segundo trimestre de 2021.

En cuanto al futuro, la Organización Internacional del Trabajo prevé que la recuperación se traduzca en la creación neta de 100 millones de puestos de trabajo a nivel mundial en 2021 y 80 millones en 2022. También es probable que existan menos puestos de trabajo de los que se habrían creado de no producirse la pandemia, por lo que vaticina que el déficit de puestos derivado de la crisis mundial llegará a los 75 millones en 2021 para luego reducirse a 23 millones en 2022. Se trata de una revisión a la baja de las previsiones realizadas en enero de 2021, debido a los rebrotes de la pandemia y el lento avance de las campañas de vacunación.
 
La OIT considera que estas previsiones de crecimiento son demasiado débiles para ofrecer suficientes oportunidades de empleo a quienes perdieron o abandonaron su trabajo durante la pandemia, y también para los jóvenes que se incorporan al mercado laboral. Por tanto, se prevé un aumento "sostenido y pronunciado del desempleo", que pasará de los 187 millones en 2019 a los 220 millones en 2020 y 2021 para bajar a los 205 millones en 2022. La recuperación en países con ingresos altos como España será algo más rápida.

Además, muchos de los empleos que se generen serán "poco productivos y de mala calidad", sobre todo en los países con ingresos más bajos. Estas "lamentables previsiones dificultan aún más el objetivo de erradicar la pobreza de aquí a 2023", indica el organismo de Naciones Unidas. De hecho, a raíz de la pandemia, la pobreza laboral se ha situado en niveles de 2015.

El deterioro de la calidad del trabajo también se observa en el aumento del trabajo por cuenta propia, caracterizado "de manera desproporcionada por la baja productividad y el trabajo informal". Si la destrucción de empleo estimada es dos veces mayor en el caso de los trabajadores por cuenta propia, entonces nos hallamos ante un cambio en la estructura del empleo a nivel mundial, apunta el informe.
 

Los empleados con más competencias, menos afectados por la crisis generada por la pandemia

 
La crisis no ha afectado de igual forma a todas las empresas ni a todas las personas. El World Employment and Social Outlook: Trends 2021 dedica una atención más especial a los más castigados por el COVID-19.

Desde la óptica empresarial, la OIT advierte que muchas micro y pequeñas empresas "han quebrado o se enfrentan a un futuro muy incierto". Este hecho ha sido especialmente grave para las organizaciones que se desenvolvían en los sectores económicos más afectados por la crisis, esto es, los servicios de alojamiento y restauración, el comercio mayorista y minorista, la construcción y la industria manufacturera.

Desde el punto de vista de los trabajadores, los empleados informales son los que se han visto afectados por la crisis "de forma desproporcionada". La OIT entiende por trabajador informal aquél que trabaja por cuenta propia o ajena pero que no está protegido por la ley, por lo que no cuenta con contrato estable, protección social o representación sindical. Estos tienen tres veces más probabilidades de perder su trabajo que los asalariados formales, y 1,6 veces más que los trabajadores por cuenta propia.

Los empleados con un bajo nivel de competencias laborales también han sufrido un mayor impacto. La OIT constata que los trabajadores más "calificados" suelen dedicarse a ocupaciones menos afectadas por la pandemia, ya que muchos de ellos han podido trabajar a distancia. El hecho de poder acceder o no ha internet también ha contribuido a acentuar las desigualdades entre el Norte y el Sur, entre zonas rurales y urbanas, y entre hogares ricos y pobres. Entre los inconvenientes del teletrabajo, se halla la pérdida de límites entre el trabajo y la vida personal, y la reducción de la cohesión social.  

En cuanto al género, las mujeres han perdido más empleo que los hombres. Así, el empleo femenino bajó un 5% en 2020, frente al 3,9% del masculino. El 90% de las mujeres que perdieron su empleo ese año abandonaron la fuerza de trabajo, "lo que lleva a suponer que su vida laboral va a verse interrumpida durante un periodo prolongado, a menos que se adopten las medidas adecuadas", advierte el informe. Además, ellas se han dedicado más al cuidado de los niños y el hogar durante la pandemia, lo que ha aumentado el tiempo de trabajo no remunerado.

Otro segmento de población golpeado por la crisis son los jóvenes. La crisis ha interrumpido su transición de la escuela o la universidad al mundo el trabajo, indica la OIT. El organismo recuerda que entrar en el mercado de trabajo durante una recesión reduce las probabilidades de empleo a largo plazo, los salarios y el desarrollo de competencias. Ahora bien, en periodos críticos también suele aumentar la inversión en educación formal, si bien el coronavirus ha reducido las oportunidades educativas, sobre todo en regiones con escasa infraestructura digital.

Finalmente, el informe se centra en los trabajadores migrantes, quienes se quedaron sin empleo de manera abrupta, no cobraron o se retrasó el pago de su salario, y a menudo carecieron de protección social.  

Con el fin de revertir esta situación y reducir las desigualdades socioeconómicas, la Organización Internacional del Trabajo recomienda poner a las personas en el centro de las políticas económicas, sociales y medioambientales. Esta recomendación se traduce en cuatro objetivos concretos:

         
 
El informe World Employment and Social Outlook: Trends 2021 (Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias 2021) está disponible en la página oficial de la Organización Internacional del Trabajo.
 
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