El valor de la formación no reglada

Arrate Espinosa.
Directora académica de Implika (Bilbao)
05/05/2021

Una de las preguntas más frecuentes que nos llega a través de nuestra Agencia de Colocación es si la formación no reglada aporta valor o no al currículum. Hablamos de aquellos cursos, postgrados o másteres que se imparten normalmente en centros privados, como es nuestro caso, universidades privadas o escuelas de negocios. Estas enseñanzas no están reguladas por el Ministerio de Educación y Formación Profesional y, por tanto, no tienen validez académica oficial.
 
Una vez aclarado este concepto, es compresible que surja la duda sobre si este tipo de formación es realmente válida para el currículum a la hora de optar a un puesto de trabajo.  El hecho de que la formación no reglada no permita la obtención de un título oficial no implica en ningún caso que no sirva para especializarse, adquirir una competencia determinada y conseguir un empleo relacionado con esa área. Además, el alumno que curse una formación de estas características recibirá un título acreditativo de los conocimientos aprendidos, el número de horas invertidas así como las prácticas realizadas, en caso de que proceda.
 
Ahora bien, ¿cómo es este tipo de formación?, ¿qué valor tiene para el desarrollo profesional de las personas? Las enseñanzas no regladas cumplen un objetivo muy claro: formar y capacitar a las personas para el trabajo, y actualizar sus competencias y conocimientos a lo largo de su vida profesional.  Igualmente, este tipo de formación se adapta con mayor facilidad a las demandas del tejido empresarial, ya que no tiene que pasar los largos trámites legales y administrativos para su aprobación por las instituciones oficiales.
 
De acuerdo con el estudio Carencias de capacidades de Udemy, el 77% de los españoles cree que existe un déficit de habilidades en el entorno laboral. Este porcentaje supone un incremento de 12 puntos respecto a la percepción que existía sobre la misma cuestión en 2017. ¿El motivo? Debido a la pandemia, cada vez somos más conscientes de que necesitamos estar mejor preparados ante cuestiones como la transformación digital. Este último año nos ha ayudado a tomar consciencia de cuáles son nuestras limitaciones a nivel laboral y ha acelerado la necesidad de hacer formación continuada en lo que se refiere a reciclaje y especialización.
 
En este contexto, la formación no reglada responde a las necesidades de ese entorno cambiante y es un punto de partida a tener en cuenta para ser más competitivos en el mercado laboral presente y futuro y responder a desafíos como los siguientes:
   
En este sentido, desde los centros que ofrecemos enseñanzas no regladas intentamos dar respuesta a la realidad plural de una sociedad en la que la formación ya no responde a un criterio de edad y metodología concretos. Veamos las principales beneficios y ventajas aporta esta formación respecto a otro tipo de estudios.
         
Ahora bien, una vez vistas las ventajas de la formación no reglada, también es importante saber qué criterios debemos tener en cuenta a la hora de elegir el centro donde cursar nuestra formación. Analicemos los más importantes:
       
En definitiva, toda formación, tanto reglada como no reglada, persigue un único objetivo: que las personas puedan desarrollar las competencias necesarias para construir su proyecto profesional y de vida. Y esto es algo común a ambos tipos de enseñanza. ¿La clave? Escoger aquello que mejor se adapte a las circunstancias de cada usuario y le permita sacar el máximo partido a su formación.
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