El valor de la formación

Mariela Gómez Ponce.
Profesora universitaria y de diferentes programas de formación no reglada (Zaragoza)
05/05/2021

Durante años, y por una cuestión generacional y de acceso a las oportunidades, los estudios superiores eran la única posibilidad de acceder a una formación de calidad. Con excepción de los estudios para maestros/as, los estudios universitarios eran un objetivo destinado a solo un puñado de personas. Además de ser un objetivo costoso, suponían una salida laboral asegurada y que otorgaba un reconocimiento social.

Pero la evolución del mercado de trabajo y de la oferta de formación que tenemos actualmente en España ha cambiado ese escenario desde años. Lo único que queda de aquel ideal universitario es quizás alguna idea romántica en algunos grupos generacionales.

Hoy en día profesiones tan bien vistas (y bien pagadas) como la de Policía, Bombera/o, Sanitarios/as son, entre otros, trabajos a los que se accede con una formación profesional y, obviamente, con un concurso.   Pero hay más. Hoy en día para gestionar un bar, para manipular comida, para ser pastelero o cualquier cosa que nos planteemos, tenemos una formación no reglada adecuada. Bien pensada. Organizada para cumplir con creces ese objetivo: acceder al mercado laboral.

La oferta de formación no reglada o no oficial abarca prácticamente todas las áreas que nos podamos imaginar y forma parte no solo de un nuevo mercado laboral más profesionalizado y mejor formado sino también de un desarrollo personal que tiene que ver con adquirir nuevas habilidades también para crecer como personas. Desde el diseño de tipografías japonesas, pasando por cursos de comunicación y poder personal hasta los cursos de nutrición vegana o diseño de jardines. La oferta de cursos puede ser interminable. Y está bien que así sea. Es lo que estamos demandando. Queremos seguir aprendiendo, queremos seguir creciendo. Y hay cursos que corren de boca a boca: el de teatro, por ejemplo, un esencial para el autonocimiento y mejorar las habilidades de comunicación y confianza.

¿Quién puede decir a estas alturas que la formación oficial o reglada es mejor que otra? Creo que nadie. Cada tipo de formación ha venido a conformar un espacio multi interés destinado a llenar las necesidades y objetivos de todo tipo de profesiones e intereses particulares.

Desde la Unión Europea saben que es así. Y han financiado numerosos planes de formación a través de institutos y academias donde se imparten en otras formaciones como: Dinamización Comunitaria; Promoción para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres; Certificado Universitario Especialista en Fundraising (Financiación Pública y de la Unión Europea), entre otros.
 
 

Imagen: Captura de la intranet de un curso de formación en Dinamizador/a Comunitaria financiado por la Unión Europea.
 
Plataformas de formación online, aplicaciones móviles para aprender a nuestro ritmo, incluso tutoriales en YouTube, la industria digital está preparándose para dar todo tipo de soporte a esta nueva necesidad de conocimiento. A nuestras nuevas e incipientes ganas de aprender.

La metodología es, además, cada vez más dinámica con un acceso total a la información, con ejemplos, vídeos, casos reales, entrevistas. La formación no reglada se adapta, es dinámica y accesible.

Una de las características más importantes además de la educación no reglada es su capacidad de adaptación, de captar las necesidades del mercado y de convertirlas rápidamente en cursos y ciclos de formación.

Quizás algunos de los cursos más importantes en este momento, además de aquellos financiados por la UE por considerarlos importantes para el desarrollo social de las ciudades en su conjunto, son aquellos que tienen que ver con las nuevas tecnologías. Enfoques ágiles y rápidos que forman en poco tiempo y en tareas básicas a programadores, técnicos web, analistas de big data, inteligencia artificial, etc; formaciones electrónicas y técnicas de rápida salida laboral. Esto es así, porque tiene que ver con el cambio de producción económica. Con los tipos de productos, muchos de ellos digitales, que consumimos y que van aumentando año a año.

Así, la formación no reglada goza de gran salud, aunque en mi opinión es todavía adolescente. Su aparición más reciente que los estudios universitarios y su metodología sobre ensayo y error les ha hecho mejorar considerablemente, sobre todo, en los últimos años. Está aprendiendo sobre aciertos y errores y en los próximos años veremos portentos de formación profesional capaces de entrar para cambios de funciones a una plantilla completa. O de especializar a los cuadros de mando de una empresa para las nuevas tareas, o simplemente de generar a medida una paleta de formación para grandes multinacionales en diferentes ciudades.

Las universidades por su lado van hacia una revisión de contenidos, de metodología, incluso diría de oferta de carreras que se adecúen al mercado laboral. Hoy comentaba con un gran periodista muy conocido en España que se había negado apadrinar dos nuevos másteres de Periodismo en España "uno en cada puntal del país", decía. "A las y los jóvenes les encanta esta carrera y las aulas están abarrotadas, pero hay una realidad contundente que no va a cambiar en los próximos diez años.  No puedo ser parte de un engaño que va a llevar a las redacciones solo a uno/a de cada cien". Algo tiene que cambiar.

Estoy de acuerdo con esa observación del mercado y vislumbro un gran cambio en el sector de la mano de un gran visionario y gran analista del mercado educativo y laboral como el doctor Manuel Castells, en su nueva faceta como Ministro de Universidades. Veremos cuáles son los cambios que poco a poco va implementando en los próximos años.

Por mi parte, si tuviese que comenzar mi formación para trabajar rápidamente de cero en la España de hoy, no dudaría. Obviamente es importante tener en cuenta nuestro talento y nuestros gustos, pero siempre hay dos o tres cosas que se nos dan bien. Tres o más cosas para las que tenemos habilidad. Es visualizar nuestro futuro, de qué tiempo disponemos, de qué presupuesto disponemos y sumarnos cuanto antes al mercado laboral. Eso es lo que yo ahora hoy en día. Incluso cambiar o realizar un golpe de timón en nuestra carrera si es necesario o nuestra inquietud personal nos lo pide. Eso es en definitiva el nuevo tiempo que vivimos: un lugar flexible, accesible y sobre todo cercano.
 
 
Fuentes:
 

   

 

Comentar
Nombre
Correo (No se mostrará)
Título
Comentario Límite 500 caracteres. Sólo puedes introducir texto sin formato HTML.
He leído y acepto la política de privacidad
Suscríbete a nuestras publicaciones
Cursos relacionados
Lo más leído
Lo último