Formación no reglada: ADN 100% innovador

Sergi Sánchez y Anna Rosell.
Director y Responsable del Servicio de Psicopedagogía de FxAnimation (Barcelona)
05/05/2021

La visión que hay que tener como centro educativo que cumple la misión de formar a futuros profesionales competitivos en un mercado globalmente cambiante tiene que ser en todo momento despierta, intuitiva y atrevida.

Los centros privados con titulaciones propias aportamos la máxima flexibilidad a los programas formativos, que responden a las necesidades inmediatas del sector empresarial. Esta libertad, que nos aporta el no tener que encorsetarnos dentro de procesos burocráticos de aprobación de contenidos, como ocurre con la regulación propia de la formación contemplada por el Ministerio de Educación y Formación Profesional, por ejemplo, nos ofrece el poder tener una marca propia tanto metodológicamente como de especialización técnica y profesional. Siempre contamos con la industria como nuestro referente de calidad.

Muchas personas eligen la formación no reglada para desarrollar su crecimiento profesional e incluso como primer paso para acceder al mundo laboral. En ocasiones, esto se produce después de que la formación reglada no ha podido satisfacer sus necesidades académicas ni competenciales, en la que la clase magistral, los apuntes y el sistema de evaluación continúan siendo sistemas pedagógicos prioritarios en la mayoría de centros versus el "learning by doing", el "flipped classroom" y el trabajo por proyectos, que se abanderan como metodologías más innovadoras y cercanas a la realidad del mercado laboral y que mucha formación no reglada la aporta como marca diferencial.

El objetivo principal de la formación no reglada es dar una diferenciación profesional y especialidad a aquellas personas que están buscando trabajar en un área o sector concretos. ¿Cómo se consigue? Con la diversidad de formatos, éstos hacen que las personas que buscan especializarse encuentren lo que mejor cubre su necesidad en un momento en concreto de sus vidas: desde un curso intensivo hasta una formación de años, presencial, online, con material fijo a disposición del alumnado o clases con profesorado en directo, etc. Así, se abre la posibilidad de que cualquier momento puede ser adecuado para llevar a cabo un objetivo formativo y no solo cuando, por ejemplo, disponemos de mucho tiempo.

Aparte, si el centro que imparte esta formación no reglada es privado también hay que tener en cuenta que su calidad sea excelente y que aporte un valor añadido que actúe como elemento diferenciador de otra tipología de centros.

Es imprescindible para la entidad contar con referentes que avalen ese nivel. Ciertos buenos posicionamientos en ránquines entre escuelas del mismo sector o contar con premios en concursos del sector, serán objetivos a tener en cuenta. Esto repercute en el perfil profesional del alumnado, ya que en un centro desde donde se impulsan todas estas iniciativas, y estos tienen acceso al máximo de oportunidades, su portafolio profesional se irá nutriendo y creando de una forma diferenciadora con respecto al resto de futuros profesionales de la industria.

Con la participación activa en experiencias complementarias propias del sector de su formación, el alumnado enriquece su experiencia durante su permanencia en el centro más allá de la formación recibida en el espacio del aula. Esta competencia de estar atentos a posibilidades de participación y de visualizarse profesionalmente a través de oportunidades diversas también se impregna en el perfil de las personas que durante un tiempo están bajo una escuela que potencia este valor empresarial. Como profesional mantendrá la actitud de visualizar y promocionar sus productos y la marca de la empresa que represente.

El centro privado de formación no reglada deberá aportar valor añadido ofreciendo el máximo de servicios de atención directa al alumnado como programas de mentoring, acompañamiento psicopedagógico personalizado y adaptado, bolsas de empleo proactivas, networking e incluso la participación en competiciones de e-sports. Es por ello que el perfil de un alumno de este tipo de centros se mantiene actualizado y es más competitivo de cara a futuros procesos de selección. En nuestra gestión, y seguro que en muchos centros privados, la creatividad en proponer servicios y actividades complementarios se incentiva especialmente.

Una característica diferencial de los centros privados y de la formación no reglada en particular es su capacidad de reacción ante los cambios. Durante la pandemia hemos podido demostrar una ágil capacidad de respuesta para seguir con nuestros objetivos. Por ejemplo, las clases no se interrumpieron en ningún momento a pesar del estado de alarma, pasando de la modalidad presencial a online sincrónica en menos de 24 horas; y, al flexibilizarse las medidas de confinamiento, enseguida se optó por un formato combinado manteniendo dos días online y dos presenciales. Los resultados pedagógicos obtenidos no se han visto alterados por la excepcionalidad de la situación.

Escoger las herramientas tecnológicas para poder adaptarnos también fue un reto a contrarreloj y, apuntaríamos a que aquí, también hemos procedido de una manera algo diferente a otras instituciones vinculadas a formaciones regladas. Al tener muy claro quién es nuestro cliente y que trabajamos para él se tiende a observarlo y detectar sus costumbres, maneras de hacer y de seguir modas constantemente. Esto nos indicó que debíamos aprovechar plataformas de comunicación y trabajo colaborativo que ya estaban utilizando y que, casualmente, el sector empresarial vinculado a nuestros estudios también utiliza.
 
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