La flexibilidad de la formación no reglada: una puesta en valor

Artículo de opinión

  • 05/05/2021

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Asunción Manzanares Moya. Subdirectora General de Orientación y Aprendizaje a lo largo de la Vida en la Secretaría General de Formación Profesional del Ministerio de Educación y Formación Profesional (Madrid)





Formación no reglada y aprendizaje a lo largo de la vida

Para garantizar el desarrollo de las personas en un mundo cambiante e interconectado es fundamental tener acceso a oportunidades formativas que permitan la adquisición, desarrollo y mantenimiento funcional de las competencias necesarias para mejorar las aspiraciones personales y profesionales.

La formación no reglada ha existido siempre, pero hoy, más que nunca, es fundamental para comprender el valor de la educación en toda su extensión, y orientar decisiones relacionadas con el aprendizaje a lo largo (desde la infancia hasta la edad adulta) y ancho de la vida (en los diferentes roles que las personas ejercen simultáneamente). Los siguientes referentes subrayan su importancia actual:
 
  • De acuerdo con el principio 1 del Pilar Europeo de Derechos Sociales sobre Educación, formación y aprendizaje a lo largo de la Vida, "todo el mundo tiene derecho a una educación y formación a lo largo de la vida de calidad e inclusiva para mantener y adquirir las competencias que le permitan participar de un modo pleno en la sociedad y gestionar con éxito los cambios que se produzcan en el mercado laboral".
 
  • La  Agenda de Capacidades Europea, por su parte, vincula las "competencias para la vida" con la formación de personas adultas y el papel protagonista que en ello tiene la formación no reglada a la hora de construir sistemas de aprendizaje "integrados, de calidad e inclusivos, que lleguen a todos, especialmente a los que tienen más necesidad de acceder a la formación".  
 
  • La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, garantiza en el artículo 5.1 el aprendizaje a lo largo de la vida, dentro y fuera del sistema educativo, con el fin de adquirir, actualizar, completar y ampliar las capacidades, conocimientos, habilidades, aptitudes y competencias para el desarrollo personal y profesional.  El artículo 5 (bis) alude a la educación no formal refiriéndose a "todas aquellas actividades, medios y ámbitos de educación que tienen valor educativo en sí mismos y han sido organizados expresamente para satisfacer objetivos educativos en ámbitos de la vida social como la capacitación personal, promoción de valores comunitarios, animación sociocultural, participación social, mejora de las condiciones de vida, artística, tecnológica, lúdica o deportiva, entre otros".
 
  • El Plan de Modernización de la Formación Profesional en curso establece como uno de sus ejes estratégicos la ampliación de la oferta de Formación Profesional, al tiempo que pone el acento en su flexibilización para hacerla accesible a toda la población, en tanto que oportunidad de aprendizaje permanente. Entre los objetivos de dicho Plan está facilitar una oferta modular que permita acumular o completar la formación que da opción a un título de Formación Profesional o a un Certificado de Profesionalidad. Esta posibilidad se extiende a fórmulas no regladas como es el caso del Programa Aula Mentor.

Conforme a tales referentes, la potencialidad de la formación no reglada reside en su capacidad para tender puentes con otros espacios educativos y en su estrecha vinculación con la necesidad de aprender para afrontar problemas o situaciones reales, generalmente de la vida cotidiana y práctica.  

Se acude a esta formación para ampliar conocimientos, habilidades y competencias, desde una perspectiva personal, social, cívica y/o relacionada con el mundo laboral. Puesto que es una opción intencional y motivada por objetivos e intereses particulares, sujetos al proyecto vital o profesional de las personas y a las demandas sociales, está obligada a pensar el aprendizaje desde el "para qué aprendemos".

Precisamente es lo que justifica que la funcionalidad y la flexibilidad de las ofertas sean criterios de calidad exigibles a los proveedores que operan en este sector y, al tiempo, condiciones a examinar por las personas a la hora de realizar sus elecciones entre una multiplicidad de entidades.


De la flexibilidad de la formación no reglada


De entre las características que dotan a la formación no reglada de una elevada flexibilidad destacamos las siguientes:
 

1. Capacidad para sensibilizar sobre el valor social de la participación en actividades de formación permanente

Las razones para formarse a lo largo y ancho de la vida no son solo una cuestión de necesidad, sino de oportunidad. La formación no reglada tiene potencial para desarrollar estrategias de promoción de las oportunidades formativas y de sensibilización sobre cómo la persona ha de entenderse a sí misma en relación a este sector educativo.
 
En este sentido, la eliminación de las barreras que limitan el acceso a la formación (dificultad en compatibilizar horarios, responsabilidades familiares, principalmente), y la reducción de la influencia de factores que generan diferencias en el acceso (el menor nivel educativo o de cualificación, o la mayor edad de la persona), son cuestiones a atender para evitar que las personas puedan ver mermadas sus posibilidades de formación o de recualificación. También para elevar la participación en actividades de formación  que en nuestro país, según el INE, no supera el 9,5% de la población entre 25 y 64 años.
 

2. Posibilidades de contribuir a la equidad y cohesión social

La formación no reglada ofrece grandes posibilidades para desarrollar y consolidar avances sociales en materia de derechos humanos, desarrollo sostenible, salud y bienestar, cultura de paz, igualdad de género, diversidad cultural, ciudadanía mundial, etc. En este momento, su conexión y contribución a la implementación de la Agenda 2030 es evidente.  
 
Su capacidad demostrada para vincular la oferta formativa al entorno próximo y facilitar la conciliación entre intereses individuales y colectivos le permiten, como sector educativo, desempeñar un papel destacado en la construcción de una sociedad vertebrada por valores y actitudes que hacen de la equidad y la cohesión social objetivos irrenunciables.
 

3. Uso de metodologías innovadoras para nuevas ecologías del aprendizaje

Tradicionalmente el sector ha ofrecido propuestas relevantes y ajustadas al aprendizaje adulto, puesto que sabe de la importancia de dar a la persona adulta la posibilidad de escoger lo que mejor se adapte a sus necesidades. 
 
Su capacidad para difuminar las categorías de espacio y tiempo le coloca en una situación privilegiada para identificar metodologías emergentes, y aplicarlas desde una perspectiva ecológica del aprendizaje que reconoce el estilo y variedad de elementos que intervienen en los procesos de aprendizaje. Por este motivo, metodológicamente hablando, la formación no reglada está en condiciones favorables para promover aprendizajes acordes con las características actuales del conocimiento y favorecer saltos cualitativos en el proceso constante de aprender-desaprender-reaprender.
  

4. Puesta en valor de las certificaciones y posibilidad de configurar itinerarios de mejora de competencias

Las credenciales que se otorgan en esta formación (incluidas las insignias digitales, las microcredenciales, los premios menores) son necesarias, y el sector viene haciendo un esfuerzo importante por que tengan valor de uso, claro y reconocido. El reto está en analizar la viabilidad de referenciar las ofertas formativas a los marcos generales de cualificación. No con la intención de incrementar la regulación o de subvertir el sentido de buena parte de esta oferta, sino para favorecer que la persona, si en algún momento de su trayectoria lo requiere, pueda capitalizar la formación, ya sea participando en un proceso de evaluación y acreditación de competencias adquiridas por experiencia laboral o vías no formales, o completando formación aprovechando la continuidad y/o complementariedad con la educación reglada.
 

Aula Mentor, un programa de formación no reglada consolidado y reconocido a nivel europeo

 
El Ministerio de Educación y Formación Profesional, desde hace más de 25 años, desarrolla el Programa de formación no reglada, abierta y a distancia, Aula Mentor. 
 
Aula Mentor es un programa consolidado debido a su capacidad de dar respuesta contextualizada a las necesidades sociales e individuales. En este momento, es una iniciativa ministerial idónea para:
 
  • Afrontar el reto demográfico y la reducción de la brecha digital, puesto que contribuye a minimizar la migración formativa y a impulsar un uso seguro y crítico de tecnologías digitales, aprovechando sus ventajas en el aprendizaje a distancia. 
 
  • Adaptarse con gran facilidad a lo que la persona necesita en materia de formación: cualquiera, en cualquier momento, puede iniciar una formación Mentor y adecuarla a su necesidad y disponibilidad, sin plazos de inscripción ni convocatorias, sin requisitos académicos ni profesionales de acceso.  

 
Su implantación se articula mediante convenios de colaboración con las comunidades autónomas y entidades locales, que identifican el Programa como un recurso útil a sus objetivos y solicitan abrir convenio con el Ministerio para contar con un Aula Mentor como parte de su equipamiento socioeducativo, lo que contribuye a la igualdad y cohesión territorial.
 
Actualmente, el Programa cuenta con una red física de más de 500 aulas repartidas por la geografía nacional y países como Méjico, Honduras, Nicaragua y Panamá. La red de aulas es su nota distintiva puesto que le confiere una capilaridad importante y permite un apoyo presencial que facilita el acceso y la formación a distancia a toda la población, especialmente a aquella que reside en zonas alejadas de los núcleos urbanos o sin punto de red en el domicilio. Las Aulas Mentor son centros de recursos y desarrollo de experiencias de aprendizaje cooperativo e intergeneracional (algo fundamental en el contexto rural), que acercan a la población una formación no reglada, a distancia y tutorizada, parcialmente subvencionada, y certificable dado que su oferta de más de 200 cursos está referenciada al Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales.
 
Desde 2020 el crecimiento del Programa se promueve mediante convocatorias anuales de ayudas a entidades locales territoriales –preferentemente, en municipios con menos de 5000 habitantes- para la creación de aulas de formación abierta, flexible y a distancia a través de Aula Mentor. Las entidades que ya cuentan con un aula operativa, tienen la posibilidad de concurrir a la convocatoria de ayudas para su mantenimiento que el Ministerio también convoca anualmente.
 
La experiencia acumulada es importante y así ha sido reconocida por la Comisión Europea al identificar Aula Mentor como una de las 14 buenas prácticas del Inventario de la Unión Europea.
 

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