Proactividad y prevención a través de la orientación

Karina Cantero Palomanes, Cristina Fernández Mané, Mar Gallardo García, Paula García Frías y Laia Soria Artigas,
Ganadoras del Premio Educaweb 2019 en la categoría Menores de 35 años con proyectos no aplicados y estudiantes en Blanquerna, Universitat Ramon Llull (Catalunya)
05/02/2020

La orientación académica y profesional es una de las funciones de la orientación educativa, la cual requiere de prevención y de actuaciones proactivas, por lo que es necesario intervenir desde un inicio con los infantes y no cuando surge el problema. Entonces, la orientación dirigida a la elección de estudios futuros o de formación profesional es primordial para que el alumnado llegue a su meta con las aptitudes necesarias para las titulaciones que quiera conseguir. Meta que a veces no consigue por desconocimiento de uno mismo o porque no ha recibido un asesoramiento sobre la idoneidad de los estudios y profesiones, que tienen que estar ligadas a sus motivaciones, habilidades e intereses.

Los oficios son, evidentemente, necesarios en la sociedad y no podemos quitarles importancia en los centros educativos, por lo que hay que incluirlos como un aspecto curricular principal para que los alumnos puedan valorarlos y sientan una motivación para encaminar desde pequeños su carrera profesional y vital.

La orientación debería seguir un modelo psicopedagógico que requiera de una intervención constante, interdisciplinar y colaborativa. El objetivo de esta intervención psicopedagógica debe centrarse en el autoconocimiento del individuo, ayudándole a que tome conciencia de sus competencias, valores, habilidades, intereses y su personalidad. Una vez el individuo adquiere esta conciencia, otro objetivo es que conozca la diversidad presente en el ámbito académico y laboral para que pueda tomar una adecuada elección según sus criterios.

El autoconocimiento de uno mismo, el cual creemos que es muy importante, es necesario que se empiece a estimular desde edades tempranas porque no solo le permitirá al alumno desarrollar habilidades que en un futuro le servirán para tomar decisiones académicas y profesionales, sino que le dará la posibilidad de tener un concepto positivo de sí mismo para poder ser crítico y dar respuesta a diferentes situaciones personales e interpersonales que surgirán a lo largo de su ciclo vital.

 
"Es necesario que se empiece a estimular el autoconocimiento desde edades tempranas".

Así mismo, consideramos que las intervenciones deben iniciarse en la etapa de Educación Infantil y desarrollarse a lo largo de la vida. Por otro lado, también es imprescindible la participación de la familia de los alumnos para establecer unos objetivos académicos y profesionales que estén al alcance de sus infantes y, a la vez, romper los estereotipos presentes en la sociedad que influencian negativamente en la toma de futuras decisiones.

Durante las etapas de Educación Infantil podemos encontrar propuestas interesantes como los juegos simbólicos o de rol, donde podemos trabajar diferentes oficios con disfraces o representaciones. En estos primeros niveles también identificamos los cuentos como uno de los principales recursos para tratar de inculcar el significado de cada profesión y los valores que conlleva formar parte de cada una.

Los relatos, historias y libros los volvemos a encontrar en la Educación Primaria, donde recuperamos lo que los infantes han aprendido desde pequeños para darle una continuidad pedagógica. En esta etapa proponemos proyectos más vivenciales que consisten en que los familiares de los alumnos acudan a las aulas para narrar la función de sus profesiones y que los discentes puedan hacer preguntas; o a la inversa, que los alumnos puedan trasladarse al lugar de trabajo de los familiares para experimentarlo en primera persona.

Finalmente, recomendamos que estas actividades no se entiendan como una más en la escuela, sino que la usemos para reforzar el hecho de que hay que romper con los estereotipos referentes al género en las profesiones y hacer entender a los infantes que pueden ser lo que quieran, siempre que trabajen para conseguirlo.

De forma más general, dentro de todos los ciclos educativos, lo que se usa mucho en la orientación educativa son las técnicas de grupo, que van dirigidas a favorecer y consolidar el grupo con el cual se trabaja. Lo que se busca es incrementar la participación de los alumnos dentro de estas dinámicas y así mejorar la interacción entre los miembros del grupo en el día a día.

Son las herramientas concretas las que permiten detectar las necesidades para después poderlas afrontar. Una primera herramienta sería el sociograma, ya que esta permite analizar la estructura informal de la clase, detectando los alumnos líderes, aislados o rechazados. También, como herramienta, encontramos el diagnóstico de roles, que nos proporciona conocimiento sobre los papeles o funciones que ejercen los alumnos en la estructura informal de la clase.

Por último, destacaríamos las dinámicas de grupo, ya que con ellas se favorece al desarrollo y potencialidad de actitudes de cooperación, aprendizaje, toma de decisiones consensuada y resolución de conflictos. Existen multitud de dinámicas de grupo según el objetivo específico que se quiere trabajar, pero de forma general estas dinámicas persiguen: mejorar las relaciones, la organización, el conocimiento mutuo y del grupo, la comunicación, el aprendizaje cooperativo y las herramientas o estrategias para la resolución de conflictos.
 
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