El papel de las empresas en la lucha contra el abandono escolar

Elías Amor Bravo,
Presidente de la Asociación Española para el Fomento de las Políticas Activas de Empleo y las Cualificaciones (AFEMCUAL) (Comunidad Valenciana)
03/07/2019

Que las empresas aborden el problema del abandono escolar es muy importante. No tanto por lo que puede suponer de colaboración entre el sistema educativo y el tejido productivo, la gran asignatura pendiente de las políticas activas de empleo en España, sino porque supone una clara apuesta de responsabilidad y compromiso social que debería ser apoyada como objetivo principal por parte del gobierno.
 
Cierto. No existe mucha experiencia en este ámbito de las políticas públicas, pero ello no debería ser un obstáculo. Las empresas van a necesitar trabajadores cualificados y competentes para los puestos que ofertarán muy pronto. En un entorno de rápido desarrollo tecnológico y crecimiento demográfico lento, la competencia para cubrir los puestos de trabajo ofertados podrá ir en aumento, sobre todo cuando se trate de empleos de alto nivel de talento y de competencia. La existencia de altos niveles de abandono o fracaso educativo supone un despilfarro de recursos para cualquier economía, de ahí la necesidad de plantear una estrategia adecuada para luchar contra este problema.
 
Pero vayamos a los datos. La tasa de abandono escolar temprano en España alcanzó en 2018 un 17,9 %, el porcentaje más bajo de la serie histórica del Ministerio de Educación. La tasa, elaborada con datos de la Encuesta de Población Activa, mide a el porcentaje de personas que abandonaron los estudios, con edades comprendidas entre 18 y 24 años, que solo obtuvieron el título de la ESO. La mejora se explica si se tiene en cuenta que, en 2011, la tasa alcanzaba un 26,32 %, de modo que, a pesar del esfuerzo, España continúa en los últimos puestos de Europa, y por debajo del objetivo europeo de la Estrategia Europa2020, que establece la tasa de abandono en un 15 %.

A partir de ahí, el dato muestra notables diferencias entre sexos, con las alumnas más cerca del objetivo europeo, con un 14% de media frente al 21,7 % de los alumnos. Por comunidades autónomas, también se observan disparidades, con los porcentajes más bajos en el País Vasco (6,9 %) y Cantabria (9,8 %), en tanto que los más elevados están en Ceuta y Melilla (23,4% y 29,5%), Baleares (24,4%), y Murcia (24,1%) respectivamente.
 
Como ya se ha señalado, en los próximos años, el escenario del mercado laboral va a cambiar de forma muy significativa con respecto al actual. De hecho, ya lo está haciendo, y la perspectiva asociada a la idea de que las empresas deben dejar de contratar a trabajadores jóvenes sin una cualificación completa hay que abandonarla cuanto antes. La reducción del abandono escolar ya no responde a la contratación  de jóvenes que no han acabado la titulación obligatoria, sino que obedece a razones más profundas.
 
"La reducción del abandono escolar ya no responde a la contratación de jóvenes que no han acabado la titulación obligatoria, sino que obedece a razones más profundas."

A la hora de intentar explicar por qué ocurre el abandono educativo, los autores han prestado atención a una serie de factores, entre los que se sitúan, las características individuales de la persona y sus dificultades de aprendizaje, problemas de salud, o un escaso conocimiento de la lengua de instrucción, entre otras. También se mencionan los motivos relacionados con la educación propiamente dicha, cuando el entorno de aprendizaje es insatisfactorio y produce bajos resultados, o una interacción negativa con los profesores. Igualmente, el abandono educativo se relaciona con determinadas características de los centros educativos, como el tamaño, los recursos disponibles y apoyo que reciben los alumnos con problemas educativos o de conducta.
 
Están las razones relacionadas con la familia, dificultades económicas o la falta del reconocimiento del valor de la educación. Sin embargo, también ocurre lo contrario, y las familias con bajo nivel socio económico conceden mayores aspiraciones para la educación de sus hijos. Igualmente, se citan los efectos de los compañeros, por el temor a ser rechazados.
 
Asimismo, las experiencias y circunstancias durante los primeros años de escolarización pueden favorecer el abandono escolar temprano. Igualmente, la discriminación en los centros escolares, en cuestiones religiosas, de orientación sexual o discapacidad, "bullying" o acoso, y los efectos de la comunidad, derivados de un entorno social problemático.

En última instancia, y a los efectos que interesan, también se citan factores relativos al empleo para explicar el abandono educativo, cuando existe disponibilidad de trabajo a tiempo parcial para los jóvenes que cursan secundaria superior, lo que lleva al abandono a aquellos que están en una situación de riesgo. Sin embargo, existen evidencias que la existencia de un empleo a tiempo parcial, cuando es moderado (10/15 horas semanales) puede ayudar a reducir el abandono escolar.
 
Desde una perspectiva general, se puede situar el abandono y fracaso educativo en todos los niveles del sistema de educación y formación, y no solo en el nivel de enseñanza obligatoria. Si problemático es que un joven abandone la escuela sin titulación, tal vez es igualmente complicado que un alumno trabajador que participa en una escuela-taller abandone la misma sin obtener un certificado de profesionalidad, o un alumno de Formación Profesional Dual abandone la empresa sin la titulación ni el empleo propuesto, o que un estudiante universitario abandone la facultad a mitad del grado o incluso peor, a niveles superiores.
"En AFEMCUAL pensamos que hay que aprovechar el potencial de aprendizaje de las empresas para lograr que el trabajo realizado en las mismas, asumiendo que obedece a determinados estándares de competencia de las cualificaciones profesionales, puede ser reconocido por el sistema educativo."

Siempre que se produce un abandono o fracaso en cualquier etapa del sistema educativo y formativo, una cualificación queda incompleta, y lo que es peor, si la persona que abandona carece de mecanismos para el reconocimiento y certificación de lo aprendido, lo más probable es que pueda acceder a una vía muerta en el mercado laboral.
 
Es desde esta perspectiva como hay que plantear el papel de las empresas en relación con el abandono escolar. Y mirando más allá de las condiciones actuales, donde la formación informal y no formal todavía no han merecido la atención que requieren por parte de los poderes públicos, y cuando los mecanismos de evaluación y certificación de la competencia profesional previstos en la Ley Orgánica 5/2002 de 19 de junio, siguen sin desplegarse plenamente. En este escenario, las empresas podrían contribuir de forma muy destacada a la lucha contra el abandono y el fracaso educativo.
 
En AFEMCUAL pensamos que hay que aprovechar el potencial de aprendizaje de las empresas para lograr que el trabajo realizado en las mismas, asumiendo que obedece a determinados estándares de competencia de las cualificaciones profesionales, puede ser reconocido por el sistema educativo. Para ello, contamos con un Catálogo nacional de cualificaciones profesionales de primer nivel, aunque serían convenientes ciertos cambios en los procedimientos dando una mayor participación a las empresas. Es cierto que el dispositivo ERA[1] ha sido pensado para su ejecución en centros públicos, mediante pruebas que siguen unos determinados procedimientos estándares, pero nada impide que las empresas puedan preparar a los trabajadores para realizar las pruebas de evaluación de la competencia profesional en sus centros de trabajo, en un entorno real de aprendizaje. Incluso se podría pensar en fórmulas que permitieran a las empresas, en relación con los centros integrados, facilitar esa evaluación y reconocimiento de las competencias adquiridas en el ejercicio profesional.
 
En la medida que las empresas vayan siendo conscientes de que pueden convertirse en centros de cualificación profesional, y que deben invertir en la formación de sus trabajadores, el camino empezará a estar abierto para continuar avanzando. Para ello, las empresas deben dotarse de equipamientos e instalaciones pedagógicas y de profesionales entrenados para la docencia y la tutoría de los alumnos, como ocurre actualmente con la Formación Profesional Dual.
 
La creación y la promoción de empresas "cualificadoras", capaces de cumplir con esta misión de apoyar a las personas que carecen de titulación o cualificación para el ejercicio profesional a obtenerla mediante las pruebas correspondientes, puede reportar grandes beneficios a estas políticas públicas. Además, estas empresas pueden actuar como un complemento fundamental de la infraestructura y capacidades del sistema educativo y formativo para luchar contra el abandono y fracaso educativo.
 
[1]     ERA responde al procedimiento de evaluación reconocimiento y acreditación previsto en la Ley 5/2002 de 19 de junio y en el Real Decreto 1224/2009 de 17 de julio.
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