“ No se puede construir la orientación como una profesión si a la administración le vale cualquier título universitario para ofrecerla ”

Ana Cobos Cedillo,
Presidenta de COPOE y orientadora profesional del IES Ben Gabirol, Málaga (Andalucía)
22/05/2019

Ana Cobos Cedillo es presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (COPOE). La licenciada y doctora Cum Laude en Ciencias de la Educación también trabaja como orientadora en el Instituto de Enseñanza Secundaria Ben Gabirol de Málaga, A su vez, es profesora en la Universidad de Málaga.
 
¿Por qué es importante que la orientación académica y profesional la desempeñen profesionales que cuenten con formación específica para ello?
 
Porque es una profesión muy compleja que surge precisamente cuando la sociedad se hace compleja y es necesario dar una respuesta de calidad al alumnado acorde a sus necesidades. No solamente para atenderlo en cuanto a la diversidad y a lo académico, sino también en cuanto a orientación personal y orientación profesional.

Nosotros ayudamos a las personas, las acompañamos en el momento de la toma de decisiones tan importantes como la incorporación al mundo del trabajo o la elección de unos estudios. Por lo que es realmente muy importante realizar ese trabajo desde una formación de calidad del profesional de la orientación.

La responsabilidad es mucha cuando estamos ayudando a tomar decisiones sobre qué modalidad tiene un niño o una niña, cuáles son sus recursos, cómo se interviene en atención temprana, qué tipo de estimulación necesita el alumnado que tiene una necesidad educativa especial. Son decisiones muy relevantes para la vida de las personas. Por eso esta responsabilidad requiere una formación muy sólida por parte del profesional de la orientación.
 
¿En qué momento se encuentra la profesionalización de la orientación en España?
 
Creo que hemos avanzado mucho en pocos años. Los primeros orientadores se nombraron en España en 1977 para que atendieran lo que entonces era la EGB y pudieran trabajar tres orientadores por cada provincia. Era claramente insuficiente, pero bueno, los orientadores y las orientadoras ya empezábamos a apoyar a la administración en el momento en que necesitaba de la orientación, que era en la escolarización del alumnado con discapacidad. En ese entonces se quería una escuela que integrara a estas personas y hacían falta profesionales de la orientación. Entonces ahí la administración educativa dio un impulso fuerte a la orientación.
 
Pasaron los años y el otro gran impulso que la administración dio a la orientación fue cuando se puso en marcha la LOGCE en los 90. Fue un cambio de mentalidad enorme del profesorado que tuvo que lidiar con alumnos y alumnas que estaban en el sistema educativo por obligación hasta los 16 años, cuando antes trataban con alumnado entre 14 y 16 que estaba por voluntad propia en los institutos. ¿Qué ocurrió? Que este cambio de mentalidad, esta forma de trabajar que abarcaba a toda la población por obligación y hasta los 16, implicaba cambios. De ahí que la administración haya dado otro nuevo impulso a la orientación y se hayan creado los departamentos de orientación y la especialidad de Psicología y Pedagogía, como una especialidad de Secundaria. Y ahí los orientadores éramos más visibles porque abarcábamos a toda la población, sobre todo en Secundaria, en todos los centros de Secundaria del Estado.

¿Cómo estamos ahora? Hace tiempo que la administración cree no necesitar de los profesionales de la orientación y estamos un poco más abandonados. Actualmente el reto es conseguir un sistema educativo de calidad, prevenir el abandono escolar temprano, y obtener la cualificación de toda la población, así como atender y compensar las dificultades de origen, intentando conseguir el éxito escolar:  lograr que cada persona encuentre su lugar en el mundo a través de la cualificación que le posibilite realizarse profesionalmente. Ahí los orientadores tenemos un papel fundamental y no solamente en Secundaria, cuando llega el momento de la toma de decisiones vocacionales, sino también desde la Educación Infantil y la Primaria, cuando tenemos que organizar la respuesta educativa de los niños y las niñas.

Entonces ahora mismo estamos en un momento que es un reto importantísimo, sobre todo para que haya más orientación en Educación Infantil, para trabajar en la prevención, porque los orientadores trabajamos incluso antes de la escolarización del alumnado. Cuando un niño o niña antes de los 3 años tiene dificultades, nosotros preparamos su escolarización y todos los recursos que va a necesitar. Pero claro, somos pocos, la exigencia es mucha y el mundo cada vez es más complejo.

Así que estamos en un momento donde se ha avanzado mucho, pero esto no ha hecho nada más que empezar. Porque el sistema educativo de calidad que queremos debe tener mucho más visible la diversidad y atender mucho más al alumnado a través de la orientación.
 
¿Qué requisitos tendrían que cumplirse para que la orientación se reconociera como profesión?
 
Los orientadores y las orientadoras que trabajamos en la escuela pública tenemos un sistema de acceso que es a través de las oposiciones. Y para las oposiciones de Secundaria en España cualquier graduado universitario que tenga un máster en Educación Secundaria puede acceder a cualquier especialidad. O sea, que un pedagogo puede conseguir un puesto de orientador, pero también de docente de Matemáticas; o un matemático también puede acceder a un empleo en un departamento de orientación. Esto es claramente lesivo para los derechos de la educación de calidad del alumnado porque claro, si nosotros queremos un sistema de calidad, la clase de Matemáticas tendría que impartirla una persona que sepa de este tema, y la orientación tendría que ofrecerla un profesional que cuente con formación específica para ello.
 
Ahora mismo, el acceso a un puesto de orientador u orientadora en la escuela pública puede ser desde cualquier especialidad y esto merma la calidad de la orientación porque una persona puede aprobar la oposición y no tener la titulación requerida, que nosotros entendemos que es la acorde para el desempeño de esta profesión. Las titulaciones que consideramos que son las acordes son Psicología, Pedagogía y Psicopedagogía.
 
Esta es una reivindicación constante de COPOE ante el Ministerio de Educación y Formación, pero que no tiene eco. Esto es imprescindible, lo primero la formación inicial, y a partir de ahí tenemos mucho trabajo más por hacer. Pero en principio no se puede construir la orientación como una profesión si a la administración le vale cualquier título universitario para ofrecerla.
 
¿Cuáles son los principales obstáculos que impiden avanzar hacia la profesionalización de la orientación en España?
 
Además de lo que he explicado anteriormente, también hay algo más. La orientación es una profesión nueva dentro del ámbito de las Ciencias de la Educación y esta disciplina tiene un problema en general: que todavía se entiende como una ciencia blanda porque aún es necesario realizar más investigación en torno a ella, saber exactamente cómo se enseña y cómo el alumnado aprende. Y este es un tema pendiente. Es necesario construir una base epistemológica de la educación en general y de la orientación en particular, ya que es todavía mucho más joven como disciplina dentro de las Ciencias de la Educación.
 
 
"El acceso a un puesto de orientador u orientadora en la escuela pública puede ser desde cualquier especialidad y esto merma la calidad de la orientación".

¿Qué país o países han conseguido profesionalizar la orientación? ¿Por qué cree que lo han conseguido?
 
No tengo constancia de que esté profesionalizada la orientación porque COPOE forma parte de la AIOSP y estamos todos con la misma reivindicación. Es que es una profesión joven. La orientación surge a principios del siglo XX y cuando llega en España es a finales de los 70. Justamente no es casualidad que la orientación surja cuando llega la democracia y el reconocimiento de los derechos, de las mujeres, de los niños, de las personas con discapacidad, de los trabajadores.

En la segunda propuesta no de ley presentada por COPOE en 2018 se menciona la necesidad de realizar un estudio sobre las funciones de los profesionales de la orientación ¿Cuál es el objetivo de esta propuesta y en qué estado se encuentra?
 
Ahora mismo estamos esperando a que se realice el cambio de gobierno. De momento no se ha avanzado. Nuestro objetivo es que nuestra propuesta se tenga en cuenta en la próxima ley de la educación.
 
Nosotros proponemos realizar un estudio sobre cuáles son las funciones que realizamos los orientadores y orientadoras porque es imprescindible precisamente para poder delimitar el perfil profesional y que sea reconocido.
 
¿Qué acciones está promoviendo la COPOE para conseguir dicha profesionalización?
 
La COPOE es una red de redes, un conjunto de profesionales que se unen en torno a estos objetivos, y el objetivo fundamental es que, a través de la orientación, podamos contribuir a la mejora de la calidad del sistema educativo.
 
A partir del trabajo que hacemos en red estamos construyendo intercambios de experiencias que nos da una construcción de nuestro saber profesional y de nuestra identidad como profesionales. Por ejemplo, nos reunimos recientemente en Badajoz en nuestro tercer Congreso Internacional donde trabajamos los modelos de orientación que queremos, cómo se aprende y cómo se enseña. En el encuentro del año anterior hablamos de neuroeducación.
 
De momento, para profesionalizar la orientación nuestro objetivo es que los orientadores y las orientadoras estemos unidos, crear una red profesional con identidad y con sólidos pilares en la investigación y en la construcción de conocimiento práctico sobre nuestro propio trabajo.
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