Un cambio exponencial en la orientación académica y profesional

Elena Ibáñez,
CEO de la consultora especializada en orientación Singularity Experts (Madrid)
22/05/2019

La revolución tecnológica está revolucionando nuestro mundo de manera exponencial. Y está modificando desde cómo compramos, cómo conducimos, (coches autónomos) y cómo tratamos enfermedades (implantes bioelectrónicos), hasta qué comemos (carne artificial) y qué hijos tenemos (modificación genética). Y sin que apenas nos demos cuenta, se está creando la "tormenta perfecta":
   
La situación española es alarmante, estimándose que para el año que viene existirán 2 millones de nuevos empleos cualificados sin cubrir por falta de perfiles.[1] El desajuste entre oferta y demanda es tal, que se está dando una extraordinaria situación: cuanto más crezcan las vacantes, mayor será el desempleo.


Esto supone una auténtica revolución del empleo que está empezando a exigir trabajadores robot-proof, es decir, personas expertas en lo que los robots no puedan hacer. Lo cual está provocando a su vez una revolución de la educación, que va a exigir una formación más STEAM (es decir, formación técnica/humanista) y menos University-centric, que asegure el desarrollo de las llamadas soft skills o competencias transversales, necesarias para el futuro del trabajo.
 
Ambas revoluciones están planteando ya un reto crítico para la sociedad: ¿cómo sé qué profesión escoger si no conozco el 85% de los empleos de futuro? ¿cómo sé qué formación elegir si hay miles de cursos nuevos entre grados, ciclos formativos de grado medio y superior, así como cursos online? ¿cómo sé en qué competencias transversales capacitarme si prácticamente ninguna se estudia?
 
En este escenario, la orientación debe profesionalizarse y los orientadores y orientadoras han de tener la preparación específica para enfrentar, de manera urgente, los cambios en la educación y el mundo laboral. Deben formarse para esta revolución. Deben actualizarse en primer lugar, acerca del impacto de la tecnología en los nuevos empleos, que nada tienen que ver con las profesiones tradicionales. Deben conocer, por ejemplo, áreas de empleo de futuro como la Agricultura Autónoma, la impresión de órganos 3D, la captación de energía solar en el espacio. Deben familiarizarse con empleos como el de Especialista en Impacto de Sensores de Smart Farming en el Medio Ambiente, el de Experto en Experiencia de Usuario de Realidad Virtual para tratamiento y rehabilitación, el de Consultor legal de modificación genética de alimentos, el de Ingeniero de robótica para el sector salud… Si ellos no conocen estas nuevas profesiones ¿cómo van a orientar sobre ellas?
 
"La orientación debe profesionalizarse y los orientadores y orientadoras han de tener la preparación específica para enfrentar, de manera urgente, los cambios en la educación y el mundo laboral".
 
Por otro lado, han de actualizarse sobre los nuevos roles en el futuro del trabajo: roles éticos que trabajan en inteligencia artificial, roles naturistas que trabajan en los implantes eléctricos de los animales, roles innovadores que trabajan en diseño genético, etc porque en función de cómo sea una persona, habrá que orientarle sobre un rol u otro dentro de una misma profesión, y no sólo sobre la profesión.
 
Asimismo, se tendrán que formar sobre las nuevas competencias transversales que se piden en el futuro del trabajo[2], para orientar a los estudiantes a un desarrollo mayor en estas capacidades. Por ejemplo, el 15 % de la plantilla de IBM no tiene título universitario y compañías como Google, Apple o Bank of America no lo exigen tampoco, porque están más interesados en asegurar las competencias transversales de un candidato.
 
Tendrán que formarse también en nuevas herramientas que les permitan medir los intereses profesionales de las personas, ya que en los empleos del futuro, muchos trabajos no encajan en las dimensiones que se vienen midiendo tradicionalmente. Por ejemplo, un diseñador de medicamentos 4D printing ¿es artístico-creativo? ¿es social-asistencial? ¿es mecánico-manual? ¿es científico-investigador? Las fronteras en los intereses profesionales están cada vez más difusos y nuevas plataformas como Singularity Experts, dan buena cuenta de ello.

Y, por último, los profesionales de la orientación tendrán que prepararse en las nuevas maneras que tienen los estudiantes de recibir formación. Existe una disrupción total en la temática de los cursos, en la liquidez de los contenidos, en el concepto de titulaciones... Y aparecen innovadoras formas de educar como por ejemplo Standford 2025 o la escuela 42 de Silicon Valley, 100 % práctica, modelos que replicaremos en España y que son necesarias conocer de cara a una buena orientación.

La necesidad de profesionalizar la orientación no es sólo para los escolares. Está claro que los estudiantes en el colegio tienen una clara necesidad de orientación, por encontrarse en la etapa de definición de su futuro académico y profesional. Teniendo en cuenta que el 21,5% de estudiantes abandona la carrera durante el primer año (Estadística de Indicadores Universitarios), la necesidad de una correcta orientación es más que evidente. La UNESCO recomienda que se tenga un orientador académico por cada 250 estudiantes, pero en España la cifra se acerca en ciertos casos a casi cuatro veces la recomendada (Ministerio de Educación y Formación Profesional). Esto demuestra la carencia en el sistema de atención a las necesidades de orientación de cada estudiante, sumado a que las personas que ayudan en la decisión (padres y amigos), tampoco están informados del todo sobre el futuro. Por ejemplo, en España, el 72% de los padres no saben lo que es la programación.
 
"Los profesionales de la orientación tendrán que prepararse en las nuevas maneras que tienen los estudiantes de recibir formación".
 
Pero en el caso de universitarios españoles, el índice de abandono de carrera una vez empezada es del 30%, más del doble que en el resto de Europa, que es del 14,2%, según datos recientes de Eurostat. Las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) son las más afectadas: a pesar de ser las que ofrecen mayor porcentaje de empleabilidad, superior al 77% , tienen una inscripción 30 % menor que las carreras como Ciencias Sociales o Administración de Empresas y Derecho.
 
Adicionalmente, para sobrevivir a la automatización de empleos, se ha puesto en valor la necesidad de profesionales de Artes y Humanidades con características creativas que la automatización no puede replicar. De este modo nace el STEAM, con A, apoyado por las principales universidades del mundo que persiguen perfiles más completos. Que los estudiantes puedan orientarse no sólo sobre empleos y formaciones técnicas, sino también sobre la dimensión humanista, les da la oportunidad de contemplar todas sus dimensiones personales y que encuentren una solución para reorientar su futuro o para potenciarlo.
 
Pero sin duda, son los profesionales adultos los que necesitan, cada vez más, una orientación profesional con mayor urgencia. Según el Foro Económico Mundial, la robotización acabará con 75 millones de empleos para el 2025, pero creará 133 millones de nuevas funciones que deberán ser cumplidas. Estiman también que el 54 % de los empleados actuales necesitarán formación en nuevas competencias en los próximos 5 años, demostrando una necesidad en este grupo poblacional que aún está sin resolver.
 
Tenemos pues una oportunidad sin precedentes para cambiar las cosas. Para poner el futuro de nuestro lado. Y para ello debemos profesionalizar una actividad crítica en la consecución de nuestros sueños: la orientación.
 
[1] España 2020: más de 3 millones de parados y 2 millones de empleos sin cubrir, (7 de noviembre de 2017). La Información.
[2] World Economic Forum. Skills for future.
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