La orientación contribuye a la justicia social

Ana Cobos Cedillo,
Presidenta de COPOE y orientadora profesional del IES Ben Gabirol, Málaga (Andalucía)
04/12/2018

La orientación educativa contribuye a la justicia social, no solo se trata de la reiteración de la afirmación que da título a este artículo, sino la reafirmación de esta idea, desde la más profunda convicción.
 
Desde la orientación educativa es posible hacer realidad la atención a la diversidad que es la clave definitiva para practicar la equidad. Es decir, en la práctica, los profesionales de la orientación determinan qué necesidades presenta cada estudiante y se encargan de hacer posible la adecuada respuesta educativa y esta es diferente en cada caso. Se trata de que ningún alumno o ninguna alumna se quede atrás.
 
La justicia social no consiste en ofrecer un sistema educativo igual para todos, sino en posibilitar que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades de conseguir una vida de bienestar y de hacer realidad sus sueños.
 
La orientación gestiona todos los aspectos complementarios a la parte académica en el sistema educativo y esto se materializa en los tres ámbitos de la orientación educativa, que pasamos a analizar en cuanto a su contribución a la justicia social.
 

Hacer justicia social desde la acción tutorial

 

La acción tutorial se encarga de que el alumnado aprenda todo lo complementario al proceso de aprendizaje.  En el plan de acción tutorial de un centro, que coordina el orientador, se recogen los programas que constituyen aprendizajes clave para la vida y que solo aparecen transversalmente en los currículos oficiales.
 
Son muchos y muy variados los programas que se ponen en marcha, pero por poner un ejemplo: hacemos acción tutorial cuando trabajamos los programas de educación emocional y ayudamos a que las personas tengan una mejor gestión emocional y puedan resolver mejor sus conflictos. Hacemos también acción tutorial con los programas de educación afectivo-sexual y contribuimos a que se prevenga el embarazo adolescente y la transmisión de enfermedades por vía sexual. Estos aspectos pueden ser decisivos en la vida de una persona, pues recordemos cómo el sistema educativo es el más eficaz salvavidas para que las niñas afronten sus vidas desde la formación personal y cualificación profesional para conseguir independencia económica y emocional del varón, especialmente en contextos de mayor deprivación sociocultural, donde la ideología machista sigue imperando y reproduciéndose por generaciones.
 
Este tipo de actuaciones se trabajan desde la edad infantil y a lo largo de toda la escolarización, siendo de especial relevancia en la enseñanza de personas adultas si ponemos el foco en hacer realidad la justicia social.
 
"La justicia social no consiste en ofrecer un sistema educativo igual para todos, sino en posibilitar que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades de conseguir una vida de bienestar y de hacer realidad sus sueños".


Hacer justicia social desde la orientación vocacional y profesional


La orientación vocacional es un proceso que abarca mucho más que la toma de decisiones sobre qué itinerario formativo va a seguir un estudiante. La orientación vocacional consiste en pensar, diseñar y desarrollar un proyecto profesional acorde con los objetivos que una persona se ha trazado para su vida, es decir, se trata del proyecto de vida. Desde esta perspectiva, la orientación educativa contribuye a fomentar la esperanza en la vida de las personas con peores situaciones de partida, ya que pone frente a cada estudiante el abanico de posibilidades que el sistema educativo le ofrece partiendo del conocimiento de sus intereses y cualidades; dicho de otro modo, de su autoconocimiento y de la toma de conciencia de la propia identidad personal y como ciudadano que forma parte de una sociedad. Hacer orientación vocacional en los contextos de transformación social significa acompañar a las personas en el primer paso hacia la realización de su proyecto de vida.
 
Para muchas personas, encontrarse con un orientador ha cambiado su vida, pues encontraron información y acompañamiento en el momento clave para definir un itinerario formativo que les permitió finalmente insertarse con éxito en el sistema productivo y conseguir el bienestar deseado.
 

Hacer justicia desde la atención a la diversidad

 

Aunque pueda parecer reiterativo comenzar cada apartado con "hacer justicia", no lo es porque la orientación siempre, en cada momento contribuye en la práctica a hacer justicia. Además, en este último apartado no se habla de justicia social, sino de "justicia", sin calificativos. Cada pequeña acción que se hace desde la orientación educativa suma un pequeño granito de arena en la playa de la equidad y de la justicia.
 
En nuestro mundo, nadie cuestiona públicamente el valor de la diversidad; sin embargo, en la realidad, son muy pocas las diversidades que alguien pediría si tuviera ocasión de escribir esa carta de Reyes.
 
La mayoría de las diversidades se relacionan con el déficit o con situaciones de partida deficitarias. Estas diversidades tienen en común un punto de partida que genera mayores dificultades de conseguir el bienestar o hacer realidad su proyecto de vida.
 
Desde la orientación educativa se hace atención a la diversidad cuando se valora qué necesidades tiene una persona dentro del sistema educativo y se organiza la respuesta para que cada uno pueda desarrollar al máximo su potencial. Este proceso se relaciona directamente con la equidad y si además, lo hacemos todos juntos, conviviendo y aprendiendo de la diversidad, se llama "inclusión". Inclusión, otro término, otra idea, que presentamos sin calificativos, pues toda inclusión es a la vez educativa, social y especialmente humana y universal.
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