Soy administrativa, conserje, trabajadora social... Y directora

Artículo de opinión

  • 10/11/2016

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Encarna Ruix Vàzquez, Directora del CEIP El Castell (Albalat dels Sorells, Valencia)
Las 17 competencias que ha de ejercer todo director/a que se precie, según la LOMCE, son pocas si no concurriesen otras en los colegios públicos de Infantil y Primaria de nuestro país.

Por ejemplo, la Orden que regula, entre otros, el horario de dedicación para los cargos directivos en centros educativos sostenidos con fondos públicos en mi comunidad autónoma ha cumplido 24 años. Tiene fecha del 29 de junio de 1992. Todo un reto de vigencia. Sobre todo considerando la asiduidad y presteza con que han sido publicadas, derogadas o modificadas tanto Leyes Orgánicas como Decretos, Resoluciones, Órdenes e Instrucciones que las desarrollan, estableciendo cambios muy significativos en nuestro sistema educativo desde aquella fecha.

La escuela ha ido cambiando, como cabe esperar. De igual modo, los requerimientos y responsabilidades adjudicados a los Equipos Directivos han ido creciendo, siendo cada vez más complejos. Pero hasta ahora ningún legislador ha considerado actualizar la normativa para adecuar los horarios de dedicación de los cargos directivos a los nuevos tiempos y a las ya no tan nuevas exigencias. 

Seguimos "funcionando" como podemos con una Orden de 24 años. Eso sí, obligados a dar respuesta a todas las exigencias que la normativa establece como bien nos es recordado si osamos solicitar ayuda o sencillamente describimos las penurias que padecemos.

¿Cómo lo hacemos y cuándo?

No hay magia. Ya saben la respuesta porque no hay otra: trabajando muchas más horas de las que nos pagan. Incluido, por supuesto, julio. También algunos días de agosto. Al menos en mi caso.

Lo realmente extraordinario es que, a pesar de las deplorables condiciones laborales en las que desarrollamos nuestro trabajo, todavía quede algún maestro/a que quiera asumir funciones directivas en atención a la gran responsabilidad que conlleva, la sobrecarga de tareas y lo exiguo de las compensaciones por ejercer el cargo.
 
SOY ADMINISTRATIVA

En los colegios de Infantil y Primaria NO HAY AUXILIARES ADMINISTRATIVOS. Toda la burocracia, como todos ustedes saben, infinitamente mayor que hace 24 años, es gestionada por las tres miembros del Equipo Directivo.

A ello debe añadirse que en ningún caso se contempla dotación complementaria de personal docente para compensar las horas de dedicación al cargo de ninguna de las miembros del Equipo Directivo.

¿Alguien puede creer que una escuela de 23 unidades puede ser gestionada por la secretaria y la jefe de estudios con 9 horas semanales respectivamente y las 12 horas asignadas  a la dirección?

Aún así, este curso el Director Territorial de Educación dio instrucciones para que gestionásemos también en las escuelas la documentación del personal interino (los auxiliares administrativos de la Dirección Territorial estaban saturados).

Esta sencilla instrucción del Director Territorial da medida no solo de cómo nos miran nuestros superiores en la administración de la que formamos parte y a la que representamos, también, y esto si que es grave, de cómo desconocen las cargas que asumimos a diario... y cómo, por ello, consideró sin ningún problema "asignar"  a las escuelas funciones del personal administrativo adscrito a la Dirección Territorial.

El sentimiento como directora de estar totalmente sola sin superiores que nos acompañen por simple desconocimiento de nuestra realidad es, llegados aquí, descorazonador.
 
SOY CONSERJE...

En los colegios de Infantil y Primaria  de la red pública son los Ayuntamientos los que contratan al conserje. Dependiendo pues de sus recursos dan mejor respuesta, o no, a las necesidades. Da igual cómo es la realidad de la escuela. Al menos en nuestro caso. ¿Más o menos alumnos? ¿Más o menos accesos? Un conserje debe dar respuesta a todas las necesidades. Y dado que eso es imposible... ¿quién asume las tareas de conserjería a las que el conserje no llega? ¡Adivínenlo! ¡Sí!

Para dar respuesta a las muchas exigencias de los nuevos tiempos, los Equipos Directivos hemos asumido también funciones de conserjería: teléfono, puertas, coordinación del personal de limpieza y de mantenimiento: electricistas, fontaneros, mobiliario, material fungible, máquinas de reprografía, atención a proveedores de  cocina...
 
SOY  TRABAJADORA SOCIAL...

Se han preguntado alguna vez: ¿cuántas veces y por qué motivos visitaba un padre, una madre, la escuela de su hijo/a hace 24 años? ¿Cuántas veces se requería que la escuela les atendiera fuera de su horario profesional? ¿Cuántas entrevistas duplicadas y triplicadas con padres que no se comunican entre ellos? ¿Cuántas responsabilidades de atención social recaían en la escuela de hace 24 años? ¿Y ahora?

Hay que decir claro y alto las consecuencias que se derivan de atender todo aquello que se nos exige relacionado con la atención a las personas. Por otra parte, también hay que reconocerlo, siempre enriquecedoras. Pero significa dejar aparcadas otras tareas del cargo... para casa, para el fin de semana o para las vacaciones... Y esto también tiene consecuencias: de cansancio, de agotamiento y en algunos casos de abandono.
 
SOY DIRECTORA...

Como directora, hace apenas unos días llamé a un responsable del servicio de Personal para interesarme por la sustitución de un par de bajas en el centro. Ante mi estupor me confirmó que, en mi comunidad, un miembro de un Equipo Directivo no está considerado en ningún supuesto para ser sustituido urgentemente. Así, en nuestro caso, la escuela debía esperar a que pasasen los 10 días lectivos habituales (que no naturales) para que la jefe de Estudios fuese substituida...

Obviamente, un docente interino/a no puede sustituir a la Jefe de Estudios en sus funciones pero, ¿sería sensato pensar que, siendo la directora y la secretaria las que las asumen, al menos parte de su carga lectiva fuese substituida de forma prioritaria para facilitarles la tarea?

¿Sabían que un director responsable obligatoriamente del servicio del comedor, así como el/la encargado/a del mismo, cobran exactamente lo mismo que un monitor de ese servicio? ¿Puede compararse la responsabilidad y la carga de trabajo?

¿Hablamos ahora de la Inspección? Eso ya es harina de otro costal. En la legislación lucen preciosas sus funciones. Absolutamente todos sabemos cuál es la realidad. Se reconoce en privado, pero hasta ahora nadie ha hecho nada por solucionarlo. Y mientras tanto... las escuelas viajamos la mayor parte de las veces solas, sin la ayuda, asesoramiento y tutela que la normativa establece.

Es cierto que existen las compensaciones personales por el trabajo bien hecho. Pero, ¿y las que derivan del trato de nuestros gobernantes?

Les refiero una anécdota que puede arrojar luz: hace pocos meses fui recibida junto con mi equipo directivo por un cargo público de nuestra comunidad autónoma. Queríamos mostrarle parte de nuestro trabajo y, por supuesto,  solicitar el apoyo de su departamento para desarrollarlo. Viendo la calidad y la gran cantidad de trabajo ya realizado y, al pasar al apartado de las ayudas... nos  dijo que no era posible y que no podían ayudar al centro mientras añadía con una amplia sonrisa y gran naturalidad: "¡VAMOS... SI  A VOSOTRAS OS GUSTA... VOSOTRAS TRABAJÁIS ASÍ … PORQUE OS MOLA!".
 
Pues mire, sí. Nos apasiona el trabajo y sobre todo somos conscientes de nuestra responsabilidad. Amamos la escuela pública, pero eso no presupone que la gestionemos y trabajemos como lo hacemos, sin una compensación equilibrada a cambio.

¿Ni siquiera una palmadita en la espalda dándonos ánimos? Deben saber que llegados aquí, aunque lo agradeceríamos, ya no sería suficiente. Porque estamos demasiado cansados y somos muy conscientes de nuestra dignidad profesional.

Llevamos trabajando por la escuela pública sin pedir nada a cambio desde hace tanto tiempo que se da todo por supuesto. Pero, ¿cómo deberíamos ser tratados los Equipos Directivos?
¿Nadie es realmente consciente de lo trascendente de nuestra dedicación y esfuerzo?

Lamentablemente las consecuencias de esta injustificable situación pueden llegar a ser terribles en muy poco tiempo. ¡Deben saberlo ya porque es su responsabilidad!
¡Por ello deben mirarnos y actuar! ¿Derogar la Orden de 29 de Junio de 1992?¿Ordenar la dedicación al cargo adaptándola a realidad? ¿Reconocer nuestro trabajo compensándolo como corresponde?
 
Todos sabemos que ninguna sobrecarga pesada puede ser llevada durante mucho tiempo. 
 
Y la sociedad, además de los altos responsables en la Administración, deben saber que los equipos directivos de escuelas públicas estamos en el límite. 
 
Y añado: NO CONOZCO EN MI LARGA TRAYECTORIA Y EXPERIENCIA NINGUNA ESCUELA QUE FUNCIONE BIEN SIN UN BUEN EQUIPO DIRECTIVO, SIN UNA BUENA DIRECCIÓN.
 
Así que, ¿a que están esperando?

Por favor, miren a Europa, miren al mundo. En ningún caso, los Equipos Directivos son, en sus condiciones laborales, tan ninguneados como aquí. Lo sabemos porque hemos sido Comenius y somos Erasmus +...  y conocemos personalmente la realidad de muchas escuelas fuera de España.

O, sencillamente pasará lo inevitable... Pocos, y tristemente no siempre serán los mejores, como debería ser, asumirán la carga que conlleva ser miembro de un Equipo Directivo en la escuela pública, porque dificulta la vida profesional tanto como la personal y... porque lamentablemente no está compensado como cabría, de ninguna forma.
 
La pregunta ahora es: ¿Se lo puede permitir nuestro sistema educativo? ¿Nos lo podemos permitir como país?
 
¡Ustedes deciden!
Esa es ya su responsabilidad.
 
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