Reflexión sobre las competencias de gestión y liderazgo de los directivos escolares latinoamericanos

Artículo de opinión

  • 10/11/2016

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Aleix Barrera-Corominas y Carme Armengol Asparó, Investigadores en la Universitat Autònoma de Barcelona
Las continuas demandas que desde las administraciones se hacen a los centros educativos, ligados a los continuos cambios que se producen en los entornos sociales y económicos, obligan a los profesionales de los centros educativos a un estado permanente de actualización y replanteamiento de su práctica profesional para dar respuesta a unos usuarios cada vez más exigentes. Ello implica que los profesionales deben asimilar los nuevos contenidos culturales, dar respuesta a la diversidad del alumnado y sus familias, atender la multiculturalidad en el aula y el centro, contextualizar sus propuestas curriculares y gestionar las relaciones con sus compañeros de trabajo, entre otros.

Ser competente en todo ello no es fácil e implica la puesta en práctica de competencias profesionales y personales que permitan la consecución de los objetivos que el centro educativo se haya marcado para dar respuesta a las demandas señaladas. Entendemos por competencias el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que permiten realizar acciones concretas para resolver las situaciones profesionales que se dan en el puesto de trabajo durante el día a día.
 
En este escrito presentamos de forma sintética los resultados del estudio realizado por Gairín, Fernández-de-Álava y Barrera-Corominas (2015), y que sintetiza el informe Competencias para el ejercicio de la dirección de instituciones educativas, coordinado por Joaquín Gairín y Diego Castro en el marco de actuaciones de la Red de Apoyo a la Gestión Educativa (http://www.redage.org).

El objetivo del citado estudio era sintetizar los requerimientos competenciales de los directivos escolares presentes en las legislaciones educativas de 10 países latinoamericanos (Argentina, Bolivia, Chile, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Rep. Dominicana y Uruguay). Fruto del análisis se identificaron las competencias comunes y específicas de cada territorio, permitiendo de este modo identificar también las funciones específicas que las diferentes administraciones demandan a sus directivos. El cuadro 1 sintetiza las competencias identificadas:
Ámbito Competencia directiva Argentina Bolivia Chile México Nicaragua Panamá Paraguay Perú R. Dominicana Uruguay
Competencias cognoscitiva Experiencias previas: técnicas, profesionales o directivas X X X X   X X X X X
Pensamiento analítico X   X       X   X  
Razonamiento conceptual                 X  
Competencias estratégicas Administración y gestión de recursos X X   X X X   X X X
Orientación a las familias     X     X X      
Red de relaciones   X X X   X   X X X
Resolución de problemas     X X   X X     X
Liderazgo visionario   X X     X X   X  
Competencias gerenciales o de gestión Comunicación y relación comunidad   X X X X X X X X X
Desarrollo de personas     X X     X   X X
Dirección de personas   X X       X X   X
Empatía     X           X  
Innovación y cambio   X X X       X X X
Liderazgo   X X     X   X X X
Trabajo en equipo y cooperación X X   X   X X X X X
Valores y ética     X           X  
Competencias personales o de eficacia personal Autocontrol   X X              
Pro-actividad   X X X     X      
Responsabilidad   X   X X   X      
Competencias procedimentales Aprendizaje continuo             X X X X
Comunicación y relación comunidad   X X   X X   X X X
Planificación y desarrollo currículum X X X X X X X X X X
Logro de objetivos y acción Búsqueda de información     X              
Iniciativa   X X X         X X
Orientación al logro   X       X        
Preocupación por el orden, la calidad y la precisión   X   X X X   X   X
Resultados Orientación a resultados   X X     X   X   X
Orientación a aprendizajes X   X     X   X X X
Productividad   X X             X
Cuadro 1. Check-list de los 10 países analizados en materia de competencias directivas. Fuente: Gairín, Fernández-de-Álava y Barrera-Corominas (2015, p. 77-78).
 
 
Como se puede observar, aquellas competencias en las que todos, o casi todos, los países analizados coinciden que deben tener los profesionales que ejerzan un cargo de dirección en una institución educativa se encuentran las siguientes:
  • Planificación y desarrollo del currículum
  • Administración y gestión de recursos
  • Red de relaciones
  • Comunicación y relación con la comunidad educativa
  • Innovación y cambio
  • Liderazgo
  • Trabajo en equipo y cooperación
  • Uso de las experiencias previas de carácter técnico, profesional o directivo
  • Preocupación por el orden, la calidad y la precisión
 
Queda claro, por tanto, que no se espera que las competencias del directivo se basen únicamente en la gestión administrativa del centro, sino que se solicita que quien asuma este cargo tenga también competencias que tienen que ver con el sistema de relaciones internas y externas del centro, así como de liderazgo pedagógico.

Por tanto, se deduce que las funciones que se pretende asuman los directivos de los centros educativos de Latinoamérica ayuden a vincular el papel de las instituciones que gestionan con el entorno, crear un ambiente de trabajo que facilite la colaboración entre los profesionales y las familias, impulsar la innovación tanto en el ámbito organizativo como curricular, así como velar por la calidad de los procesos formativos que se desarrollan en el mismo.
 
Recogiendo los análisis anteriores, la Universidad Autónoma de Barcelona ofrece el Postgrado y Máster en Dirección de Centros para la Innovación Educativa cuya finalidad principal es dotar a los profesionales de los equipos directivos de las competencias y conocimientos necesarios para liderar sus instituciones.

Para ello, los participantes en este programa formativo conseguirán las competencias necesarias para analizar críticamente y evaluar el marco normativo y las directrices administrativas y económicas que regulan el funcionamiento de las instituciones educativas; también aquella que les permitirán promover el cambio personal en conocimientos, competencias, actitudes y habilidades relacionados con las necesidades de su práctica profesional, los requerimientos del contexto inmediato y del sistema educativo. Todo ello les permitirá mejorar los procesos de planificación y su vinculación con los contextos de actuación, la reflexión activa entorno a los problemas organizativos y su necesaria vinculación con la dinámica relacional.
 
Referencias:
 
Gairín, J. y Castro, D. (2011). Competencias para el ejercicio de la dirección de instituciones educativas. Reflexiones y experiencias en Iberoamérica. Santiago de Chile: RedAGE.
 
Gairín, J.; Fernández-de-Álava, M. y Barrera-Corominas, A. (2015). Considering Latin American School Management from a Skills-Based Perspective. En K. Beycioglu y P. Pashiardis (Ed.) Multidimensional Perspectives on Principal Leadership Effectiveness. Hershey: IGI Global
 
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