Liderazgo en las escuelas inclusivas

Artículo de opinión

  • 10/11/2016

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Darío Salguero García, Maestro de educación física, psicopedagogo y MBA en dirección de empresas (Almería)
 
                        "QUIEN SE ATREVA A ENSEÑAR NUNCA DEBE DEJAR DE APRENDER" - John Cotton Dana (1856-1929)
 
 
En los últimos tiempos se ha incrementado de una forma significativa la diversidad de la población en las escuelas, lo cual significa un reto importante para nuestro liderazgo en el sistema educativo actual. Uno de los principales problemas está en que la escuela y el profesorado no están preparados para atender esta demanda.
 
Ante esta circunstancia, surge el concepto de educación inclusiva que, según el Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte (MECD), tiene como propósito prestar una atención educativa que favorezca el máximo desarrollo posible a todo el alumnado y la cohesión de todos los miembros de la comunidad.
 
La comunidad educativa está integrada por todas las personas relacionadas con el centro: alumnado, profesorado, familias, otros profesionales que trabajan en el centro, administración educativa, administración local, instituciones y organizaciones sociales.
 
Todos los componentes de la comunidad educativa colaboran para ofrecer una educación de calidad y garantizar la igualdad de oportunidades a todo el alumnado para participar en un proceso de aprendizaje permanente. La inclusión educativa se guía por los siguientes principios fundamentales:
 
  • La escuela debe educar en el respeto de los Derechos Humanos.  
  • Todos los miembros de la comunidad colaboran para facilitar el crecimiento y desarrollo personal y profesional individual.  
  • La diversidad de todas las personas que componen la comunidad educativa se considera un hecho valioso que contribuye a enriquecer a todo el grupo.  
  • Se busca la equidad y la excelencia para todo el alumnado.  
  • La atención educativa va dirigida a la mejora del aprendizaje de todo el alumnado.
 
El problema actual surge cuando la necesidad educativa no satisface las necesidades individuales ni familiares, así que la educación inclusiva identifica y minimiza las dificultades de enseñanza-aprendizaje y la participación de la comunidad educativa maximiza aquellos recursos de la atención educativa en ambos procesos. Por lo que el propósito de la educación inclusiva debe ser eliminar todo indicio de exclusión, ya sea por la pertenencia a determinada clase social, etnia, religión, género, o bien por la orientación sexual, la lengua materna, la cultura de origen o la manifestación de ciertas habilidades (Kugelmass, 2003).
 
La visión compartida con el resto de la comunidad educativa que debe fomentar el líder de una escuela inclusiva debe estar basada en la búsqueda de nuevos significados sobre la diversidad (Riehl, 2000) y, para ello, el equipo directivo debe hacer ver al profesorado que las dificultades encontradas en la implantación de la inclusión son parte del todo y que la diversidad constituye un valor y un reto continuo para el centro, es decir, se trata de la capacidad de liderar el desarrollo de una cultura inclusiva en el centro educativo.
 
El papel y las funciones del equipo directivo y, en concreto, del líder en los centros educativos son fundamentales. Y definir el perfil de liderazgo dentro de la organización educativa es necesario y esencial, ya que se diseñan las competencias propias al cargo, las cuales permiten desarrollar con éxito las funciones y tareas del mismo.
 
Según Ball (1989, p. 94), "un estilo es una forma de realización social, un modo particular de comprender y aplicar la autoridad de la dirección. Es una realización individual, pero al mismo tiempo es esencialmente una forma de acción conjunta". De este modo, para profundizar en el perfil del líder educativo vamos a analizar los tipos de perfiles de liderazgo para los centros educativos.
 
El liderazgo pedagógico. La investigación sobre la eficacia escolar:  
  • Contribuye al establecimiento de la misión y las metas escolares.
  • Ayuda a generar un clima positivo de aprendizaje.
  • Ayuda y apoya el desarrollo profesional de los profesores.
  • Desarrolla, coordina y supervisa el currículum del centro.
  • Fomenta el trabajo en equipo de los docentes.
  • Favorece la participación de la comunidad escolar.  
El liderazgo Instructivo. La atención del líder se centra en las conductas que siguen los profesores y profesoras durante las acciones que afectan al aprendizaje de sus estudiantes. El líder es considerado el responsable del aprendizaje académico de los estudiantes y así lo reflejan las escuelas eficaces. La influencia en este modelo viene dada por el conocimiento experto que poseen y se asignan a personas que ocupan puestos administrativos formales, principalmente el director o directora escolar.  

El liderazgo transformacional. La dirección para el cambio:  
  • Carisma: el poder referencial y de influencia. Un líder carismático es capaz de entusiasmar e inspirar confianza e identificación con la organización.
  • Visión: capacidad de formular una misión en la que se impliquen los componentes de la organización en el cumplimiento de los objetivos con los que han de estar identificados.
  • Estimulación intelectual: capacidad de proporcionar a los miembros de la organización motivos para cambiar la manera de pensar sobre los problemas técnicos, las relaciones, los valores y las actitudes.
El liderazgo persuasivo. Se sustenta en cuatro premisas básicas:  
  • Optimismo, el líder mantiene altas expectativas para los otros.
  • Respeto a la individualidad de cada ser humano, respeto que se manifiesta en comportamientos como civismo, educación, cortesía y afecto.
  • Confianza, dado que los seres humanos son interdependientes, la confianza se convierte en la más alta forma de motivación humana.
Liderazgo distribuido.  
  • Un nuevo marco conceptual para analizar y enfrentar el liderazgo escolar.
  • Supone mucho más que una simple remodelación de tareas, significa un cambio en la cultura. Una cultura que implica el compromiso y la implicación de todos los miembros de la comunidad escolar en la marcha, el funcionamiento y la gestión de la escuela.
Liderazgo democrático.  
  • Fomenta la participación activa del grupo.
  • Agradece la opinión del grupo y no margina a nadie, el objetivo es el bien grupal.
  • Ejerce una escucha activa teniendo en cuenta todas las opiniones.
En base a estos estilos de liderazgo, los más efectivos para desarrollar una cultura  de escuela inclusiva son:
  • Liderazgo pedagógico.
  • Liderazgo distribuido.
  • Liderazgo democrático
Y para llevar a cabo de una forma efectiva estos tipos de estilos de liderazgo, las prácticas que se deben de desarrollar son las siguientes:
 
  • Visión y entusiasmo: El líder debe ser un soñador, ha de tener como visión de su centro una escuela inclusiva pero también ha de conseguir entusiasmar a la comunidad educativa para alcanzar dicho sueño y ha de saber cómo convertir la visión en planes, en acciones.
  • Fomentar el crecimiento de toda la comunidad: Las personas son su máxima prioridad. El líder favorece la creación de comunidades profesionales de aprendizaje desarrollando a todos mediante la colaboración y el apoyo mutuo. Son un referente, los primeros en formarse continuamente y favorecen actitudes de trabajo en equipo como una seña de identidad del centro.  
  • Trabajar hacia una cultura inclusiva: donde se compartan valores, actitudes y normas que fomenten la participación y el aprendizaje de todos y eviten toda forma de marginación y discriminación. El centro educativo no sea solamente para todos sino que participen todos y se viva como el lugar de todos. El equipo directivo juega un papel importante tanto desde el enfoque del discurso como en la práctica.
  • Favorecer procesos de enseñanza-aprendizaje inclusivos donde los directores más exitosos en contextos altamente heterogéneos son aquellos que han dedicado una atención prioritaria a las prácticas educativas y a que los docentes mejoren sus procesos de enseñanza. Estos directivos trabajan para ayudar a que los docentes busquen respuestas innovadoras, apoyan su trabajo dotándoles de los recursos que necesitan y organizan el centro para que la atención a la diversidad sea una realidad.  
  • Fomentar la colaboración entre la familia y la escuela favoreciendo la creación de lazos fuertes entre ellos, contribuyendo a que ambas compartan normas, creencias y expectativas respecto al trabajo escolar del alumnado y a su futuro.
 
Como conclusión, el centro educativo en su conjunto (prácticas, organización y cultura) es el lugar donde se consigue una inclusión real y en la que nos enfrentamos día a día a nuevos retos que hacen despertar necesidades que demandan diferentes respuestas. Se ha comprobado que la diversidad se hace cada vez más patente en la escuela, en la cual ya no nos encontramos ante una visión de alumnado homogéneo, sino que percibimos y admiramos un alumnado heterogéneo donde cada uno de ellos es diferente.
 
En consecuencia, recibir una educación de calidad es un derecho humano irrenunciable de todas y cada una de las personas. Y ello es posible gracias a las  escuelas inclusivas, a través de ellas conseguiremos una sociedad más justa, equitativa e inclusiva.
 
En resumen, el liderazgo responsable de una escuela inclusiva busca la integración de todo su alumnado favoreciendo la participación y los procesos de enseñanza aprendizaje. 
 
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